Ayuda tras el accidente de Rana Plaza en Bangladés

La Sociedad Alemana de Cooperación Internacional (GIZ) ha ampliado su ayuda en Bangladesh en los dos años desde el colapso de la fábrica textil.

dpa/ZUMAPRESS.com/Suvra Kanti Das - Rana Plaza

En pocos segundos, el 24 de abril de 2013 se derrumbó la fábrica textil en el edificio Rana Plaza, cerca de Savar, un distrito de Daca, capital de Bangladés. Los escombros enterraron a cientos de trabajadores. Más de 1.127 personas perdieron la vida allí. El desastre desató a escala mundial un debate sobre las condiciones de trabajo en la industria textil. El Ministerio Alemán de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ) puso inicialmente a disposición de las víctimas fondos adicionales por valor de 2,5 millones de euros. La Sociedad Alemana de Cooperación Internacional (GIZ) ayudó en los primeros días y meses después de la catástrofe con atención médica a casi 2.500 heridos. Se creó una oficina de asistencia a la que las víctimas podían acudir cuando necesitaban atención médica o para la reinserción laboral.

Capacitación de inspectores de seguridad

La GIZ participa activamente desde hace mucho tiempo en Bangladés y ha contribuido en el último decenio, según sus propios datos, a la cualificación de más de 2000 empresas del sector textil con alrededor de 1,5 millones de trabajadores para que se observen mejor las normas sociales y medioambientales. En 45 cafeterías para mujeres se ofrecieron servicios de información para trabajadoras. Allí también reciben ayuda en caso de conflictos con sus jefes o resolución extrajudicial de litigios. Otra área prioritaria de las actividades alemanas fue la capacitación de inspectores de trabajo. Por iniciativa del Convenio para la mejora de la protección contra incendios y la seguridad de edificios en Bangladesh (Accord for Fire & Building Safety), tras la catástrofe de Rana Plaza se inspeccionan periódicamente las fábricas textiles del país. Equipos internacionales de expertos han examinado hasta ahora cerca de mil empresas en lo que hace a seguridad de edificio, protección contra incendios y seguridad en el puesto de trabajo según datos de la GIZ. "Como resultado se han clausurado algunas fábricas inseguras", explica la portavoz de GIZ Lena Hollender. "Estas inspecciones y sanciones antes no existían." El procedimiento ha contribuido a mejorar la seguridad en la industria textil y las condiciones de fabricación.

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