Entre juego 
y realidad

Comercio de armas, muerte y duelo, el mundo laboral moderno: El colectivo Rimini Protokoll incluye en sus escenificaciones experiencias auténticas de los actores.

Los actores son expertos de la pretensión. Se meten en el papel de otros expertos, por ejemplo, de la ambición de poder, del dolor del desamor o de la salvación del mundo y los encarnan de manera aún más convincente de lo que ellos mismos podrían, puesto que si los modelos a seguir se autorepresentaran, su actuación, por lo general, no parecería realista; y es que en el teatro, los expertos en la vida real son los amateur. A partir de esa extraña mezcla entre torpe realidad y fingida autenticidad, el colectivo escénico germano-­suizo Rimini Protokoll ha desarrollado formatos escenográficos muy especiales. Desde el año 2000, Helgard Haug, Stefan Kaegi y Daniel Wetzel trabajan con experiencias auténticas.

En la obra “Karl Marx: Das Kapital, Erster Band” de 2006 se trataba de impresiones de especialistas que en su día habían tenido que ver con la histórica obra a nivel profesional. En “Deadline” (2003), el centro de atención lo ocupaban expertos en el tema de la muerte; en “Sabenation” (2004) fueron antiguos empleados de la compañía aérea belga Sabena, que se declaró en quiebra en 2001. Dado que la perspectiva privada sobre los temas es algo explícitamente buscado en estas obras, los actores son al mismo tiempo los autores del drama. Esta presunta sobreexigencia a quienes no tienen práctica 
solo se convierte en ridículo en casos muy raros. Rimini Protokoll cuenta de forma deliberada con lo penoso que puede ser el teatro amateur, ya que pone en evidencia la falsa apariencia de la realidad fingida en el teatro. Aun así, el colectivo consigue componer con sus valientes actores variadas series de 
escenas que tratan temas reales de forma lúdica.

Rimini Protokoll tematiza el problema de la manipulación 
de los espectadores mediante el apabullamiento profesional, como suele hacerlo el teatro de director tradicional, no solo mediante el contraste entre amateurs y expertos; en un segundo formato que los tres autores y directores utilizan con regularidad, estos se ocupan del control remoto de la percepción mediante la distancia tecnológica. Guiados por voces procedentes de auriculares, los espectadores recorren ciudades o antiguos aeropuertos. Reciben órdenes, escuchan extrañas interpretaciones del entorno dado o son animados a interpretar pequeñas escenas en público. La pregunta constante es siempre si esa determinación ajena es en realidad un regalo o una malévola demostración de la propia abnegación.

El proyecto más complejo hasta ahora de Rimini Protokoll, que ha sido galardonado con numerosos premios, combinaba el control remoto y el encuentro de expertos en el marco de una instalación sobre el tema del tráfico de armas. En una gran caja con diversos escenarios escenificados de forma auténtica y que da a la obra el título de “Situation Rooms” (2013), los espectadores, tableta en mano, se encuentran con beneficiarios y víctimas reales de la economía de la violencia. Tras recibir indicaciones y datos precisos de instructores invisibles, los propios visitantes encarnan el papel de expertos 
en seguridad, víctimas de armas de fuego u observadores de excesos de violencia por parte del Ejército. Esta televisión informativa en formato participativo demuestra de manera chocante la fuerza de una forma totalmente nueva del teatro de la “pretensión” (Als-ob-Theater). Rimini Protokoll lo ha convertido en los últimos casi 15 años en una importante línea que amplía el teatro europeo. ▪