Europa en la mira

Anna presta en Auschwitz un servicio voluntario y aprende nuevas cosas sobre sí misma.

Stephan Pramme - Anna Schulte

No hay casi otra ciudad en el mundo que esté más asociada al horror del Holocausto que Auschwitz. Pero son pocos los que saben que en esta pequeña ciudad de Polonia muchos judíos habían encontrado un hogar antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, incluso ya desde la Edad Media. Con el Holocausto todo cambió abruptamente. Una de mis tareas es mostrar a los visitantes de este centro de encuentro para la juventud que Auschwitz, llamada en polaco Oświęcim, es más que un simple antiguo campo de concentración. Además, organizo las visitas guiadas de grupos de jóvenes y ofrezco asistencia y asesoría. Para mí, la confrontación crítica con el pasado es importante porque señala el camino hacia el futuro. Las razones que llevaron al Holocausto todavía subsisten y la única forma de poder impedir que no 
se repitan esos terribles sucesos es extraer lecciones de la historia.

Muchos de los jóvenes con los que me encuentro aquí no entienden cómo puedo vivir y trabajar en este terrorífico lugar. Puede sonar extraño, yo pienso muchas veces en eso, pero no todo el tiempo. En la ciudad me encuentro con mis amigos, voy con ellos al cine o a practicar deportes. Todo esto –junto a la historia– es parte de mi vida cotidiana. Y el servicio de voluntariado también me ha dado la oportunidad de desarrollarme. Con el polaco aprendo un idioma que era para mí completamente nuevo. He perdido parte del temor al contacto con la historia, con otros pueblos, culturas y religiones. Auschwitz, este lugar del horror, es para mí también un lugar histórica y políticamente interesante. La región ha sido el punto de contacto entre eslavos y alemanes, aunque para los visitantes judíos Auschwitz no es más que un espeluznante cementerio sin tumbas. Las perspectivas son muy diferentes y este trabajo ha enriquecido mi amplitud 
de miras. Hoy me siento europea y no necesariamente solo alemana.■

ANNA SCHULTE // AUSCHWITZ

Anna Schulte tiene 19 años y creció en la ciudad de Warstein, en Renania del Norte-Westfalia. Después del colegio secundario, viajó en otoño de 2013 a Auschwitz, Polonia. En el Centro de encuentro internacional de la juventud trabaja para la Acción de Reconciliación para la Paz (ASF), un servicio voluntario de un año. Más de 2000 grupos de más de 30 países han pasado hasta hoy por el centro de encuentro juvenil fundado en 1986, han asistido a seminarios en los que participan testigos y han visitado con ellos los espacios de la memoria. De 1940 a 1945 murieron en Auschwitz entre 1,1 y 1,5 millones de judíos, gitanos y prisioneros de guerra de distintas nacionalidades. En la foto se ve a Anna en el antiguo campo de concentración Auschwitz II-Birkenau.

Protocolo: Clara Görtz, Helen Sibum, Foto: Stephan Pramme