Preocupados por el clima y la digitalización

Qué piensan los participantes en el Estudio sobre el Legado y por qué olieron pomelos y cuero. 

Jutta Allmendinger
dpa

Sra. Allmendinger, para el Estudio sobre el Legado, usted preguntó a más de 3.000 personas de entre 14 y 80 años acerca de qué pensaban sobre el futuro. ¿Cuál fue el eco?

Para rastrear el futuro hicimos tres preguntas en cada área: ¿cómo es hoy?, ¿cómo debería ser? y ¿cómo será? Esas tres preguntas y la comparación directa de las respuestas nos dejaron claro qué espera la gente del futuro y qué cree que va a suceder. Como todos los encuestados respondieron en forma muy cuidadosa y reflexionando mucho, no es fácil hacer una síntesis. Permítame intentarlo así: la gente recomienda a las próximas generaciones informarse muy bien, sobre todo en las áreas de la digitalización, la salud, la protección del clima y la política. Por otra parte, ve críticamente la importancia que las personas dan hoy a su aspecto exterior. Y recomienda abrirse a lo nuevo y reconocer que es necesario redistribuir mejor los ingresos. Todas esas recomendaciones contienen mucha autocrítica. La gente en Alemania no es, por lo tanto, tan autocomplaciente e indiferente como a veces se afirma.

¿Y cómo se imagina la gente el futuro?

Los encuestados dicen estar muy preocupados. Los temores son, particularmente, a perder el puesto de trabajo, los lugares de encuentro y el civismo. Además, temen que la técnica pase a tener un papel dominante y que nuestro Estado social sea privatizado. Pero también esos puntos fueron formulados en forma muy sensata y bien fundamentada.

El concurso de cortometrajes es para nosotros un regalo.

Jutta Allmendinger

En las entrevistas, usted trabajó también con nuevas mediciones sensoriales: los encuestados olieron pomelos, rosas, heno y cuero; palparon vidrio, papel de lija, algodón y cartón ondulado. ¿Qué quiso alcanzar con ello y qué conocimientos obtuvo con ese método?

Queríamos evitar que la gente respondiera precipitadamente y sin pensar, quizás para que nos marcháramos lo antes posible. Queríamos encuestar a personas que reflexionaran seriamente acerca de su legado y explicaran también seriamente con qué evolución de las cosas cuentan. Por eso comenzamos con los aromas y rompimos con los esquemas tradicionales de preguntas y respuestas.

¿Con éxito?

Sí. La gente se identificó con el tema, se sumergieron en él y respondieron con mucha circunspección. Recurrir a los estímulos sensoriales fue importante para nosotros también en relación con los contenidos. Descubrimos que la gente asocia los aromas con el hoy y ahora, compara las superficies con su trayectoria de vida y ven en los ritmos un reflejo de su vida laboral. La investigación se beneficiará mucho de ello en el futuro.

A partir de los resultados del Estudio sobre el Legado, estudiantes de universidades alemanas de cine realizaron 22 cortometrajes. ¿Qué siente cuando ve que la investigación se transforma en cultura?

Para mí y todo el equipo del Centro Científico, el semanario Die ZEIT e Infas es un enorme regalo. Nos abrió los ojos y es, simultáneamente, un buen preparativo para el próximo estudio, planeado para 2018. Naturalmente, los cortometrajes son un trozo de cultura, pero para nosotros son también investigación sobre otra base metodológica. En otras palabras: no es fácil separar la investigación de la cultura. Para mí es fascinante.

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