El nuevo mundo del trabajo

El término “Nuevo Trabajo” se remonta al filósofo social germano-estadounidense Frithjof Bergmann, que en los años ochenta quiso desarrollar un modelo contrario al socialismo y al capitalismo. Un ensayo de Markus Väth, fundador del nuevo movimiento New Work, sobre la idea y sus consecuencias.

El nuevo mundo del trabajo
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Markus Väth
Markus Väth
es considerado como una de las principales mentes del movimiento moderno del Nuevo Trabajo en Alemania. Es autor de la New Work Charta y profesor de Nuevo Trabajo y Desarrollo Organizativo en la Universidad Técnica de Núremberg.

Hace unos años vi un anuncio en la televisión británica: un alemán está en el escenario de un teatro de variedades contando chistes. Se esfuerza, pero nadie se ríe. Finalmente cae el telón y aparece la siguiente frase: “Germans are not famous for their humour – but for their cars”. Los alemanes no son famosos por su humor, sino por sus coches. Como en todo buen chiste, la ironía desenmascaró aquí la realidad con un guiño. Los alemanes somos igual de famosos –o más bien temidos– por nuestra minuciosidad. El idioma alemán, por ejemplo, produce el maravilloso término “Grundreinigung” o limpieza a fondo.

Tal vez sea por esta mezcla de minuciosidad y falta de humor, unida a una especial mentalidad de trabajo, por lo que en Alemania se está examinando, probando y debatiendo un fenómeno de forma especialmente intensa: New Work o Nuevo Trabajo. Se dice que otras naciones trabajan para vivir. En Alemania, a veces uno tiene la impresión de que se vive para trabajar. Por eso los alemanes nos dedicamos a todo lo que tiene que ver con el trabajo. Fue en Alemania donde el capitalismo industrial se fusionó por primera vez con la ética del trabajo protestante; fue aquí donde Karl Marx y Friedrich Engels fueron los primeros en medir los escollos y los límites del capitalismo. 

El fundador de New Work también era alemán de nacimiento, aunque se trasladó a Austria de niño. Frithjof Bergmann, filósofo social, se crio en 
Hallstatt, Austria, antes de emigrar a Estados Unidos en 1949. Allí se mantuvo a flote con trabajillos antes de estudiar filosofía y finalmente enseñar 
como profesor de filosofía en la Universidad de Michigan desde 1958. Se convirtió en profesor emérito en 1999, pero siguió activo en y para el movimiento del New Work hasta su muerte en 2021: viajó mucho, fundó centros de Nuevo Trabajo en todo el mundo y expresó sus opiniones sobre política laboral y cuestiones filosóficas hasta el final de su vida.

Una idea social utópica

El New Work es, si se quiere, un fruto de la filosofía europea. Ningún gerente lo creó, ningún psicólogo, ningún consejero de empresas. Fue un filósofo social que quería crear una utopía: una sociedad laboral mejor en la que las personas no estén al servicio del trabajo, sino el trabajo al servicio de las personas. En la que la gente busca y encuentra una actividad que “realmente quiere”. Por cierto, esta reivindicación, esta agitación filosófica del trabajo es la razón de numerosos malentendidos que se asocian al término New Work hoy en día. 

Sólo se puede entender el concepto de New Work viendo la biografía de Bergmann. Su familia fue perseguida por los nacionalsocialistas; su madre incluso fingió su suicidio antes de conseguir escapar de Austria. Todo esto hizo que el joven Bergmann quisiera hacer del mundo un lugar mejor, luchar por la autodeterminación y contra el fascismo.

Estudió la filosofía de la libertad de Friedrich Hegel, sobre la que también escribió su tesis doctoral, y aplicó la lucha humana por la libertad al mundo del trabajo. En un mundo ideal, las personas deberían poder trabajar de forma autodeterminada y con sentido, y seguir su vocación.

La participación en la comunidad y la sostenibilidad ecológica también eran enormemente importantes para Bergmann. Era un verdadero visionario en este sentido y consideraba la sociedad laboral moderna como una enfermedad leve que “llega los lunes y se va los viernes”. En este sentido, también veía con mucho escepticismo los intentos de adaptar el New Work al sistema laboral de su época. 

Bergmann era un pensador radical, pero cariñoso. Un filántropo y explorador de condiciones que se sintió atraído por el mundo. Como ocurre con muchos grandes pensadores, su vida y su obra se entremezclan. Para algunos seguidores, el New Work sigue siendo igual a Bergmann; hasta el día de hoy, la escena se divide en utopistas sociales, realistas y desarrolladores puramente organizativos que llenan el Nuevo Trabajo de conceptos bastante arbitrarios y venden ahora que el New Work ha llegado al Mainstream.

¿Y Alemania? ¿Cuál es la posición en la actualidad de la tierra de los poetas y pensadores, del análisis profundo y de la ética protestante del trabajo? Los pronósticos eran sombríos: hace sólo pocos años, Frithjof Bergmann declaró que no conocía ninguna empresa en Alemania que estuviera aplicando el Nuevo Trabajo en su sentido. Al mismo tiempo, se sintió naturalmente satisfecho por la, al menos, tardía aceptación de su idea. 

El juicio del pragmático es más suave: Hoy ya hay muchos intentos serios de poner en práctica el New Work, desde las pequeñas empresas artesanales hasta las medianas empresas y algunas corporaciones. Sin embargo, para que estos intentos tengan éxito, empresas, instituciones y New Worker deben responder a la pregunta: ¿Qué es el Nuevo Trabajo, particularmente hoy en día? ¿Y qué puede aportar al debate sobre el mundo laboral moderno? 

Prometedores proyectos de futuro

La utópica idea social original de Frithjof Bergmann ha dado paso a una mezcla de enfoques y a la elaboración de aspectos parciales. Sencillamente, no existe “el” Nuevo Trabajo, sino que las corrientes y las creencias se están fragmentando. Esto es algo conocido de la filosofía o la psicología, que también han producido escuelas de pensamiento muy diferentes. Por un lado, esta diversidad de conceptos es un enriquecimiento para el debate intelectual, pero, por otro lado, dificulta que los pragmáticos interesados se acerquen de forma estructurada al tema del Nuevo Trabajo. Por eso, en 2019 se redactó una “New Work Charta” que invita a la reflexión tanto a teóricos como a pragmáticos. La carta pretendía conectar la utopía social con la economía, la idea básica del trabajo que realmente se desea con las necesidades de una organización empresarial. Un logro, dicen algunos. Una traición a la idea básica, dicen otros. 

El aspecto más importante del Nuevo Trabajo, que abarca desde Bergmann hasta la Carta del Nuevo Trabajo, es el énfasis en la libertad para el ser humano y la búsqueda de un trabajo significativo.

Markus Väth

Una persona, al igual que una empresa o una sociedad, debe hacer uso de su libertad, desprenderse de los grilletes de la inmadurez autoinfligida y desarrollarse con valentía hacia la idea de un futuro mejor. La Ilustración no nos enseña nada más. 

Pero quizás éste sea también el gran problema del Nuevo Trabajo actual: los prometedores diseños para el futuro se han convertido en algo raro, y reina el miedo al cambio climático, la fatiga por el coronavirus y la sensación de amenaza ante un mundo cada vez más complejo y conflictivo. Todo esto no sólo cuestiona las libertades sociales, sino que paraliza la voluntad de las personas de dar un paso hacia su propia libertad y autorresponsabilidad, como persona integral, pero también como trabajador. La gente prefiere refugiarse en un entorno familiar, ver series en el sofá por la noche o quedarse en su pequeña caja de responsabilidad en la empresa. La seguridad se convierte en el motivo principal de una sociedad asustada. Pero, como ya sabía Benjamin Franklin, quienes renuncian a la libertad para ganar seguridad, terminan perdiendo ambas. 

El Nuevo Trabajo podría así recuperar su mensaje social utópico, aunque en un nuevo sentido: ya no debemos limitar el motivo de la libertad y la responsabilidad al trabajo. El trabajo que uno realmente desea no puede prosperar en una sociedad sin libertad y con miedo. New Work reclama una “New Society” que suscriba los valores de la libertad, el compromiso y la responsabilidad social, que promueva el bien común, revolucione la educación y se defina como sociedad optimista-innovadora. 

El estado actual del debate muestra lo lejos que estamos de esa situación. El teletrabajo, que también se está extendiendo epidémicamente en la pandemia, parece ahora que es el Nuevo Trabajo. Lo mismo ocurre con la cesta de frutas o el nuevo mobiliario de oficina. Estas definiciones truncadas no sólo no tienen nada que ver con el Nuevo Trabajo, sino que desacreditan los serios proyectos de muchas empresas para vivir el New Work: con sus propios equipos de Nuevo Trabajo, con excelente colaboración en red más allá de los límites de la empresa, con una nueva apreciación de las personas que trabajan y con experimentos específicos de jerarquía, liderazgo y cooperación.

El Nuevo Trabajo ha roto en gran parte con los planteamientos utópicos de un Frithjof Bergmann. Pero está empezando a transformarse en algo nuevo. Demos a New Work la oportunidad de mejorar la naturaleza del trabajo. El nuevo trabajo no es sólo la oportunidad de revolucionar el mundo laboral. El nuevo trabajo puede ayudarnos como sociedad a mirar con audacia hacia el futuro, para aprovechar nuestra oportunidad y dejar un mundo mejor a nuestros hijos. ¿No valdría la pena el esfuerzo?  

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