El sueño de Merkel si el Muro de Berlín no hubiera caído

Si el Muro de Berlín nunca hubiera caído, Merkel podría estar viajando por EE. UU. escuchando a Bruce Springsteen.

Bruce Springsteen has spent his career singing iconic, gravel-throated songs of hope and despair over the American dream
dpa

En un universo paralelo en el que el Muro de Berlín nunca hubiese caído y en el que la República Democrática Alemana (RDA) celebrase en estos días su setenta aniversario, Merkel podría estar haciendo su sueño realidad: viajar a Estados Unidos. Así dijo la canciller alemana este martes (05.11.2019) a la revista alemana Der Spiegel.

"En la RDA las mujeres ya se jubilaban a los sesenta, así que ya haría cinco años que habría ido a buscar mi pasaporte y habría viajado a Estados Unidos", porque los jubilados tenían libertad de movimiento y podían salir, precisó.

Claro que también habría visitado la Alemania Occidental, dice, pero su primer gran viaje lo quería hacer a Estados Unidos, "por el tamaño, la variedad, la cultura, ver las Montañas Rocosas, y escuchar a Bruce Springsteen", aseguró.

Cuando se le preguntó si haría este viaje con un automóvil estadounidense, la política de CDU respondió que no. "Soy amiga de autos más pequeños. ¿Qué mejor entonces que un Trabant?".

Merkel lamenta discreto reconocimiento a germanoorientales

En otro segmento de la entrevista, la canciller lamentó el discreto reconocimiento al papel del pueblo germanooriental en la caída del muro de Berlín hace treinta años y alabó el "gran coraje" que mostraron los ciudadanos de la RDA.

Merkel, quien tenía 35 años cuando cayó el muro, explicó también que "la reunificación alemana fue diseñada conjuntamente por el Este y el Oeste" y la "destreza política" del entonces canciller de la Alemania Occidental, Helmut Kohl, así como la confianza que tenían en él los aliados, "desempeñaron un gran papel".

"Pero la revolución pacífica y el 9 de noviembre de 1989 fueron obra de los ciudadanos de la RDA (...) Quienes lo lograron fueron los ciudadanos de la RDA con muchísimo coraje", afirmó la canciller, que nació en Hamburgo (oeste), pero vivió su infancia y juventud en el este del país.

Estima que el coraje de los germanoorientales "podría reconocerse más", especialmente porque no es que toda la valentía estuviera reservada a los germanooccidentales: "Recuerdo que algunos (de estos) se sentían superados si nos tenían que hacer el favor alguna vez de pasar un libro camuflado por la frontera".

"Vida plena en una dictadura"

Merkel criticó que a muchos germanooccidentales les cueste entender que "también en una dictadura se podía tener una vida plena", que "a pesar del Estado" se celebraran cumpleaños y la Navidad o se compartían los momentos tristes con amigos y familia, "naturalmente siempre con un cierto cuidado".

El hecho de que muchos en la Alemania Occidental no conciban o incluso ignoren este aspecto de la vida privada de los germanoorientales hace que hoy en día aflore de vez en cuando un cierto romanticismo y nostalgia en relación con la RDA.

En todo caso, el 9 de noviembre de 1989 fue y seguirá siendo para Merkel un "momento único en la historia alemana".