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Ampliación de las energías renovables en Alemania

¿En qué estado se encuentra la transición energética en Alemania? Respondemos seis preguntas desde los objetivos centrales a la contribución de consumidoras y consumidores. 

VerenaKernVerena Kern, 24.03.2023
En el año 2021, en Alemania había alrededor de 30 000 aerogeneradores.
En el año 2021, en Alemania había alrededor de 30 000 aerogeneradores. © pixardi/stock.adobe.com

¿Qué entendemos por “Transición energética”?

El concepto transición energética surgió hace más de 40 años. En aquel entonces, un grupo de científicas y científicos tuvo la idea de apostar por un suministro energético sostenible, en el que el petróleo, el carbón, el gas natural y la energía atómica se reemplacen por energías renovables, como la eólica y la fotovoltaica, pero también la energía hidráulica, la biomasa y la energía geotérmica. Desde hace poco más de 20 años, Alemania promueve la ampliación de las energías renovables por motivos ecológicos, económicos y democráticos. La transición energética no solo deriva en energía climáticamente neutra, contribuyendo, de este modo, a la protección del clima. También reduce la dependencia de costosas importaciones de energía, aumenta el valor añadido en el propio país y permite la participación de ciudadanas y ciudadanos en la generación de energía. Sin embargo, el concepto de la transición energética no solo implica construir nuevos aerogeneradores o instalaciones solares: el uso sostenible de la energía es fundamental.

¿Cómo se promueven las energías renovables en Alemania?

Ya en el año 1990, Alemania sancionó la primera ley de alimentación de la red con energías renovables del mundo, pero con una retribución relativamente modesta. Esto cambió, sin embargo, diez años después con la  Ley de Energías Renovables (EEG, por sus siglas en alemán). Así, se introdujeron porcentajes de retribución más elevados y mejores condiciones en el mercado energético, aumentando el atractivo de invertir en aerogeneradores e instalaciones fotovoltaicas para muchas ciudadanas y ciudadanos, pero también para empresas. De este modo, el desarrollo se aceleró, los precios disminuyeron rápidamente y las energías renovables comenzaron a ser competitivas. Los porcentajes de retribución se redujeron de manera sustancial y, por último, se introdujo un modelo de subasta, con el objetivo de alcanzar precios lo más económicos posible. Los primeros meses de 2023, el nivel de retribución por energía eólica en tierra se hallaba en poco más de siete céntimos por kilovatio hora, mientras que por instalaciones solares en tejados estaba alrededor de los once céntimos. En la actualidad, muchos operadores, incluso, optan por no acceder a la retribución y se financian directamente a través del mercado energético.

¿En qué estado se encuentra la ampliación de las energías renovables en Alemania?

Las energías renovables cubren una proporción cada vez mayor del consumo energético de Alemania. En 2022, cubrían poco más del 46 %, una cifra récord. Sin embargo, la transición energética no hace referencia únicamente al suministro de energía. Aquí se incluyen todos los ámbitos en los que se usa energía, es decir, también los sectores de la movilidad y de la calefacción de edificios, aun cuando se hayan acuñado conceptos propios para estos casos, como transformación del transporte y transformación del sistema de calefacción. En este punto, aún existe potencial para mejorar.

80 % de electricidad ecológica para 2030, ¿llega Alemania?

En materia de electricidad ecológica, Alemania está en el buen camino. Hoy en día, la proporción de energías renovables en el mix energético alcanza ya el 46 %. Hasta el año 2030, se debe llegar, como mínimo, al 80 %. El Gobierno federal incrementó la meta en 2022 para que se puedan alcanzar los objetivos del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático. Antes, se preveía llegar al 65 %. Cinco años más tarde, en 2035, el sistema energético debe haberse transformado por completo. Se trata de un objetivo factible, pero que requiere un ritmo mucho más veloz que el actual. La energía solar, por ejemplo, debe construirse tres veces más rápido y los aerogeneradores en alta mar, incluso, diez veces más rápido. No obstante, es necesario que se acelere en todos los niveles: también en la producción de instalaciones, los procedimientos de autorización, y la ampliación de las redes energéticas. Con nuevas leyes, se comenzó a encauzar esta cuestión.

Esta situación implica también un incremento de la energía eléctrica necesaria. Dado que, si millones de vehículos eléctricos transitan por las carreteras, las bombas de calor sustituyen a las antiguas calderas de calefacción y numerosos procesos industriales se electrifican, la demanda de electricidad probablemente aumente un tercio hacia finales de la década. Por eso, el uso cuidadoso de la energía es un pilar central de la transición energética. Básicamente, cuanta menos energía se consuma, más sencillo será alcanzar los objetivos climáticos.

¿Cómo se puede almacenar la electricidad proveniente de energías renovables?

Desde hace mucho tiempo, existe un amplio número de tecnologías de almacenamiento de eficacia comprobada. En los sistemas compuestos completamente de energías renovables, estas tecnologías aseguran el suministro durante la noche, cuando el viento no sopla, o cuando se combinan ambos factores en un dunkelflaute de varios días. Las expertas y expertos recomiendan una combinación inteligente de distintas soluciones de almacenamiento: instalaciones solares con acumuladores de energía solar, sistemas de almacenamiento de hidrógeno, estaciones de bombeo, acumuladores térmicos y redes inteligentes que también incluyan la batería de los coches eléctricos. La cantidad de sistemas de almacenamiento necesarios en el futuro depende de cuántos aerogeneradores e instalaciones solares se construyan y también de dónde. En las regiones con mucha energía eólica, se necesita un menor nivel de almacenamiento, mientras que, en las zonas con predominancia de instalaciones solares, se necesita más. En principio básico es que cuanto menos se almacene, mejor, porque las tecnologías, después de todo, son costosas y en la conversión se pierde mucha energía.

¿Cómo pueden contribuir las consumidoras y consumidores a la transición energética?

De muchas maneras. Lo más importante es ahorrar energía tanto al usar electrodomésticos, como la calefacción. Ayuda también dejar el coche en casa y, por ejemplo, usar la bicicleta. Quienes tengan el espacio, pueden colocar una instalación solar propia en el tejado o el balcón. Otras sugerencias son comenzar a usar electricidad ecológica o involucrarse en una asociación de ciudadanas y ciudadanos que promueva las energías renovables.