En el aire

Con sus enormes, pero ligeras y aéreas esculturas, el argentino Tomás Saraceno fascina al público en los museos alemanes.

dpa - „In orbit“

Al artista, los conceptos de patria y nación le son extraños. “Tomás Saraceno vive y trabaja en el planeta Tierra y más allá”, dice él mismo. Ello queda reflejado también en las esculturas aéreas que realiza Saraceno, nacido en la Argentina: ocupan mucho espacio, pero son transparentes y flotantes y se hallan interconectadas. “Aerosolar Journeys” es el título de su nueva exposición, que puede verse actualmente en el Wilhelm-Hack-Museum, en Ludwigshafen. En ella, el artista describe la visión de un “Aeroceno”, una era del aire. 

Saraceno conoce muy bien Alemania. Ya sus estudios lo llevaron a la academia de arte Städelschule, en Fráncfort del Meno. Y, si bien se define como cosmopolita, su vida se desarrolla actualmente en Berlín. Allí, en el Museo Hamburger Bahnhof, realizó ya en 2011/12 la exposición “Cloud Cities”: 20 enormes esferas, rellenadas con diversos materiales, transformaron la antigua estación de ferrocarril en un gran espacio experiencial. 

En la intersección del arte con la ciencia y la técnica

Saraceno también está presente en Düsseldorf. Allí ya ha llevado por los aires a más de 150.000 personas. Su mayor instalación hasta ahora, “in orbit”, debajo de la cúpula vidriada del Museo K21, es transitable. La construcción, que se parece a una tela de araña, atrajo a tantos visitantes, que debió ser prorrogada varias veces. A fines de 2016, la escultura tuvo que ser desmontada y reparada. Estará accesible al público nuevamente a partir de marzo de 2017. 

Una visita vale la pena, pues con sus obras en la intersección entre el arte, la arquitectura, las ciencias naturales y la técnica, Saraceno va con los tiempos que corren. Sus obras crean una atmósfera ideal para reflexionar sobre el cambio climático, el futuro del planeta y los espacios de vida modernos. 

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