Lucha global contra el coronavirus

Fondos directos, expertos, tecnología: cómo la Cooperación Alemana para el Desarrollo está ayudando a países socios a contener la pandemia.

Nairobi
Nairobi picture alliance / ZUMAPRESS.com

En toda África hay solo 40 laboratorios capaces de diagnosticar el coronavirus SARS-CoV-2. Malí, con sus 19 millones de habitantes, cuenta solamente con cinco respiradores. En Malawi hay 100 camas de cuidados intensivos para 17,5 millones de habitantes. Son cifras que alarman a Gerd Müller, ministro de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania.  También es en interés de Alemania apoyar a los países más pobres en la contención del virus. “Sólo podemos detener la expansión del coronavirus juntos, aquí y en todo el mundo”, dice Müller. La cooperación alemana para el desarrollo está ayudando de muchas maneras.

 

  • Financieramente: Alemania pondrá a disposición de sus países socios una ayuda inmediata de unos 1.000 millones de euros, dijo Gerd Müller, el ministro alemán de Cooperación Económica y Desarrollo. Además, como mayor país contribuyente, aporta 75 millones de euros al Mecanismo de Financiamiento de Emergencia para casos de Pandemia (PEF) del Banco Mundial. Alemania también ayuda junto con sus socios europeos: la UE apoyará a países pobres con 15.000 millones de euros.

  • Técnicamente: El "Grupo de Expertos en Salud de Despliegue Rápido" (SEEG) ayuda a crear capacidades de diagnóstico. El grupo está formado por expertos del Instituto Robert Koch (RKI), el Instituto Bernhard Nocht de Medicina Tropical (BNITM) y la Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ). Se creó en respuesta al brote de ébola de 2014 en África occidental.
  • Tecnológicamente: En la ayuda también se recurre a instrumentos digitales. Por ejemplo, Ghana y Nigeria ya están utilizando el programa SORMAS (Sistema de Vigilancia, Gestión y Análisis de Respuesta a Brotes), financiado por el Ministerio de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania. El Instituto Helmholtz de Investigación de Infecciones (HZI) lo desarrolló junto con, entre otros,  socios africanos, después del brote de ébola en 2014.

 

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  • Económicamente: A Gerd Müller, el ministro alemán de Cooperación y Desarrollo, también le preocupan las consecuencias económicas de SARS-CoV-2 para los países en desarrollo. Bangladesh, por ejemplo, depende en gran medida de la industria textil y actualmente se están cancelando muchos pedidos. Müller quiere utilizar la cooperación con las empresas alemanas en el marco de la “Alianza para una Industria Textil Sostenible” a efectos de superar esta fase de tal manera que se salven muchos puestos de trabajo.

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