Código abierto contra minas terrestres

Día Internacional de información sobre el peligro de las minas: De cómo investigadores alemanes ayudan a Colombia a liberarse de una amenaza mortal.

RUB, Foto: Damian Gorczany - Christoph Baer

Alemania apoya a Colombia en la consecución del proceso de paz - también mediante la cooperación en materia de ciencia e investigación. Un persistente problema del prolongado conflicto son las aún numerosas minas terrestres ocultas. Ingenieros de universidades alemanas están desarrollando en conjunto con socios latinoamericanos un detector móvil que reconoce minas terrestres de muy diversa fabricación, con una técnica a la que cualquiera podrá acceder libremente. El director del proyecto, Christoph Baer de la Ruhr-Universität Bochum, explica el funcionamiento y los obstáculos qué se deben sortear.

Sr. Baer, Colombia es un país particularmente afectado por el problema de las minas terrestres. ¿Por qué?
Las minas terrestres han quedado del conflicto armado que duró más de 50 años. En los pasados 15 años, más de 10.000 colombianos han pisado esas minas y fueron heridos o muertos. En 2016 Colombia estaba situada en el sexto lugar en el mundo en las estadísticas sobre víctimas de minas terrestres, por detrás de países como Afganistán o Siria. Lo particular de Colombia es que no fue un clásico conflicto militar entre fuerzas armadas. Fue una guerra de guerrillas, por lo que no hay minas terrestres producidas industrialmente, sino principalmente de forma casera. Y muy diversas. Aunque el movimiento guerrillero hoy en día ayuda en la búsqueda, nadie sabe exactamente donde están todas esas minas.

¿Cuáles son las características de estas minas terrestres?
Están fabricadas a menudo de forma terriblemente simple, generalmente a partir de objetos de la vida cotidiana. Consisten en un recipiente, bien una lata o una botella de plástico, que contiene explosivo. El material explosivo proviene muchas veces de la minería. Además cuentan con un detonador, que es la única pieza de fabricación industrial de estas minas terrestres. Para que la mina se active, también se necesita un dispositivo que una dos contactos de metal cuando alguien la pisa. Así se produce la explosión. Pero a veces se utilizan jeringas o esponjas.

¿Por qué es tan difícil detectar estas minas?
En Europa del Este o África ya es bastante difícil, pero al menos las minas son bastante similares. Una vez que se ha ajustado el proceso de detección a la mina, el reconocimiento funciona bien. En Colombia esto no es así. Hasta ahora, el ejército colombiano trabajaba con detectores convencionales de metales. Como en caminos rurales o carreteras están enterrados muchos fragmentos metálicos y otros residuos, la alarma del detector suena constantemente. Pero de 2000 objetos que se hallan así, en promedio solo uno es una mina terrestre. También hay expertos especialmente entrenados en el reconocimiento de minas terrestres con radares de suelo, pero su capacitación es muy costosa. Dado el gran número de minas, no sería realista emplear estos expertos en todas partes. Por eso nuestro objetivo es encontrar mediante estudios una solución automatizada y móvil, que no requiera de una formación especial y sea flexible. Otro problema en Colombia es que las minas se hallan a menudo en densas selvas o en el interior montañoso. Por eso buscamos una solución del tamaño de detectores de metales y no un dispositivo que haya que instalar en vehículos.

Ustedes trabajan en conjunto con socios de la Universidad Técnica de Ilmenau, la Universidad de los Andes y la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá. ¿Qué enfoques aplican?
Empleamos una técnica de radar de alta resolución y buscamos ciertos patrones de señales que tienen en común todas las minas pese a sus diferencias. Resonancias de las que carecen otros objetos. Para ello utilizamos los datos del ejército de Colombia, que catalogan las minas terrestres ya encontradas. Podemos replicar diversas minas para pruebas de laboratorio en una variante inocua, que emiten señales de radar muy parecidas a las de minas reales. También simulamos el funcionamiento de minas en computadora, por ejemplo a fin de averiguar cómo las diferentes superficies del suelo influyen en la señal del radar. Las minas están por lo general enterradas a una profundidad de hasta 30 cm. Como investigadores, no podemos fabricar un producto final, pero quisiéramos sentar las bases para un detector, elaborando tanto los prototipos de hardware como los algoritmos que evalúan las señales. Por ejemplo debemos tener en cuenta los movimientos del usuario cuando desliza el dispositivo a ras del suelo. Nuestro trabajo se publicará con código abierto y por eso libre de patente. Queremos realizar un aporte humanitario y no buscamos el beneficio económico.

La cooperación permite también una transferencia de conocimientos. ¿Cómo funciona?
Por ejemplo, hemos llevado un equipo de radar de suelo multicanal a Colombia y diseñamos una antena especial para la necesaria técnica de radar. Las mediciones de nuestras réplicas se realizan en Colombia. Pero en esta cooperación no se trata solo de labores de investigación. Hemos firmado con la Universidad Nacional un acuerdo para el intercambio de estudiantes y doctorandos. Y este año impartiré en Bogotá un curso de verano en tecnología de radar; el curso gratuito tiene una duración de dos semanas y es interdisciplinario para todas las facultades. Las minas terrestres en Colombia son un tema que nos ocupará por décadas. Esperamos poder hacer una contribución para acortar este tiempo.

Entrevista realizada por Boris Hänßler.

Día Internacional de información sobre el peligro de las minas y de asistencia para las actividades relativas a las minas, 4 de abril

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