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"COP de solidaridad"

La secretaria de Estado Anna Lührmann habla de los objetivos de Alemania para la Conferencia Mundial del Clima y de la necesaria solidaridad en la COP27.

Carsten Hauptmeier, 03.10.2022
Secretaria de Estado para Europa y el Clima: Anna Lührmann
Secretaria de Estado para Europa y el Clima: Anna Lührmann © Dominik Butzmann

Anna Lührmann es la secretaria de Estado para Europa y el Clima del Ministerio Federal de Asuntos Exteriores desde diciembre de 2021. Habla de los objetivos de Alemania para la próxima Conferencia Mundial sobre el Clima que se celebrará en Egipto en noviembre, de la necesidad de solidaridad en la COP27 y de las amenazas a la seguridad asociadas al cambio climático en todo el mundo.

Sra. secretaria de Estado, ¿qué objetivos se ha fijado el Gobierno alemán para la COP27?
Veo claramente tres prioridades para la próxima COP: en primer lugar, es importante restaurar la confianza en los procesos multilaterales. La guerra de agresión rusa contra Ucrania ha puesto esto en tela de juicio hasta cierto punto. Si logramos colaborar como comunidad de Estados en la cuestión humana del cambio climático, ya habremos ganado mucho.

En segundo lugar, debe ser una COP de solidaridad. La crisis climática afecta a todos, pero los países más pobres del mundo se ven especialmente afectados. Los países que han provocado esta crisis de forma desproporcionada deben ahora acudir en su ayuda.

En tercer lugar, se trata de la aplicación concreta de nuestras promesas de reducir los gases de efecto invernadero; sólo así podremos controlar en cierta medida la crisis climática.

Tenemos que demostrar que podemos construir un modelo económico y de prosperidad atractivo con una transformación verde.
Secretaria de Estado Anna Lührmann

¿Cómo podemos conseguir reunir a la comunidad de Estados?
Este año en particular ha dejado especialmente claro que todos estamos en el mismo barco. Las consecuencias catastróficas de la crisis climática se han dejado sentir en todas las partes del mundo: ya sean las inundaciones en Pakistán, las sequías en Europa, las malas cosechas en África o los fenómenos meteorológicos extremos en América. Gobiernos de todo el mundo consideran que están en juego cuestiones existenciales y, por ende, también de seguridad. Creo que es a través de esta conciencia de las consecuencias del cambio climático que podemos unirnos como comunidad de Estados.

Como países industrializados, también debemos apoyar financieramente a nuestros socios del Sur Global en su camino hacia la neutralidad climática. Y debemos demostrar que podemos construir un modelo económico y de prosperidad atractivo con una transformación verde.

¿Cómo puede expresarse esta solidaridad en términos concretos?
La financiación relacionada con el clima es una tarea central, y debemos ser solidarios con ella. Un instrumento concreto y, para mí, pionero, son las llamadas Just Energy Transition Partnerships. Ya existe una asociación energética de este tipo con Sudáfrica, a la que seguirán otras, por ejemplo, con Indonesia. Los países del G7 colaboran en este proyecto. Se trata de recursos financieros elevados, pero también de transferencia de tecnología. Por un lado, los países asociados acuerdan acelerar sus medidas de transición energética, por ejemplo, para avanzar en la eliminación de la generación de energía con carbón. A cambio, los países del G7 ayudan en esta transición con financiación y conocimientos técnicos.

Usted es secretaria de Estado para Europa y el Clima. ¿Qué importancia tiene el papel de la UE, especialmente en las conferencias mundiales sobre el clima?
El papel de la UE es muy importante, porque la UE negocia en nombre de los 27 Estados miembros. Como Gobierno alemán, nos comprometemos a que la Unión Europea participe en las negociaciones con objetivos ambiciosos. Eso significa, por ejemplo, que ponemos en la agenda la cuestión de la solidaridad en caso de daños y pérdidas debidos a la crisis climática. También significa que Europa da un buen ejemplo y respalda sus propios objetivos climáticos con medidas ambiciosas.

Anna Lührmann con la secretaria de Estado para Europa de Francia Laurence Boone
Anna Lührmann con la secretaria de Estado para Europa de Francia Laurence Boone © picture alliance / photothek

¿Qué importancia tiene la transferencia de tecnología en la lucha por una mayor protección del clima? Y, por otro lado, ¿hasta qué punto es importante que los países encuentren sus propios caminos?
Básicamente, la lucha contra la crisis climática no puede avanzar sin el desarrollo de nuevas tecnologías. En Europa han surgido cada vez más mercados de coches eléctricos y paneles solares. Esto significa que estas tecnologías pueden ser más baratas y mejores, y por lo tanto pueden ser utilizadas más fácilmente en otros países.

Es importante que todos los países se pongan de acuerdo en esta cuestión. También se trata de un aprendizaje mutuo. Por ejemplo, podemos aprender de los países del Sur qué métodos de construcción permiten un ambiente más fresco.

Además, las soluciones deben ajustarse siempre a las condiciones locales. Ya lo hemos notado en nuestro proyecto de mejora de la huella climática del Ministerio Federal de Asuntos Exteriores. Por ejemplo, no tiene sentido ordenar simplemente a todas las misiones diplomáticas que compren bicicletas oficiales. En algunos países es normal transportarse en bicicleta para trámites oficiales, en otros no es posible en absoluto por razones de seguridad.

La crisis climática se considera en general una de las mayores amenazas para la seguridad en todo el mundo. ¿Por qué?
Eso empieza en el nivel más fundamental de la seguridad: hay que asegurar los medios de subsistencia de las personas. Pero éstas se ven cada vez más amenazadas cuando la Tierra se calienta, cuando el nivel del mar sube o cuando otros lugares sufren sequías. Además, en algunas regiones pueden surgir nuevos conflictos precisamente porque los medios de subsistencia, como el agua o los alimentos, escasean.

¿Cómo enfrenta Alemania este riesgo?
La tarea central sigue siendo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para mitigar en lo posible las consecuencias de la crisis climática. La política interior y exterior se entrelazan aquí. En materia de política climática exterior, actualmente nos fijamos tres objetivos: en primer lugar, queremos que la COP27 de noviembre tenga un buen resultado. Segundo, situamos la protección del clima en el centro de nuestra política exterior, planteando siempre el tema a nivel internacional en conversaciones y reuniones, y buscando también nuevas oportunidades de cooperación. Y, en tercer lugar, hemos resuelto reducir las emisiones en todas las misiones del Ministerio Federal de Asuntos Exteriores en el extranjero.

© www.deutschland.de

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