Por los 
intereses de la mujer

De la conferencia Women 20, en Berlín, partieron claras señales para un fortalecimiento de las mujeres en la economía, más participación e igualdad.

Sucharita Eashwar está conforme. “Logramos más de lo que había pensado”, dice Eashwar, de la India, orgullosa, después de dos días de intenso trabajo en la Cumbre W20 en Berlín. “W” representa la palabra “women” –mujeres– y 20, los económicamente más importantes países del mundo. También Ana Fontes, de Brasil, se manifiesta entusiasmada: “envié a menudo mensajes a mis dos hijas en casa a través de WhatsApp, para informales sobre este grandioso evento”. Ambas empresarias abogan vehementemente por el progreso de las mujeres. Y ambas tienen la sensación de haber dado un impulso a la rueda de la historia durante esta conferencia a fines de abril de 2017.

Compromiso y vivaces debates

La conferencia W20, en la que participaron casi 100 mujeres de muchos países y todos los sectores de la sociedad, es uno de los foros de diálogo previos a la Cumbre G20, que tendrá lugar a comienzos de julio en Hamburgo. Para Sucharita Eashwar y Ana Fontes, el encuentro fue algo muy especial. También gracias a la excelente organización, a cargo del Consejo Alemán de la Mujer y la Asociación de Empresarias Alemanas, y el bien concebido diseño de la conferencia. El papel principal fue representado por las propias participantes, entre las que se contaron numerosas conocidas mujeres. Además de Angela Merkel, la canciller federal, y Manuela Schwesig, ministra alemana de Familia, vinieron Máxima, la reina de los Países Bajos; Christine Lagarde, directora del FMI; Chrystia Freeland, ministra de RR. EE. de Canadá e Ivanka Trump, “first daughter“ y asesora en la Casa Blanca, Estados Unidos.

En un “Panel de Alto Nivel”, las famosas “ladies” cautivaron a las participantes y atrajeron a la sala a periodistas de todo el mundo. A pesar de todos los progresos, sin duda aún queda mucho por hacer en defensa de los intereses de las mujeres, también en el siglo XXI. En eso estuvo de acuerdo todo el panel, en vista de violencia física, desventajas legales y poca participación de las mujeres en la vida económica y política en la mayoría de los países del mundo. ¿Uno de los mayores obstáculos para las mujeres? El acceso al crédito. Cuando Angela Merkel anunció querer crear, en el marco del G20, un fondo de miles de millones especialmente para empresarias de países pobres, recibió amplio apoyo del panel y el público.

Glamur y duro trabajo

Buena atmósfera generó la pregunta de la moderadora de quién de las participantes en el panel se consideraba feminista. Algunas (Lagarde, Freeland) asintieron más rápidamente que otras (Merkel, Máxima). Salomónicamente, la reina Máxima definió el concepto de feminista como “alguien que aboga por los mismos derechos y posibilidades de elección de las mujeres”, generando consenso en la sala. “Entonces, yo también soy feminista”, dijo Merkel risueñamente y en representación de quienes tienen problemas con el término. Cuando la ronda VIP se disolvió luego de una hora y media, había ennoblecido el encuentro a su modo.

“Fue increíble”, dijo Ana Fontes después. “La presencia de la canciller fue muy importante”, agregó Sucharita Eashwar. Además de intervenir en el glamuroso panel, las participantes debieron trabajar duro. Al fin y al cabo, a eso habían venido al W20. La conferencia es uno de siete foros de diálogo sobre diversos temas que tienen lugar en el primer semestre de 2017 en Alemania como preparativos de la Cumbre G20. El objetivo es dar a la sociedad civil la posibilidad de alimentar el proceso G20 con temas propios y coadyuvar al éxito de la conferencia. Que las mujeres realicen aportes propios, es algo relativamente nuevo. Luego de las conferencias W20 organizadas por Turquía y China, la de Berlín es la tercera W20. El G20 tiene lugar regularmente desde 1999. Entre sus objetivos se cuenta crear y conservar la seguridad económica y financiera.

Progresos y déficits

A pesar de que constituyen más del 50 por ciento de la población mundial, hasta hace tres años, las mujeres casi no tuvieron oportunidad de influir sobre el documento final de los más poderosos estadistas del mundo. Además, hay muy pocas mujeres gobernantes: solo unas 20 en todo el mundo. Si bien su número aumenta, en las “fotos de familia” internacionales siguen siendo una minoría. Muchos de los países del G20 nunca han tenido una mujer como jefa de Gobierno. Por eso, en el G20 tampoco fueron tratados durante años temas sobre la mujer, a pesar de que, sin duda alguna, las mujeres son un factor decisivo para el avance de la economía mundial. McKinsey calculó que, con la integración de las mujeres en la vida laboral, el crecimiento económico global podría aumentar hasta 2025 en un once por ciento anual. Si la “brecha de género” se cerrara por completo, incluso sería pensable un aumento del 
26 por ciento. “Las mujeres impulsan la economía, ya por eso no se las debe excluir”, dice Susan Harris, experta australiana en cuestiones de género y participante en el W20.

La realidad, sin embargo, se ve diferente. En más de 150 países, la igualdad entre hombres y mujeres no existe ni siquiera sobre el papel y en su legislación hay por lo menos una ley discriminatoria: también esa cifra fue presentada en Berlín. Ni qué hablar de la marginación cotidiana de las mujeres, no solo en mercado laboral. Incluso en Australia existen déficits, dice Harris: en el Parlamento solo hay 20 mujeres diputadas.

Ana Fontes informa algo similar sobre 
Brasil. La economía brasileña es un “mundo de hombres”, dice la exgerenta del sector del automóvil. Por eso, se decidió por la independencia y fundó su primera pequeña empresa. “Pero cometí muchos errores y no tenía nadie a quien poder pedirle un consejo”, agrega. En 2010 fundó “Rede Mulher Empreendedora” en São Paulo, la primera y mayor red para mujeres independientes en Brasil, actualmente con 300.000 afiliadas. Sucharita Eashwar impulsó una iniciativa similar en Bengaluru: “Catalyst for Women Entrepreneurs”. También Eashwar quiere apoyar a empresarias. Obtener créditos es el mayor problema para las mujeres, dice. Ana María Sánchez, presidenta de la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias, lo confirma: “Las mujeres necesitan acceso a financiación y más conocimientos sobre los mercados financieros”.

Debido a que, junto con Ana Fontes, Susan Harris, Sucharita Eashwar y Ana María Sánchez, también las otras aproximadamente 100 participantes ven en ello un déficit, el punto fue incluido en forma destacada en el documento final de la conferencia. Las mujeres exigen allí “pleno e igualitario acceso a recursos productivos y financieros para mujeres”. E igualdad de derechos de propiedad, ante 
la ley y en el mercado laboral, igual sueldo por el mismo trabajo, igualdad en el acceso a la educación –particularmente con vistas a la digitalización– y protección contra la violencia. El documento, formulado incisivamente, surgió en meses de trabajo anterior y fue ajustado a través de un intercambio de ideas, a menudo recurriendo a los medios electrónicos. En Berlín se le dio el último toque y fue aprobado en votación, antes de ser entregado el segundo día a Angela Merkel, con la esperanza de que muchos de sus contenidos sean incluidos también en el documento final del G20.

“Las posibilidades de que ello suceda son evidentemente buenas”, dice Susan Harris. Los hechos hablan, de cualquier forma, por sí mismos y el apoyo de las conocidas personalidades en Berlín le dio al tema quizás una nueva dinámica, agrega. También Sucharita Eashwar espera que los famosos hayan aumentado la visibilidad y eficacia de la conferencia: “Quiero un documento del G20 fuerte a favor de las mujeres”. Mona Küppers, del Consejo Alemán de la Mujer, uno de los organizadores, sintetizó así los objetivos de la W20: “La igualdad de género debe pasar al foco del G20. Las mujeres queremos desempeñar un mayor papel”. Si se lograra, sería mucho más que un pequeño impulso a la rueda de la historia. //