Elecciones en Alemania

En septiembre tienen lugar las elecciones para el XVIII Bundestag. Un panorama de los partidos y sus posiciones.

Deutscher Bundestag
Ulrich Baumgarten via Getty Images - Bundestag

El 22 de septiembre de 2013 tienen lugar en Alemania las elecciones para el XVIII Bundestag. En la actual legislatura, el Gobierno Federal es conducido desde 2009 por CDU/CSU bajo Angela Merkel junto con su socio de coalición, el FDP. Las actividades de este Gobierno son acompañadas desde el comienzo por la crisis financiera europea, que determina también de manera decisiva la política interior de ambos socios de la coalición. Además de la “salvación del euro”, el otro tema central del gobierno de Merkel es la transformación energética. Luego de aprobar en 2010 una prolongación de la vida operativa de las centrales nucleares, la catástrofe de la central atómica de Fukushima en 2011 llevó a una reorientación de la política energética. Desde entonces, el Gobierno impulsa la transformación del abastecimiento energético alemán hacia un mayor uso de las energías renovables.

En la actual lucha electoral, ese tema desempeña, sin embargo, un papel secundario. Los partidos tradicionales tematizan sobre todo las políticas social, laboral, financiera y fiscal. Ello puede observarse particularmente en el debate sobre un salario mínimo: el SPD exige en su programa electoral un sueldo mínimo legal nacional de 8,50 euros; la CDU/CSU y el FDP, por el contrario, un “límite inferior” negociado por los propios interlocutores sociales por rama económica.

En cuanto a Europa, entre los partidos reina un amplio consenso, abogándose en general por la integración europea. También en cuanto al futuro de la moneda común existen pocas divergencias. En todo caso, una polarización entre los partidos no tiene lugar en estos temas.

Las estrategias de solución de los partidos se diferencian en un gran número de temas, pero a menudo solo en detalles. En Alemania, los contenidos políticos desempeñan un papel más importante que la personalización extrema. Ello se debe por un lado a la complejidad de los problemas en una sociedad moderna altamente diferenciada y por otro, a la necesidad de formar coaliciones, quizás hasta entre tres partidos. Así se reducen marcadamente las posibilidades de los partidos de efectuar promesas electorales muy diferentes basadas.

A pesar de ello, en el sistema alemán de partidos es posible identificar diferencias en las respectivas prioridades políticas a lo largo de las líneas de conflicto entre la libertad y la seguridad, por un lado, y el mercado y la redistribución, por otro. Tradicionalmente, CDU/CSU centra su programa en la economía social de mercado, resaltando la interrelación entre un orden económico basado en la propiedad privada junto con un aspecto social y un fuerte apoyo a las familias. Como actualmente más poderoso grupo parlamentario en el Bundestag, CDU/CSU se presenta con Angela Merkel, la popular canciller federal, como cabeza de lista para continuar la actual gestión de gobierno. El SPD, con Peer Steinbrück, que trabajó junto con Angela Merkel como ministro de Hacienda durante la coalición de CDU/CSU con el SPD de 2005 a 2009, a la cabeza, impulsa en primer lugar los temas sueldo mínimo y equidad social. Con Jürgen Trittin y Katrin Göring-Eckardt como doble cabeza de lista, Alianza 90/Los Verdes, la tercera fuerza política, impulsa, además de la protección ambiental y de la naturaleza como tema tradicional del partido, también un aumento de la tasa máxima del impuesto sobre la renta.

Según actuales sondeos, no es seguro que el FDP y La Izquierda vuelvan a tener representación parlamentaria después de las elecciones de septiembre. El derecho electoral determina que para ello deben superar el cinco por ciento del total de votos. Con ello se evita la fragmentación del sistema de partidos. Si el FDP no logra llegar al cinco por ciento, el SPD y Los Verdes podrían eventualmente formar Gobierno.

Cada votante tiene dos sufragios. La mitad de los 598 parlamentarios, 299 diputados, son elegidos directamente con el primer voto en las respectivas circunscripciones electorales por mayoría relativa. Ese primer voto conforma la parte “personalizada” del sistema electoral, porque el votante elige una determinada persona de su circunscripción. Con el segundo sufragio se vota por un partido político. Ese segundo sufragio decide sobre la composición del Bundestag. El segundo voto es claramente más importante que el primero. Cuántos escaños tiene un partido político en el Bundestag
depende solo de la proporción de segundos votos. Por ello, el sistema electoral alemán es inequívocamente proporcional. En 2013 entra en vigor una nueva ley electoral. Aún no se sabe, sin embargo, qué consecuencias tendrá efectivamente. El núcleo de la nueva ley electoral, a la que obligó un fallo de la Corte Constitucional Federal, es la eliminación del “efecto negativo del voto” (véase 
recuadro, “Distribución de escaños”). Si la reforma tiene los efectos deseados, los sufragios se traducirán nuevamente en forma justa y proporcional en mandatos. Irritaciones pueden surgir en caso de que el número de mandatos aumente claramente.

En el foco de la lucha electoral se halla, además de los temas centrales, también la cuestión de qué coalición es posible. En un sistema asimétrico de cinco partidos, coaliciones de dos partidos son menos probables que en el pasado. Por ello, los partidos deben responder a las siguientes preguntas: ¿a qué coaliciones aspiramos? y ¿qué coaliciones excluimos definitivamente? Sobre ello influyen naturalmente temas y personas. La constelación asimétrica y cambiante de cinco partidos existente desde 2005 tiene grandes consecuencias para la formación de Gobierno. Más allá de la coalición entre los dos mayores partidos, ninguna otra coalición tiene una clara posibilidad de alcanzar una mayoría, como lo fue durante décadas. Los partidos deben reaccionar a ello e intentar nuevas variantes de formación de Gobierno, tales como coaliciones de más de dos partidos y Gobiernos de minoría. Para movilizar a sus propios seguidores, tanto el bando SPD/Verdes como el bando CDU/CSU/FDP necesitan temas que los diferencien entre sí. De hecho, los partidos deben conservar una apertura estratégica, a efectos de hacer posibles mayorías con partidos más allá del propio bando. Por lo menos en el centro político, en Alemania todos los partidos pueden formar coaliciones entre sí. La excepción es La Izquierda, partido que sólo a nivel de los Estados federados ha logrado formar coaliciones con el SPD.

Dos nuevos partidos quieren ingresar al Bundestag: Los Piratas y Alternativa por Alemania (AfD). El tema central de Los Piratas es un “update” de la democracia a través de la “liquid democracy”. La AfD, un partido creado por ciudadanos críticos con la Unión Europea, quiere que los países del sur de Europa abandonen el euro. Ambos partidos pueden atraer sufragios de votantes descontentos, lo que a nivel de los Estados federados ha devenido ya en éxitos electorales de La Izquierda y Los Piratas. Ambos partidos, no obstante, lograron sus éxitos electorales solo con un firme arraigo en un determinado entorno social. Mientras tanto continúa formándose una amalgama de descontento, pérdida de confianza, curiosidad y protesta, en la que se destaca un tema: la abolición del euro.

El partido que movilice más votantes puede también ganar las elecciones, sobre todo en estos tiempos de mayorías escasas en Alemania. Un solo mandato puede decidir sobre quién será el canciller federal. No está claro qué coalición podrá formarse tras las elecciones de septiembre. Desde una de un partido grande y otro pequeño, pasando por una de los dos mayores partidos hasta una de tres: todas las opciones son posibles. ▪

El Prof. Dr. Karl-Rudolf Korte es
politólogo y director de la NRW School of Governance de la Universidad de Duisburgo-Essen.