Por qué amamos el senderismo

Las zonas montañosas de alturas medias en Alemania son un paraíso para senderistas, dice Rainer Brämer, sociólogo natural, que conoce los mejores caminos en Alemania.

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dpa

Alemania. Duro trabajo para las piernas, distensión para el espíritu: el senderismo mantiene en forma y es bueno contra el estrés, el sobrepeso y la hipertensión arterial. Por eso, a la Jornada Alemana del Senderismo (Deutscher Wandertag) están invitados explícitamente también quienes no se mueven mucho: entre el 26 y el 31 de julio se espera en Eisenach la llegada de unas 50.000 personas. El sociólogo natural Rainer Brämer explica cómo se ve el camino perfecto y por qué el senderismo despierta en el ser humano antiquísimos instintos. 

Rainer Brämer, sociólogo natural.
Rainer Brämer, sociólogo natural. Karin Poltoraczyk

Sr. Brämer, Ud. y sus colegas del Instituto Alemán de Senderismo (Deutsches Wanderinstitut) planean nuevas rutas y premian los mejores senderos. ¿Qué caminos garantizan una experiencia de senderismo perfecta?

Para quienes, como los alemanes, el senderismo es, en primer lugar, un disfrute, la ruta no debe ser excesivamente difícil. Las diferencias de altura deben ser moderadas y recorrer la ruta no debe llevar más de un día. Eso plantea grandes exigencias al terreno. En las zonas montañosas alemanas de alturas medias  hallamos a menudo condiciones ideales: los caminos llevan por idílicos paisajes, pequeños pueblos, bosques abiertos, prados y riberas de arroyos hasta llegar generalmente a una cresta panorámica. El constante cambio y la experiencia de la naturaleza son decisivos. Ideal en los senderos certificados por nosotros es también la infraestructura, que, con numerosas señalizaciones, ofrecen gran seguridad al caminante.

Aproximadamente la mitad de los alemanes practican regularmente el senderismo. ¿Por qué lo aman tanto?

La alegría que genera en nosotros un hermoso paisaje –que solo podemos disfrutar si nos podemos mover sin peligro– se halla anclada en nuestro ser. Particularmente agradable sentimos el entorno en el que crecimos. Nuestros antepasados, cazadores y recolectores, se hallaban a salvo de peligro, sobre todo, en terrenos conocidos. Por eso amamos los panoramas en las alturas: la montaña nos protege y permite ver potenciales fuentes de alimentación y localizar a los enemigos. También la alegría por las aguas idílicas viene de tiempos prehistóricos: los ríos y arroyos ponen a disposición agua potable.

Una buena infraestructura es una cosa, pero hoy, la mayoría de los senderistas caminan más por paisajes transformados por el ser humano que a través de la naturaleza intacta. ¿Qué atractivo tiene?

Luego de 30 años de debates ecológicos, hoy tenemos una relación esotérica con la naturaleza. Me parece equivocado pensar que puede hablarse de naturaleza solo allí donde no hay ningún ser humano. En realidad, la experiencia de la naturaleza depende de la impresión subjetiva.

Desde 1997, Ud. documenta en el “Informe Naturaleza y Juventud” la relación de los jóvenes con la naturaleza. De su más reciente informe  se desprende que los jóvenes hoy buscan experiencias no tanto en la naturaleza, sino en los medios sociales.

La naturaleza es aparentemente, en comparación con el atractivo de los medios sociales, demasiado aburrida. Eso lleva a que se pierdan conocimientos elementales: solo uno de cada tres jóvenes de los que encuestamos para el informe sabía en qué punto cardinal sale el sol. Contra esa tendencia, las asociaciones de senderismo ofrecen programas explícitamente para niños y jóvenes. Quien ya de niño descubre su amor por la naturaleza, lo conserva también de adulto.

Jornada Alemana del Senderismo 2017, 26 al 31 de julio de 2017, Eisenach

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