El mundo mira hacia Wittenberg

En esa ciudad dio Martín Lutero hace 500 años el primer impulso para la Reforma.

Desde Wittenberg partió el mensaje de Lutero a todo el mundo.
Desde Wittenberg partió el mensaje de Lutero a todo el mundo. dpa

Naturalmente, no se sabe cómo vería Martín Lutero hoy a su “Wittenberg”. Solo se puede suponer que un paseo por la ciudad lo conmovería. Como reformador, apreciaba los cambios, el progreso y las nuevas ideas. Y en Wittenberg, una ciudad mediana en el este de Sajonia-Anhalt, mucho está en movimiento en 2017.

Este sitio histórico a orillas del Elba es lugar de cita obligado para todos aquellos que quieren seguir las huellas de Lutero en el 500 aniversario de la Reforma. Lutero estudió y enseñó aquí teología. Aquí vivió con Katharina von Bora, su esposa, y sus seis hijos. Y aquí hizo públicas el 31 de octubre de 1517 sus 95 tesis contra el tráfico de indulgencias practicado por la Iglesia. Creyentes de todo el mundo visitan Wittenberg para honrar a Lutero, aprender más sobre su persona y celebrar la Reforma.

Aquí en Wittenberg comenzó una de las mayores transformaciones en la historia del mundo.

Frank-Walter Steinmeier

Aprender y celebrar: dos cosas que Lutero amaba y que caracterizan también la especial atmósfera de este año en Wittenberg. Ya en la entrada a la ciudad hay estímulos flotantes para reflexionar: en el lago Schwanenteich se ven embarcaciones de mimbre y madera. Las hicieron estudiantes de ciencias aplicadas de Salzburgo y refugiados. Es un recuerdo a las muertes en el Mediterráneo y una imagen de la esperanza y el fracaso. Algunas de las embarcaciones ya se hundieron. Con el material de otras, un artista hace máscaras. “Así, los problemas del mundo son traídos a nuestro idílico entorno”, dice Torsten Zugehör, primer alcalde de Wittenberg.

La instalación forma parte de la “Exposición Mundial sobre la Reforma”. En el muro que rodea al casco antiguo de Wittenberg hay otras seis “Puertas de la libertad”, dedicadas a temas tales como espiritualidad, juventud, justicia y globalización. En la puerta de la Cultura se elevan estelas con una superficie reflectora. Marcan el lugar como punto de encuentro, para el intercambio de ideas y la discusión. Como hubiera querido Lutero, que amaba el debate.

Que Wittenberg, también 500 años después de Lutero, sigue siendo un lugar de encuentros lo demostró el Congreso Evangélico, en mayo. Decenas de miles de personas acudieron a la ceremonia de cierre. Muchos, mayormente jóvenes, se reunieron, con mantas de picnic y sombrillas, ya horas antes alrededor de la cruz blanca de varios metros de altura y el escenario circular. El encuentro, más que un servicio religioso, pareció una gran fiesta de verano. Entre los participantes se contó también Frank-Walter Steinmeier, el presidente federal alemán. “Aquí en Wittenberg comenzó hace medio milenio una de las mayores transformaciones de la historia del mundo”, dijo Steinmeier. Y agregó: “sus efectos se sienten hasta hoy”.

El 31 de octubre de 2017, nuevamente muchas personas se trasladarán a Wittenberg. Con un acto solemne y una misa celebrarán los 500 años de la Reforma. Punto de encuentro es esta vez la iglesia Schlosskirche, en cuya puerta se dice que Lutero clavó sus tesis. Luego de su muerte, en 1546, Lutero recibió sepultura debajo del púlpito. Quien participe en el acto tendrá la sensación de estar muy próximo a él. Y también esto le hubiera gustado seguramente a Lutero: para quienes no haya lugar en la iglesia, se realizará una transmisión en vivo: un “public viewing”.

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