Una idea para Bangladesh

Impulsores de la transición energética: Sebastian Groh desarrolló un modelo para un abastecimiento hogareño sostenible de electricidad en Bangladesh.

solshare - Energy

Sebastian Groh ha viajado mucho por el mundo. En casa se siente ahora en Bangladesh. Allí creó en 2014 la empresa MeSOLshare, un singular sistema de energía compartida sobre la base de energía solar. El sistema posibilita a la población de Bangladesh, que en un 85 por ciento vive en el campo, no solo producir económicamente energía solar, sino también compartirla con otros o venderla. La idea es bien recibida, pues en Bangladesh, unos 70 millones de seres humanos no tienen acceso a electricidad. Por su sistema de microrredes, que llevan luz e ingresos a las aldeas, Groh recibió el Premio de Protección del Clima 2016 “Momentum for Change”, de las Naciones Unidas.

Groh, nacido en Aschaffenburg, estudió economía y trabajó primero como experto en inversiones en el Commerzbank. Una conferencia sobre el tema “Business with the poor – Negocios con los pobres” lo llevó a reflexionar. En lugar de aceptar una oferta de trabajo del Deutsche Bank, comenzó a trabajar para la empresa Microenergy International, con sede en Berlín, y descubrió la combinación de microfinanzas y nuevas energías. Había hallado el tema de su vida. Luego de otras estadías de estudios en la India y El Salvador, se inscribió primero en Harvard y luego comenzó un doctorado en la renombrada Universidad Stanford, en California. Allí halló un mentor que compartió su visión. Finalmente, se doctoró en Bangladesh.

Interconexión de 20.000 sistemas solares

 “En Bangladesh”, dice Groh, “una de cuatro personas que vive en el campo genera ya su electricidad con paneles solares”. Su idea fue interconectar los muchos sistemas solares individuales de tal forma que puedan intercambiar energía entre ellos, dependiendo de si se necesita mucha o poca electricidad del propio sistema. Así pueden integrarse en la red personas que no tienen un sistema solar propio. Los sistemas solares hogareños en Bangladesh, explica Groh, están conectados de tal manera, que la gente pierde el 30 por ciento de la electricidad.

“Con la interconexión de los sistemas podemos aprovechar más esa energía”. Toda persona conectada a la red tiene un contador de corriente bidireccional, que calcula el consumo neto propio. Si se ha entregado a la red más de lo que se ha consumido, la ganancia es transferida de inmediato en la moneda local, “taka”, al teléfono móvil propio. Los móviles están muy difundidos y son utilizados mucho como sistema de pago. “Así, la gente puede pagar directamente su arroz y ver cómo se beneficia también financieramente de la generación de energía renovable. Para la gente en Bangladesh es una considerable ganancia y nada tiene que hacer para ello”, dice Groh.

En noviembre de 2015, su empresa comenzó a interconectar ocho casas. Actualmente, junto con otro proyecto, tiene en conjunto 250 clientes. MeSOLshare se propuso interconectar hasta 2030 unos 20.000 sistemas solares locales. Más de un millón de personas podrían beneficiarse de ello en Bangladesh y muchos de ellos estarían conectados por primera vez en su vida a una red eléctrica. 

www.me-solshare.com     

www.microenergy-international.com

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