“Empleos seguros en el comercio global”

Angela Titzrath es la nueva directora de Hamburger Hafen und Logistik AG: un alto cargo directivo en una ciudad con una larga tradición comercial.

Angela Titzrath, directora del puerto de Hamburgo

En el extremo izquierdo de la primera fila está sentada una mujer. Le acompañan cinco hombres: todos de traje azul oscuro, de corbata de color rosa pálido, con rayas azules y blancas o lunares azules y blancos. Los hombres de la junta directiva están allí, en primera fila, desde hace años, algunos desde hace décadas. Y nunca antes había habido una mujer en la junta directiva. Angela Titzrath es ahora la nueva directora de la sociedad “Hamburger Hafen und Logistik AG (HHLA)”, la mayor empresa del puerto de Hamburgo por número de empleados. Este jueves por la mañana a finales de marzo de 2017 la sala está llena en su primera aparición púbica importante en Hamburgo. Conferencia con motivo de la presentación del informe anual en la sede central. Piensa hablar de un pasado con el que ella poco o nada tiene nada que ver, y de un futuro que ella desea diseñar.

Titzrath se levanta, camina hacia el micrófono, y dice: “Permítanme empezar con algunas palabras a título personal. Me mudé el año pasado a Hamburgo y soy nueva ciudadana de esta bella ciudad. Disfruto de la tarea que me toca aquí en la empresa del puerto de Hamburgo. Y cada día me entusiasma más.” A continuación habla de la crisis del sector de navegación, de que en el futuro ya no llegarán tantos contenedores para descargar y cargar en Hamburgo. Advierte de la evolución negativa de la economía global y exige que HHLA cumpla su meta: garantizar empleos seguros.

Su estilo es personal, directo y firme. Titzrath, ex alta directiva de Daimler y exmiembro de la junta directiva del proveedor líder mundial de logística DHL, elige un nuevo tono. Por lo que dice y por lo que es. Su nombramiento como mujer proveniente de otro sector es una señal notable incluso en una ciudad en la que tanto está en movimiento.

En la política de la ciudad, la coalición de Gobierno de socialdemócratas y Verdes trata de encontrar soluciones para los principales problemas: alojamiento para refugiados, carreteras y construcción de vivienda, en diálogo con iniciativas ciudadanas. En las empresas, cada vez son más los directivos que vienen de afuera, que traen y aportan elementos nuevos. En el campo cultural hay algo que quita protagonismo a todo el resto: la Elbphilharmonie inaugurada en primavera. El precio de las entradas para sus conciertos alcanza varios miles de euros en el mercado negro, porque todos quieren ir.

Y Hamburgo crece: cada año se construyen unas 10.000 viviendas, que es el objetivo de Olaf Scholz, primer alcalde de la ciudad libre y hanseática. Porque Hamburgo atrae: en 2015 se registraron unos 12 millones de pernoctaciones, mientras que en 2005 eran solo 6 millones. Hamburgo se consolida como ciudad cosmopolita, conocida más allá de las fronteras de Alemania. Es por eso que la organización de un evento de rango mundial llega en el momento adecuado. La cumbre del G20 resulta una prueba de fuego para una orgullosa metrópoli. Una ciudad que desea demostrar que, con su historia y perfil, responde a las expectativas. Porque una reunión de los jefes de Gobierno de los países más importantes del mundo simboliza sobre todo tres cosas, más allá del debate acerca de política real: conectividad, comunidad y apertura al mundo.

Valores que en Hamburgo son casi un lugar común por la frecuencia con los que se utilizan en discursos. Valores que son parte de la vida cotidiana, como de Angela Titzrath y de muchos otros arquitectos de la “Global City”.