Mujeres crean paz

Rosa Emilia Salamanca y su red en Colombia forman a mujeres como mediadoras con el apoyo de Alemania.

La activista por la paz Rosa Emilia Salamanca en el jardín de su casa
La activista por la paz Rosa Emilia Salamanca en el jardín de su casa ifa/Victoria Holguín

Rosa Emilia Salamanca se halla en el jardín de su casa, rodeada de las flores y los árboles que ama. “Mi trabajo es como sembrar semillas que un día se transformarán en un bosque”, dice esta mujer de 64 años. Salamanca es presidenta de la Corporación de Investigación y Acción Social y Económica CIASE, que se ha trazado como objetivo una paz sostenible en Colombia y en toda América Latina.

La historia de Colombia está marcada por la violencia. Hubo varias guerras civiles, levantamientos contra los terratenientes, guerras verdes (entre esmeralderos) y la guerra del narcotráfico a finales del siglo XX, con la creación de cárteles y unidades paramilitares. Finalmente, un sangriento conflicto entre esas organizaciones y el Gobierno, que duró más de 50 años, con cientos de miles de muertos y millones de desplazados, que terminó con los acuerdos de paz de 2016.

Las mujeres de Colombia son mucho más que solo víctimas.

Activista Rosa Emilia Salamanca

En ese entorno, el trabajo por la paz es un largo camino. Salamanca desarrolla un nuevo y prometedor enfoque: crea una red de mujeres que abarca todo el país. “Aunque el 70 % de quienes sufren en los conflictos de Colombia son mujeres, las mujeres colombianas son mucho más que solo víctimas”. Por ello, CIASE forma a mujeres de entre 16 y 21 años, entre otras personas, para que se conviertan en pacificadoras en toda Colombia. “¿Qué derechos tienen? ¿Cómo se pueden entablar diálogos? ¿Cómo resolver conflictos en la comunidad?” Esas son las cuestiones que están en juego, dice la activista. “Es increíble ver cómo esas jóvenes, que a menudo viven en zonas muy inseguras y conocen la violencia por experiencia propia, quieren construir un país mejor”, dice Salamanca.

CIASE recibe apoyo de Alemania: el programa de fomento Zivik, financiado por el Ministerio Federal de Relaciones Exteriores, subvenciona el trabajo de la organización. Zivik apoya a actores civiles en todo el mundo en la prevención de crisis, la superación de conflictos y la creación y estabilización de sistemas sociales y políticos pacíficos. El programa financia a organizaciones no gubernamentales que trabajan a nivel local, nacional o internacional. El Instituto de Relaciones Culturales Exteriores (ifa), con sede en Stuttgart, que concede la financiación, está convencido de la calidad de la idea de CIASE de crear capacidades para la prevención de la violencia y la consolidación de la paz a través de talleres, formación en línea y otros medios, basándose principalmente en las experiencias vividas por las mujeres.

En 2016, las mujeres colombianas lograron un éxito reconocido mundialmente en el proceso de paz entre el Gobierno colombiano y la organización guerrillera FARC-EP: cuando se iniciaron las negociaciones de paz en La Habana unos años antes, al principio las conversaciones eran llevadas adelante solo entre hombres. A pesar de que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas reconoció en el año 2000, con su Resolución 1325, que las mujeres y las niñas sufren especialmente en los conflictos armados, se las dejó de lado. Salamanca formó parte de un movimiento de más de 400 mujeres de muy diversos orígenes que exigieron un lugar para las mujeres en la mesa de negociaciones, con éxito.

 “Las mujeres fuimos a La Habana para mostrar a todos cómo las afecta el conflicto”, dice Salamanca. Juntas consiguieron que se incluyera a las mujeres en las delegaciones negociadoras y que, con la creación de una comisión de género, se situara la perspectiva de las víctimas en el centro del proceso de paz. “Cuando por fin se firmó el acuerdo de paz, lo celebramos mucho”, cuenta Salamanca, “estuvimos en la ciudad portuaria de Cartagena, todas vestidas de blanco de la cabeza a los pies, fue muy hermoso y alegre.“

Con muchos contactos en redes: Rosa Emilia Salamanca
Con muchos contactos en redes: Rosa Emilia Salamanca ifa/Victoria Holguín

Pero el proceso de paz de Colombia no está terminado, siempre hay contratiempos. En algunas regiones, la situación de seguridad sigue siendo muy inestable, y todavía son asesinados activistas de derechos humanos, policías y exguerrilleros. En 2020 fueron asesinados en Colombia 65 ecologistas: un triste récord. “La paz es una utopía", dice Salamanca, que también es miembro de la Comisión Nacional de Garantías de Seguridad, que tiene el encargo del Gobierno de encontrar formas de hacer que el país sea seguro para todos.

El actual Gobierno de Colombia es bastante crítico con los acuerdos de paz de 2016, lo que no facilita el trabajo de Salamanca. “A veces estoy tan enfadada por lo que ocurre en mi país que reacciono de forma diferente a lo que se espera de una pacifista; es paradójico, pero acepto esas emociones”, dice. Para la activista, afrontar las contradicciones es la clave de la paz. Nuestro mundo se caracteriza cada vez más por un pensamiento binario, agrega. “Cada vez más gente piensa que solo hay buenos o malos, uno u otro”. En la mediación de conflictos, sin embargo, es importante aceptar primero las diferentes percepciones de la realidad y tratar de entender los diferentes puntos de vista.

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