“No hay razón para caer en pánico”

¿Cuán grande es la influencia de los bots sociales en elecciones? Entrevista con Simon Hegelich, profesor de Political Data Science.

Bots sociales: ¿escribe un ser humano o una máquina?
Bots sociales: ¿escribe un ser humano o una máquina? dpa

Alemania. Lee todos los días tuits y entradas en medios sociales con fines de investigación: Simon Hegelich es profesor de Political Data Science en la Universidad Técnica de Múnich. Hegelich observa una “transformación estructural en la opinión pública”. En su opinión, la formación de opinión política funciona hoy de manera diferente a hace solo cinco años. En entrevista explica qué papel desempeñan en ello los bots sociales. Se trata de programas que simulan ser un usuario humano de redes sociales.

Profesor Simon Hegelich
Profesor Simon Hegelich TUM/ediundsepp

Profesor Hegelich, uno de sus estudios sobre bots sociales lleva el título “La invasión de los robots de opinión”. Suena amenazante…

No hay razón para caer en pánico. Los bots sociales intervienen efectivamente en todos los debates políticos en las redes sociales, pero hay muy pocos indicios de que ejerzan una influencia particularmente fuerte sobre los votantes. Los seres humanos no se dejan manipular tan fácilmente en lo que se refiere a sus opiniones políticas.

El Caos Computer Club opina incluso que se sobreestima enormemente a los bots…

Hay que realizar un análisis equilibrado del tema. Sin duda, se exagera mucho. La idea, por ejemplo, de que el “brexit” fue obra de bots es una tontería. Por otro lado, no puede afirmarse que los bots no sean problemáticos.

Los bots pueden manipular tendencias de opinión a corto plazo

Simon Hegelich, investigador de datos

¿Cuál es exactamente el problema?

En primer lugar, los bots sociales pueden manipular tendencias de opinión a corto plazo. Durante los duelos televisados antes de las elecciones en Estados Unidos, por ejemplo, operaron extremadamente muchos bots. Pero tienen algún efecto solo si los periodistas reaccionan a esas tendencias. En ese caso, eso es justamente lo que sucedió: las estimaciones de si había ganado Trump o Clinton estaban basadas a menudo en análisis de las redes sociales. Segundo, los bots pueden confundir a la opinión pública a largo plazo. Y contribuyen a la pérdida de confianza en las instituciones políticas si son correspondientemente utilizados. 

¿Cómo puede probarse la interrelación entre el uso de bots y el desarrollo de un debate?

Eso es difícil. Recolectamos muchas noticias y miramos, por ejemplo, si usuarios reales reenvían esos posteos. Para ello hemos creado en la Universidad Técnica de Múnich un banco de datos único. Abarca 160 millones de tuits relacionados con las elecciones para el Bundestag en Alemania.

Usted asesora también como experto al Bundestag. ¿Está el sistema político preparado para hacer frente a los bots sociales y programas similares?

En realidad, sí. Se dio un rápido proceso de aprendizaje, también a partir de lo que sucedió en las elecciones en Estados Unidos. Los partidos políticos desarrollaron estrategias para salirles al paso. Además, acordaron no emplear bots ellos mismos.

En un nuevo estudio de la asesoría PWC se llegó a la conclusión de que la mayoría de los alemanes exige procedimientos más duros contra la agitación política en las redes sociales. ¿Puede ello ser regulado legalmente?

Incluso se lo debería hacer, porque se ha dado impulso a una gran transformación. Naturalmente, es difícil, ya que se trata de una “world wide web”. Los responsables pueden hallarse, por lo tanto, en cualquier lugar del mundo. Además, es un acto de equilibrio entre una intervención restrictiva en la libertad de opinión y el control estatal. Pero la respuesta no puede ser: “regular no funciona, por lo tanto, no lo hagamos”. 

Entrevista de: Helen Sibum.

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