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Producción sin fronteras

Bajo la presidencia de Donald Trump cambian las relaciones económicas entre México y Estados Unidos. Pero la mayoría de las empresas alemanas en México no pierde por ello la calma.

17.05.2017
© dpa - Global trade

Cada vez que Donald Trump tuitea, tiemblan los operadores de divisas de México. Cada mensaje sobre México que el presidente de Estados Unidos postea en las redes sociales puede hacer que el peso mexicano caiga: un nueve por ciento de su valor ha perdido la moneda mexicana desde las elecciones de Estados Unidos. También debido a mensajes como "México ya se ha aprovechado demasiado tiempo de Estados Unidos", o amenazas de aranceles a las importaciones desde México. Si Trump realmente cumplen sus promesas y construye un muro en la frontera, esto afectaría duramente a la economía mexicana. Durante su campaña electoral, Trump también amenazó con suspender el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, en sus siglas en inglés). Ahora lo quiere renegociar. El fin de este tratado significaría un gran revés para muchas empresas alemanas en México, porque se dificultarían significativamente las exportaciones de México a Estados Unidos.

Sin embargo, la mayor parte de las 2000 empresas alemanes en México no pierde la calma: de acuerdo con un estudio realizado por la Cámara Alemana-Mexicana de Industria y Comercio (Camexa), alrededor de dos tercios de estas empresas tienen planes concretos de inversión para 2017, aunque tal vez menores que los previstos inicialmente. "Las empresas alemanas esperan que la política establezca claras condiciones”, opina Björn Lisker, portavoz de la Cámara de Comercio. Muchas de las empresas ya están enfocadas más en el mercado mexicano y no dependen tanto del comercio hacia Estados Unidos.

Nuevas plantas previstas

Sin embargo, los fabricantes y proveedores alemanes de automóviles en México temen el fin del libre comercio. Porque entre Estados Unidos y México se ha creado una singular red de producción, en particular en el sector de la industria del automóvil: muchos de los componentes cruzan incluso varias veces la frontera hasta la fabricación final del vehículo, y son procesados en plantas tanto de Estados Unidos como de México. Si Trump limitara el libre paso de mercancías, esto daría lugar a pérdida de empleos y restricciones en la producción a ambos lados de la frontera, lo cual afectaría también a los fabricantes alemanes. Con todo, su compromiso con México sigue intacto: desde mediados de 2016 BMW construye su más importante planta en México, en la que pronto se producirán unos 150.000 automóviles al año. Audi abrió en 2016 una fábrica en San José Chiapa, cerca de Puebla. Y Daimler, junto con su socio franco-japonés Renault / Nissan, está construyendo una fábrica en Aguascalientes, en la que se producirán diversos modelos a partir de noviembre de 2017

Mirando el futuro con optimismo

Y también para proveedores del sector es atractivo México. Por ejemplo, la empresa Hirschvogel, de Denklingen en la Alta Baviera, que acaba de construir una nueva fábrica en San Juan del Río. "Nosotros, como empresa especializada, tenemos una gran ventaja en México, porque en este país nuestra línea de productos no está muy representada", explica Stephan Lutzenberger, gerente general de la nueva planta. "Suponemos que el crecimiento económico se debilitará debido a Trump, pero para nosotros, como empresa transformadora, existe aún suficiente potencial de negocio." Desde marzo de 2017 Hirschvogel produce en México ejes de transmisión para cajas de distribución con unos 30 trabajadores.

Lutzenberger ve con calma las amenazas del presidente de Estados Unidos. La planta de Hirschvogel ya tiene suficientes pedidos para los próximos cuatro o cinco años. "Lo que vendrá después ya lo veremos, pero es algo todavía muy lejano."

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