“Una importante influencia en mi carrera como escritor”

Escritor político con estrechos vínculos con Alemania: Sergio Ramírez, sobre la literatura en tiempos del coronavirus y Nicaragua, su patria.

Sergio Ramírez, escritor y expolítico nicaragüense
Sergio Ramírez, escritor y expolítico nicaragüense Ethelvina Sánchez

En realidad, es escritor, pero una y otra vez ha incursionado en política: Sergio Ramírez, uno de los más importantes escritores contemporáneos de habla hispana, galardonado con el Premio Cervantes. Con el Frente Sandinista de Liberación luchó contra la dictadura de Somoza en su Nicaragua natal en los años sesenta y setenta y más tarde fue vicepresidente de su país. Con Alemania tiene una relación especial. La biblioteca del Instituto Cervantes de Hamburgo recibió su nombre en 2019.

¿Cómo está trabajando en tiempos del coronavirus?

Estoy viviendo un aislamiento voluntario en mi casa desde hace seis semanas, evitando cualquier posibilidad de contagio, sobre todo en un país donde no hay reglas preventivas el coronavirus. Como siempre, organizo mi vida alrededor de la literatura. Empiezo más temprano y el tiempo me rinde mucho más. Además, tengo tiempo libre por el hecho de que normalmente comparto mi compromiso de estar en mi casa escribiendo, viajando y participando en congresos, festivales, compromisos que tiene que ver con mi obra literaria. Eso no lo estoy haciendo, por lo tanto, gano muchísimo tiempo.

Uno de sus importantes proyectos es el festival Centroamérica Cuenta, ¿va a seguir?

Son ya seis ediciones de Centroamérica Cuenta. En Nicaragua los últimos dos años no pudimos hacerlo por la represión, por eso lo trasladamos a Costa Rica en 2019 y para 2020 fue programado para realizarse en Guatemala. Pero ya ha sido suspendido y trasladado provisionalmente al fin de año. No sabemos aún si eso va a ser posible, pero mientras tanto estamos haciendo encuentros literarios virtuales. Estamos organizando tres encuentros de forma semanal entre escritores latinoamericanos para hablar de literatura, del coronavirus, del aislamiento o del trabajo literario en estas circunstancias, del futuro de la cultura y los libros.

Con Günter Grass en Stuttgart, 1983
Con Günter Grass en Stuttgart, 1983 privat

Usted está relacionado con Alemania. ¿Da seguimiento a lo que pasa allí?

Sí, doy seguimiento a lo que está pasando en Europa Occidental. Yo encuentro que Alemania es uno de los países que se ha mostrado como mejor preparado y organizado para enfrentar esta pandemia. La relación entre afectados y personas fallecidas es baja, y me parece que el Gobierno controla la situación. Precisamente mi primer compromiso suspendido en este año fue un congreso sobre utopías, que se iba a realizar en Berlín.

¿Por qué está usted tan relacionado con Alemania?

Estoy conectado con Alemania desde muy temprano. En 1973 recibí una beca como invitado del Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD). Eso tuvo una influencia importante en mi carrera como escritor. Porque generalmente los escritores latinoamericanos van a París, si hay una vinculación fuerte con la cultura francesa. A mí me tocó de manera excepcional ese vínculo con Alemania y con la cultura alemana. Yo llegué a Berlín en medio de la Guerra Fría y eso fue una experiencia muy singular. Conocí esa confrontación entre Occidente y el modelo de la Unión Soviética. Fue el tiempo del golpe militar en Chile y Berlín acogió a muchos escritores, artistas y académicos chilenos.

Hay que estar muy atentos a que la democracia no se deteriore por la pandemia.

Sergio Ramírez, escritor y expolítico nicaragüense

En muchos países latinoamericanos había movilizaciones a favor de los derechos humanos, por mejores sistemas de educación y más justicia social. ¿Eso va a cambiar en la región?

Asumo que el mundo está concentrado en asuntos sanitarios o de la pandemia, no en los procesos democráticos. Pero creo que la pandemia tiene también consecuencias políticas. Hay que estar muy atentos para poder medirlas y evitar en la medida posible que la democracia no se vaya a deteriorar. Las medidas de excepción de la pandemia les dan a los Gobiernos el camino fácil de gobernar sin los Parlamentos con decretos excepcionales. Entonces habría que tener mucho cuidado con respecto al estado de excepción. La democracia no debe ser súper dañada y por eso de ninguna manera eso se puede prolongar. El otro caso son los procesos electorales. En Bolivia están suspendidas las elecciones a largo plazo. No sabemos qué va a pasar. El año que viene hay elecciones aquí en Nicaragua, que ya va por un mal camino.

¿Por qué?

Con el régimen no hay posibilidad de hacer un cambio democrático serio en el país. Si las elecciones repiten lo que hemos venido marcando, la reelección de Ortega o alguien de su familia, y no hay cambio aquí para que, por ejemplo, la gente se manifieste libremente, la situación política se va a seguir deteriorando. Queremos una salida pacífica para vivir en democracia y libertad sin recurrir a ningún acto violento.

Usted luchó junto con Daniel Ortega contra la dictadura de Somoza. Ahora él llama a la gente a encuentros masivos en tiempos de la COVID-19. ¿Cómo se siente observando eso?

No me asombro, pero provoca mucha indignación. Eso rompe con toda lógica y todo el sentido común. Este país tendría que estar en un cuidado intensivo en cuanto a la propagación de la pandemia, porque las estructuras sanitarias son muy débiles. Entonces, un estallido de la pandemia se volvería absolutamente incontrolable.

¿Sigue usted siendo un político?

Yo fui protagonista de una revolución que quiso cambiar profundamente Nicaragua, por eso entré en la política. Luego, cuando me decepcioné del rumbo de la revolución que le dio el Frente Sandinista, quise construir una alternativa distinta dentro del sandinismo, lograr un sandinismo democrático. Cuando ese intento no resultó, me retiré de la vida política activa. No formo parte de ningún partido político, ni soy un activista político ni un dirigente político. Por supuesto, hay que responder interrogantes sobre la política en Nicaragua y eso sin duda es una manera de estar en la política.

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