Cultivo de hortalizas en el espacio

Tomates para el viaje a Marte y telescopios infrarrojos sobre un Boeing: algunos de los proyectos espaciales alemanes más interesantes

Investigadores de la NASA trabajando en el observatorio en el espacio "SOFIA".
Investigadores de la NASA trabajando en el observatorio en el espacio "SOFIA". picture alliance/dpa

Hortalizas para la Luna y Marte

Los astronautas deberán llevar una dieta saludable durante las misiones previstas a largo plazo a la Luna y a Marte. Por eso las agencias espaciales están experimentando con el cultivo de hortalizas en el espacio. Por ejemplo, el Centro Aeroespacial Alemán (DLR), de la misión EU:CROPIS, cultiva de forma totalmente automatizada tomates en dos pequeños invernaderos dentro de un satélite del tamaño de un refrigerador. Uno de los invernaderos simula las condiciones de la Luna, el otro las de Marte. Un componente esencial es una pequeña cámara de biofiltro rellena de piedras volcánicas. Las bacterias se asientan sobre su ahuecada superficie. Durante la misión, orina sintética y dióxido de carbono se añaden al biofiltro, las cuales ayudan a la formación de los nutrientes de las plantas y simulan al astronauta que respira, así como los materiales de desecho producidos por él. También a prueba: algas verdes que generan oxígeno y descomponen los residuos tóxicos. Ayudan a mantener el sistema saludable.

Observatorio en el espacio

Algunos fenómenos astronómicos, como el nacimiento de estrellas, pueden observarse mejor en el rango de luz infrarroja. Pero como la luz infrarroja es absorbida por la atmósfera terrestre, los investigadores observan mejor a través de una antena situada en el espacio. Dado que los satélites no son flexibles para estos fines, utilizan aviones especiales: desde 2013, Estados Unidos y Alemania vienen operando SOFIA ("Stratospheric Observatory for Infrared Astronomy"). Se trata de un antiguo avión jumbo comercial Boeing 747SP reconvertido en observatorio. Un telescopio infrarrojo de 2,7 metros desarrollado en Alemania está instalado en la parte trasera del avión, sellado en una cámara de presión cuyo techo se puede abrir durante el vuelo. En la cabina de pasajeros se han instalado equipos técnicos para un máximo de 15 investigadores. El SOFIA vuela a una altitud de 12 a 15 kilómetros, superando así el 99 por ciento del perturbador vapor de agua en el aire. Esto permite a los investigadores observar aún mejor el cosmos.

Nuevo cohete lanzador en el espacio

El cohete lanzador europeo Ariane 5 ya está algo entrado en años y resulta bastante caro en vista de sus costos de 19.000 dólares por kilo de carga útil. Por eso, a partir de mediados de 2020 tomará su relevo el Ariane 6, que aunque solo podrá lanzar la mitad de carga útil al espacio por lanzamiento, será más barato, con un costo de 11.000 dólares por kilo de carga útil. Y hasta 2030 este costo caerá a 5.000 dólares. Ingenieros alemanes participan muy activamente en Ariane 6: la etapa más avanzada de las operaciones, por ejemplo, el motor que se enciende en el espacio después de que el motor principal ha hecho su trabajo, se construye en Bremen. Y como se puede encender varias veces, es posible posicionar dos satélites transportados por Ariane a diferentes alturas en el espacio.

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