Zwischen Staatsform und Lebensprinzip
Democracia

Entre forma de Estado y principio de vida

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Carolin Friedrich

Carolin Friedrich

Consejera

Cuando Carolin Friedrich, en su camino al trabajo, pasa por la mañana frente al complejo ultramoderno de la escuela secundaria de Riedberg, con su fachada de cristal y su arquitectura abierta, sonríe. “Esta escuela es la razón por la que comencé a hacer política”, dice la presidenta del consejo local de dos barrios del norte de Fráncfort del Meno. En 2009, la familia de Carolin Friedrich tenía un problema: ninguna escuela secundaria aceptaba a su segundo hijo, porque no había plazas libres. “Las proyecciones del número de alumnos eran erróneas, faltaban cientos de plazas”, dice Friedrich.

Quiso hacer algo, no permanecer inactiva. Se dirigió entonces al consejo local, “la célula más pequeña del gran organismo de la democracia”. El consejo local es el órgano más próximo a los deseos y problemas de la gente. Ese consejo elegido se ocupa de todas las preocupaciones de los habitantes del barrio: semáforos, nombres de calles, guarderías, espacios recreativos, espacios verdes y, justamente, escuelas. El consejo local tiene un presupuesto propio a disposición, las grandes consultas las envía el Gobierno de la ciudad de Fráncfort, el “Magistrat”. El consejo local es una especie de Parlamento con competencias en el ámbito de vida más cercano a los ciudadanos, muy lejos de la política federal en Berlín. “Tuve suerte”, dice Friedrich. “El consejo local apoyó nuestra iniciativa y transmitió nuestra inquietud a las autoridades de Fráncfort. Y estas ­reaccionaron.” Mucho antes de lo previsto abrió luego el primer nuevo “Gymnasium” (un tipo de colegio secundario) de Fráncfort en 100 años, aunque en contenedores temporales. Hoy, esa escuela secundaria bilingüe está considerada el proyecto de desarrollo escolar más ambicioso de la ciudad.

Democracia significa ­poder participar e influir en la toma de decisiones, aun cuando en los consejos locales se necesita ­para ello un largo aliento

“Como forma de agradecimiento”, Carolin Friedrich presentó su candidatura al consejo local en 2011. Y desde 2012 es su presidenta. “En realidad, es bastante inusual que alguien entre en política por un solo tema y luego permanezca”, dice Friedrich. Porque el trabajo voluntario requiere mucho tiempo y el resultado no siempre es tan exitoso como en la escuela secundaria de Riedberg. “Pero vale la pena”, dice Friedrich. “La participación es el núcleo de la democracia”, agrega. Al igual que Carolin Friedrich, miles de personas en Alemania están comprometidas con la democracia: en asociaciones, iniciativas o Parlamentos de ciudadanos. Es una buena señal en el aniversario de la Ley Fundamental (Constitución). “La República Federal de Alemania es un estado federal democrático y social”, dice el artículo 20. Y: “Todo poder del Estado emana del pueblo”. Pero eso significa también que la democracia es tan fuerte como los ciudadanos que la defienden.   

“Democracia significa ­poder participar e influir en la toma de decisiones, aun cuando en los consejos locales se necesita ­para ello un largo aliento”, dice Carolin Friedrich, de 51 años, desde 2011 presidenta del Consejo Local de los barrios Riedberg y Kalbach, en ­Fráncfort del Meno. La Constitución alemana garantiza a todos los ­municipios un derecho de autogestión. El consejo local es el nivel de base de ese sistema y representa los intereses de los ciudadanos. En algunos estados federados, entre ellos también Hesse, ­administra un presupuesto destinados a pequeños proyectos. 

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Claudine Nierth

Claudine Nierth

Activista

Una mujer que aboga en Alemania desde hace décadas por una mayor participación es Claudine Nierth, de Hamburgo. A los 16 años, Nierth, hoy artista, formaba parte de una cadena humana en algún lugar entre Ulm y Stuttgart, en protesta por el emplazamiento de misiles nucleares estadounidenses en la Jura de Suabia, en los años 1980, como respuesta al emplazamiento de misiles soviéticos. La cadena humana tenía 108 kilómetros de largo. Hombro con hombro, todos tomados de la mano. De pronto, de los altavoces se escuchó: “la cadena está completamente cerrada”. Claudine Nierth pensó: si suelto una mano ahora, habrá un hueco. “En ese momento me di cuenta de que yo también era un miembro importante de la sociedad, alguien que cuenta”, dice. Fue el instante que cambió toda su vida. Desde entonces, Nierth aboga por una democracia viva y directa en Alemania.

Quien es preguntado no se aleja

Solo ir a votar cada cuatro años es demasiado poco, dice esta mujer de 52 años: desde 1998, Nierth es portavoz de la asociación “Más democracia”, que promueve la realización de referendos y la participación ciudadana directa a nivel federal. Por su compromiso, Claudine Nierth recibió en mayo de 2018 la Cruz de la Orden del Mérito de la República Federal de Alemania. Como persona privada, admite Nierth, también tiene lados egoístas. Le gusta consumir, conducir su coche, viajar por el mundo. “Pero también soy una ciudadana. Y como ciudadana, asumo la responsabilidad por el conjunto de la sociedad”, explica. Entonces ya no se trata solo de ella, sino del bien común. Si cada uno renuncia a algo, todo es más fácil: Nierth aspira a la mayor participación democrática posible.

Justamente ese es el objetivo del “Consejo Ciudadano para la Democracia”, un proyecto modelo único en Alemania, inspirado en un proyecto irlandés, que la asociación “Más Democracia” lanzó en 2019 junto con la Fundación Schöpflin y que actualmente es continuado por los institutos nexus e IFOK: 160 ciudadanas y ciudadanos son elegidos por sorteo e invitados a participar. El Consejo refleja así a la población en su conjunto, en él participan seres humanos con diferentes opiniones y valores: es una Alemania en miniatura. Las conclusiones a las que llega después de debatir e intercambiar opiniones son transmitidas a los políticos. Nierth está convencida de que cuánto más gente participe, ­menos ciudadanos se alejarán de la política.

“Quien es preguntado no se aleja”, dice Claudine Nierth, de 52 años, portavoz federal de la asociación “Más democracia”. Nierth aboga por una ­mayor participación, ­también a nivel federal. En Alemania, los ciuda­danos no pueden pro­poner la realización de ­referendos a nivel federal. En los 16 estados federados, por el contrario, ­pueden iniciar referendos sobre temas regionales. Además, de acuerdo con el artículo 17 de la Constitución, toda persona tiene el derecho de presentar peticiones. También las Consti­tuciones de los estados federados contienen ese derecho de petición.

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Habtom Zemicael

Habtom Zemicael

Sindicalista

Pero ello no solo vale para la política: “También en las empresas es importante que el personal sea escuchado y dé su opinión”, dice Habtom Zemicael, miembro del comité de empresa de Siemens, uno de los mayores grupos económicos de Alemania. Durante ya media vida, Zemicael defiende los derechos de sus colegas. Desde hace diez años está liberado de sus obligaciones laborales como técnico en ­fabricación de maquinaria, pudiéndose dedicar así por completo a sus tareas de representante del personal. “Mi padre fue mi ejemplo en Eritrea, en mi infancia. Como estaba prohibido que los trabajadores se organizaran en sindicatos, él lo hizo en forma encubierta, unió a la gente y luchó por sus derechos”.

En Alemania, el personal de toda empresa privada con al menos cinco empleados tiene el derecho de elegir un comité de empresa. El comité representa a los trabajadores ante el empleador, controla si el empleador cumple con los convenios colectivos y los acuerdos laborales y tiene derechos de cogestión con respecto a los horarios de trabajo, las pausas y los derechos de vacaciones. “Los comités de empresa son un importante órgano democrático”, dice Zemicael, un demócrata hasta la médula, que también desempeña funciones en el club de fútbol SV Eritrea, de Fráncfort, y el consejo de ­administración de su caja de pensiones. “La democracia es esencial e indispensable en todos los ámbitos de nuestra sociedad. Solo así podemos vivir ­juntos pacíficamente”. De niño, experimentó lo que es vivir sin democracia. Por eso la vive ahora muy conscientemente.

La democracia es la única forma de convivir pacíficamente

El Estado alemán apoya esa implementación consciente de mecanismos democráticos. Desde 2015, el Gobierno federal apoya el compromiso de la sociedad civil con el programa “Democracia viva”: en 2019, con más de 100 millones de euros. Las organizaciones pueden presentar solicitudes para promover la democracia y la diversidad. Hasta hoy fueron presentadas más de 1.000 ideas de proyectos. Además del apoyo financiero, ese programa bajo responsabilidad del Ministerio Federal de Familia, Tercera Edad, Mujer y Juventud ofrece una orientación rápida para quienes desean comprometerse activamente con la democracia. Hay muchas formas de participar: ¿en casa?, ¿afuera?, ¿en la universidad?, ¿regularmente o de vez en cuando?, ¿solo o en equipo? El programa filtra las ofertas. 

“La democracia es la única forma de convivir pacíficamente”, dice Habtom Zemicael, desde hace 25 años miembro del comité de empresa del grupo Siemens. Por ley, todos los años es elegido un comité de empresa. Su número de miembros depende del tamaño de la empresa. Una particularidad alemana: en sociedades anónimas con más de 500 trabajadores, un tercio del consejo de supervisión debe estar conformado por representantes del personal. En caso de más de 2.000 trabajadores, la representación del personal debe ser paritaria. 

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Tom Sohl

Tom Sohl

Portavoz

Tom Sohl, de 18 años, de Kassel, hace tiempo que encontró su tema. Ya en la escuela primaria comenzó a defender el derecho de los alumnos a ser preguntados y escuchados. Primero como portavoz de clase, luego como portavoz de su escuela, y desde junio de 2019 como portavoz de los alumnos y estudiantes de secundaria del estado ­federado de Hesse. Sohl, que pronto obtendrá el bachillerato, es miembro activo del Consejo de Alumnos y Estudiantes y presidente de la Comisión de Contenidos Educativos de Hesse. Su agenda está llena, mucho más que la de sus compañeros: casi todas las semanas visita el Parlamento de Hesse, donde habla con políticos y funcionarios del Ministerio de Cultura. “La escuela es el primer lugar donde experimentamos activamente la democracia, donde desarrollamos una conciencia democrática. Allí se sientan naturalmente las bases para el funcionamiento de la sociedad”, dice Sohl, que tiene ambiciosos planes para sus actuales funciones.

Cuanto antes se nos consulte, mejor. La democracia debe ser ejercida ya en la escuela. Así evitamos comportamientos antidemocráticos más ­tarde

Sohl desea transformar la Conferencia Escolar, el máximo órgano representativo en toda escuela. La mitad de sus miembros son docentes; la otra mitad, alumnos y padres. También la dirección de la escuela tiene un voto. “El director o la directora de la escuela apoyan, a menudo, a los docentes. Es decir, que, incluso cuando los alumnos y los ­padres defienden unánimemente una posición, los docentes y el director son mayoría y pueden imponer su criterio. Eso es injusto”, dice. Sohl desea una representación paritaria. “Debemos llegar a compromisos. Los alumnos y alumnas son siempre los más afectados. Es importante que a los alumnos y estudiantes se nos oiga y se nos tenga en cuenta”, agrega.

“Cuanto antes se nos consulte, mejor. La democracia debe ser ejercida ya en la escuela. Así evitamos comportamientos antidemocráticos más ­tarde”, dice Tom Sohl, de 18 años, portavoz ­escolar en Hesse. En ­Alemania existen representaciones de estudiantes a nivel de Land en ­todos los 16 estados ­federados, que representan los intereses de los ­jóvenes ante los ministerios de Educación o los partidos políticos en los Parlamentos. ­Además, se reúnen ­regularmente en el marco de la
Con­ferencia Federal de Alumnos, para debatir sobre temas educativos de relevancia supraregional. 

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Gabriele Wenner

Gabriele Wenner

Jefa

Que todos sean escuchados es para Gabriele Wenner la esencia de la democracia. Wenner es jefa del departamento de Mujeres de la ciudad de Fráncfort y apuesta por la organización en red, también a ­nivel internacional. Además, pertenece al Gender Expert Group del Consejo de Municipios y Regiones de Europa y trabajó en la redacción de la Carta Europea para la Igualdad. Wenner dice que Alemania bien puede inspirarse en los países escandinavos en cuanto se refiere al fomento y la igualdad de la mujer. “Porque”, agrega, “que los hombres y mujeres son iguales y que el Estado debe imponer esa igualdad está en la Constitución”.

Democracia significa que todas las voces sean oídas y tenidas en cuenta

En 2019 se cumplen 100 años del voto ­femenino y también de la posibilidad de que las ­mujeres sean elegidas. Fue un hito, al que seguirían muchos más. Desde hace años, más mujeres que hombres jóvenes obtienen el bachillerato en Alemania. Que las mujeres trabajen, es hoy un sobreentendido. No obstante, Gabriele Wenner, que normalmente ríe mucho y es capaz de convencer a otros con sus argumentos, se ve casi enojada cuando habla sobre su trabajo cotidiano. “Hasta ahora, las mujeres asumen la mayor parte del trabajo de cuidados de ancianos y niños, reciben salarios más bajos que los hombres y se ven más frecuentemente afectadas por la pobreza”, dice. En su cargo trabaja porque mujeres y muchachas tengan las mismas posibilidades laborales y profesionales que los hombres, participen más en la toma de decisiones en las empresas, la administración pública y la política y puedan moverse por todos lados sin tener miedo. “Ya hemos logrado mucho”, dice Wenner, “pero no podemos descansar en los laureles”. De lo contrario, en Alemania las mujeres pueden perder conquistas ya logradas hasta ahora en algunos ámbitos de la autodeterminación. “Debemos trabajar diariamente y con diversos medios para que realmente todos los ciudadanos y ciudadanas tengan en nuestro país las mismas posibilidades y los mismos derechos”, agrega.

“Democracia significa que todas las voces sean oídas y tenidas en cuenta”, dice Gabriele Wenner, de 55 años, directora del Departamento de la ­Mujer de Fráncfort del Meno. Su tarea es que mujeres y hombres tengan las mismas posibilidades. “La igualdad no significa que el Estado ofrezca lo mismo a todos. Las ­diferentes necesidades deben ser reconocidas y tenidas en cuenta”. El ­primer Departamento de la Mujer de Alemania fue creado en 1982 en ­Colonia. Hoy hay en todas las grandes ciudades. A nivel de estado federal y de la federación existen delegados para la ­Igualdad de Género.

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Andrea Stäritz

Andrea Stäritz

Observadora

El derecho de cogestión y el compromiso en la sociedad civil son también para Andrea Stäritz pilares de la democracia. “Yo puedo dar aquí mi opinión. Lo mismo debería poder hacerse en otros países. Por eso trabajo como observadora de elecciones”, dice Stäritz, periodista en Berlín. Por encargo de la Unión Europea y de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), Stäritz desempeña sus funciones junto a las urnas electorales, anotando si las y los votantes pueden votar sin recibir presiones, son observados los derechos humanos y se cumple con las leyes electorales. “Ese es mi aporte a la democratización y el aseguramiento de la paz”, agrega.

 

Participar en elecciones es un derecho humano

Stäritz acaba de regresar de Túnez, donde, en octubre de 2019, fue observadora de las elecciones presidenciales en mesas electorales de la ciudad portuaria de Sfax. “Fueron elecciones apasionantes”, dice, “en un país que busca su futuro”. Los jóvenes votantes, al principio reticentes, fueron los que decidieron en última instancia la elección, acudiendo a las urnas. “Fue un gran voto a favor de la democracia”, agrega.

Como observadora electoral ha visto en más de una docena de países sociedades en importantes momentos de inflexión: Nigeria, en 2019; Malí y Sierra Leona, en 2018; y Gabón, en 2016. El Centro de Misiones Internacionales de Paz (ZIF) ha enviado desde 2002 a más de 5.000 alemanes en misiones de observación electoral por encargo del Ministerio Federal de Relaciones Exteriores. Su característica más importante: los observadores electorales recopilan información sin interferir en lo que está sucediendo. Los equipos establecen contactos con organizaciones de la sociedad civil, medios de comunicación, partidos políticos y autoridades electorales y analizan la situación política, la situación de seguridad y la campaña electoral. “Observamos: ¿cuál es la situación del país?, ¿cómo podemos apoyar la democratización?, ¿tienen sentido los proyectos de la UE o de la OSCE? Las observaciones electorales no solo se llevan a cabo en países en transición hacia la democracia: la OSCE también ha enviado observadores electorales a Alemania y los Estados Unidos. En el foco estuvieron la igualdad de oportunidades en las campañas electorales y en la cobertura realizada por los medios de comunicación.

A diferencia de lo que a veces se cree, las misiones de observación electoral no tienen el objetivo ni la potestad de legitimar resultados. En caso de violaciones graves de los principios democráticos, sin embargo, pueden ser aplicadas sanciones comerciales o llegarse a una ruptura de relaciones diplomáticas. Stäritz extrae energía positiva de su compromiso con la democracia: “Mi trabajo me da tranquilidad, también en relación con los problemas en Alemania. Me digo a mí misma: la democracia es frágil, las leyes se violan en todo el mundo. Debemos estar a la altura de los desafíos y comprometernos en la sociedad civil. Eso es lo que hago”.

“Participar en elecciones es un derecho humano”, dice Andrea Stäritz, periodista de 61 años. Stäritz es desde 2004 observadora electoral. De una a dos veces por año realiza esa tarea en algún país del mundo por encargo de la UE o la OSCE. Stäritz dice: “En mis misiones experimento países en momentos decisivos”. Que los observadores sean invitados es una gran prueba de confianza en la diplomacia internacional. Decisivo es, sin embargo, cómo las recomendaciones de las misiones de observación son llevadas a la práctica después de las elecciones.

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Jumas Medoff

Jumas Medoff

Presidente

Cuán frágil es la democracia experimentó ya también Jumas Medoff. “La democracia es valiosa, pero no es un móvil perpetuo. Muchos la dan por sentado, pero no es así: cada uno debe realizar su propia contribución”, dice. Nacido en Azerbaiyán, Medoff, hoy presidente de la Representación Comunal de los Extranjeros de Fráncfort del Meno (KAV), dedica mucho tiempo a convencer a personas de comunidades extranjeras de que se comprometan con la ciudad en la que viven. “No todo el mundo tiene que participar activamente en política, pero cada par de años hay que ir a votar”, dice. En Fráncfort viven personas de 180 países, más de uno de cada dos habitantes tiene antecedentes migratorios. Los ciudadanos de países no pertenecientes a la Unión Europea no pueden votar en Alemania, tampoco en elecciones municipales. Por eso, la KAV los representa y defiende sus intereses ante las autoridades municipales: ese “Parlamento de inmigrantes” puede identificar problemas, elaborar propuestas e intervenir en cuestiones que afectan directamente a los extranjeros, ya sea el tiempo de espera en oficinas, enfermerías multilingües o mejores cursos de alemán.

Democracia significa que cada ser humano ­tenga la posibilidad de ­vivir en libertad

Jumas Medoff está orgulloso de lo que la Representación Comunal de los Extranjeros de Fráncfort del Meno KAV, compuesta por 37 miembros elegidos, sea una de las más activas en Alemania en términos de sugerencias, consultas y eventos. Y, sin embargo, dice Medoff, de 38 años: “nos alegraría que a todas las personas que viven aquí se les permitiera tener voz en la política local y que la KAV dejara de ser necesaria”. Para Medoff, “la cogestión y el potencial humano son los recursos más importantes de nuestra sociedad. Si usamos ambos, podemos forjar un buen futuro para nuestro país”.

“Democracia significa que cada ser humano ­tenga la posibilidad de ­vivir en libertad”, dice ­Jumas Medoff, presidente de la Representación Comunal de los Extranjeros de Fráncfort del ­Meno (KAV) y la voz de los inmigrantes. Pues en Alemania pueden ­participar en elecciones comunales, de los estados federados y para el ­Bundestag solo ciudadanos alemanes. En elecciones comunales pueden votar también ciudadanos de la UE que vivan en Alemania. Los intereses de casi 11 millones de ­extranjeros en Alemania son defendidos por más de 400 Consejos de ­Inmigrantes.

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