Decenas de miles de pruebas de coronavirus para Colombia

Expertos de Alemania ayudan a establecer diagnósticos en el noreste del Colombia. Entrevista al experto en salud Christian Popescu

Medición de fiebre entre refugiados venezolanos en Colombia
Medición de fiebre entre refugiados venezolanos en Colombia dpa

Apoyo en la lucha contra el virus: el Grupo de Expertos en Salud de Despliegue Rápido (GEE) ya ayudó en el caso del Ébola o la fiebre de Lassa. Ahora los expertos viajan a Colombia para ayudar a contener la pandemia del coronavirus. La SEEG se creó por encargo del Ministerio de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania (BMZ), con la participación de la Sociedad Alemana de Cooperación Internacional (GIZ), el Instituto Robert Koch, el Instituto Bernhard Nocht de Medicina Tropical y, para del coronavirus, del hospital Charité de Berlín. Christian Popescu es asesor de políticas de salud en GIZ y participó en el viaje a Colombia.

Sr. Popescu, ¿cuál era el objetivo de su viaje a Colombia?
Uno de los aspectos principales fue el diagnóstico. Estudiamos especialmente cómo se está tratando la pandemia en el noreste del país, en el departamento de Norte de Santander. Las autoridades colombianas aún no han podido hacer pruebas para el virus del coronavirus en esta región. Hemos visitado tres laboratorios a petición del Gobierno. La pregunta era: ¿cómo logramos introducir pruebas en la región lo antes posible?

¿Es decir que en este momento no se realizando allí pruebas de coronavirus?
Actualmente se están tomando muestras, enviándolas a la capital, Bogotá, y procesándolas allí. Y hasta que los resultados están disponibles puede tardar una semana. Es decir que prácticamente se está trabajando a ciegas. No se sabe si una persona es infecciosa, si está enferma, si hay que aislarla o si hay que notificar a gente que le rodea, etc. Hemos formulado recomendaciones sobre qué laboratorio debería recibir apoyo para que disponga de capacidad de ensayo en un período de aproximadamente un mes. Y hemos puesto 20.000 de las 80.000 pruebas que llevamos a Colombia a disposición exclusivamente del Gobierno del departamento de Norte de Santander.

¿Por qué se eligió esta región?
La decisión se tomó, naturalmente, previa consulta con el Gobierno colombiano. El factor decisivo fue la necesidad: por un lado, faltan instalaciones para efectuar pruebas. Por otra parte, hay muchas personas allí vulnerables a un brote de una enfermedad infecciosa contagiosa debido a los movimientos migratorios, incluso a través de la frontera con Venezuela. Esto se ha demostrado, por ejemplo, en la ciudad de Cúcuta, en el distrito de La Parada. Allí, muchas personas viven juntas en un espacio muy reducido, a menudo sin trabajo y con un acceso limitado a servicios sanitarios. Recomendaciones como mantener la distancia, quedarse en casa o trabajar desde casa, que son algo natural para nosotros en Alemania y que muchos encuentran molesto, son un lujo que esta gente no puede permitirse.

Colombia había comprado decenas de miles de pruebas rápidas en abril, que resultaron inútiles.
Como los almacenes de los mercados mundiales están vacíos, hay muchos productos en el mercado en este momento de los cuales no se puede decir con certeza cuán alta es su calidad. Sin embargo, confiamos en que la situación se alivie a medida que aumente la producción de esos equipos. Las pruebas que hemos traído con nosotros son desde luego de alta calidad y fiables. Y pueden ayudar a superar este período de escasez un poco mejor.

Esta pandemia no terminará hasta que sea derrotada en todas partes del mundo.

Christian Popescu, GIZ

¿Por qué es importante no perder de vista las regiones más alejadas?
Esta pandemia no terminará hasta que sea derrotada en todas partes. Esto vale tanto dentro de un país como a nivel mundial. Incluso si logramos contener y controlar el brote en una región, los casos pueden ser reimportados desde otras regiones, por ejemplo, debido a desplazamientos o visitas familiares. Al mismo tiempo, las personas que están fuera de las áreas metropolitanas tienen el mismo derecho a protección y tratamiento que las que están en las grandes ciudades.

Ha mencionado el intercambio con colegas colombianos. ¿Cómo ha logrado mediar entre las partes? ¿Cómo podría beneficiarse su equipo?
Intercambiamos los resultados de las investigaciones actuales. Por ejemplo, los colombianos presentaron un estudio en el que examinaron cuán alta es la carga viral en personas asintomáticas, o cuántas personas portan el virus y son contagiosas. En esta pandemia tenemos el mismo patógeno en Colombia que en Alemania. Por eso, los resultados de la investigación que realizamos en Alemania aquí son tan relevantes para los colegas colombianos como los resultados de la investigación en Colombia para nosotros.

¿Cómo vivió la situación sobre el terreno?
Las medidas eran más estrictas y las preocupaciones de la población mucho más pronunciadas que las que experimentamos en Alemania. Las máscaras son siempre obligatorias, no solo en los supermercados o en el transporte público. En la capital, Bogotá, había inicialmente una regulación que permitía a los hombres comprar solo en días pares y a las mujeres solo en días impares. Acompañamos a un grupo de trabajo distribuyendo raciones de alimentos en el distrito de Kennedy. Como regía el confinamiento obligatorio debido al alto número de casos, no se permitía a la gente salir de la casa. Nos dijeron que los residentes que necesitaban ayuda sostendrían un paño rojo o una bandera roja por la ventana. Así que mirábamos hacia arriba cuando estábamos en un callejón estrecho. Y de hecho en 1 de cada 2 ventanas había una bandera roja.

¿Ha planeado más viajes a otras regiones?
Ayer un equipo inició el viaje de regreso desde Ecuador, donde también se llevó a cabo una misión exitosa. Se están preparando otros viajes, a América Latina, pero también al continente africano y a Asia.

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