“El cambio ya está aquí”

Conciliar la prosperidad y la protección del clima es el objetivo del Gobierno alemán. Robert Habeck, ministro federal de Economía y Protección del Clima, explica qué significa ello para los ciudadanos. 

Robert Habeck
Robert Habeck, ministro federal de  Economía y Protección del Clima picture alliance/dpa

Sr. ministro Habeck, el nuevo Ministerio de Economía y Protección del Clima debe conciliar la economía con la ecología. ¿Cómo lo hará?
La protección del clima y una economía próspera y competitiva no son opuestos. Alemania puede y debe dar un buen ejemplo en este sentido. Nuestra economía tiene la capacidad de innovación necesaria para desarrollar procesos y productos respetuosos del clima. Queremos seguir desarrollando las bases para ello y ofrecer los incentivos necesarios. Una gestión sostenible debe ser anclada más vinculante y fiablemente en todos los ámbitos políticos. Las empresas y los hogares deben recibir apoyo para realizar los ajustes y las inversiones imprescindibles  para dar forma al futuro. En el Informe Económico Anual expusimos los primeros pasos concretos hacia una economía de mercado social-ecológica.

La protección del clima cuesta dinero y la economía debe ganar dinero. ¿Se pueden conciliar ambas cosas en Alemania como país industrial?
No cabe duda de que la protección del clima cuesta en un principio dinero. Por eso estamos dispuestos a apoyar las inversiones necesarias con incentivos adicionales. Pero la transformación también ofrece enormes oportunidades a las empresas, tanto grandes como medianas y pequeñas, y a los profesionales manuales. Las inversiones desencadenarán encargos para todos los sectores de la economía y surgirán nuevas e innovadoras áreas de negocios, que abrirán nuevas posibilidades a la economía alemana, también en la competencia internacional.

¿Qué oportunidades ofrece la reestructuración de la economía para poder competir internacionalmente?
La transformación de la economía hacia la neutralidad climática ofrece grandes oportunidades para Alemania como lugar de producción. El cambio ya está aquí: sabemos que los mercados se transformarán y que habrá que adaptar procesos industriales. La demanda de productos sostenibles seguirá aumentando, y la protección del clima será cada vez más un factor para la localización de empresas. Ahora tenemos la oportunidad de ponernos al frente de ese cambio que ya se está produciendo. Las tecnologías modernas, eficientes y que ahorran recursos son motores de crecimiento e innovación. Las empresas alemanas tienen la experiencia, los conocimientos y los medios para desarrollar soluciones sostenibles. Las apoyaremos de la mejor manera posible para que puedan aprovechar esas oportunidades: con políticas económicas adecuadas, inversiones públicas, pero también con financiación específica.

A medida que la economía cambie, también lo hará el trabajo: ¿qué harán en el futuro las personas con clásicos trabajos industriales, los conductores de excavadoras de la minería del carbón o los ingenieros de tubos de escape en la fabricación de automóviles?
Los nuevos modelos empresariales y las tecnologías no solo pueden crear una prosperidad neutra para el clima, sino también buenos empleos. El cambio estructural subyacente significa ciertamente que algunas profesiones desaparecerán. Simultáneamente, sin embargo, están surgiendo perfiles profesionales completamente nuevos, y detrás de ellos suele haber a menudo una correspondiente demanda de trabajadores cualificados. Paradójicamente, dependiendo de la región y del sector, asistiremos a un excedente y a una escasez de trabajadores cualificados al mismo tiempo, lo que ya ocurre parcialmente en la actualidad. El gran reto será capacitar lo antes posible de acuerdo con sus competencias a las personas que han estado trabajando en empleos que ya no serán necesarios en el futuro, a efectos de que puedan ocupar un nuevo puesto de trabajo en otro lugar. Por lo tanto, la formación continua y la cualificación desempeñan un muy importante papel. 

En vista de la evolución demográfica: ¿es suficiente la capacitación de trabajadores provenientes de los viejos procesos de producción para satisfacer la nueva demanda del mercado laboral?
Las previsiones suelen estar siempre sujetas a un cierto grado de incertidumbre, que aumenta cuanto más se mira hacia el futuro. En el caso de la evolución demográfica, sin embargo, las previsiones son en realidad relativamente fiables: sabemos cuántas personas han nacido en un año y podemos deducir bastante bien cuántas personas estarán activas en el mercado laboral unas décadas más tarde. Basándonos en esos estudios, nosotros, como Gobierno federal, asumimos que Alemania necesita más inmigración laboral. Por eso nos hemos comprometido a seguir desarrollando la legislación migratoria. 

De los obreros a los empleados: el coronavirus ha acelerado enormemente muchos procesos en la “nueva forma de trabajar”, por ejemplo, el teletrabajo y las reuniones virtuales. ¿Qué significa ese nuevo mundo laboral para la protección del clima? 
No todas las actividades profesionales pueden llevarse a cabo desde casa. Y así seguirá siendo, sin duda, en el futuro. Pero la pandemia nos ha mostrado lo mucho que ya es posible en esa área hoy en día, cuando es necesario. Si el número de personas que trabajan desde casa sigue aumentando, los efectos son múltiples. Entre otras cosas, hemos podido observar que hay menos atascos en las horas punta y que se realizan menos viajes de negocios. Y si eso significa, por ejemplo, que menos personas vayan en coche al trabajo cada día o que se reduzca el número de vuelos de negocios, eso también puede contribuir, por supuesto, a la protección del clima.

¿Qué importancia tiene el “nuevo trabajo” para la economía alemana? ¿Es sólo una palabra de moda o se lleva a la práctica?
En la competencia por las mejores mentes, las empresas hacen todo lo posible para ser atractivos empleadores. Por supuesto, eso también incluye ofrecer a los empleados modelos de trabajo flexibles. Ya hoy, muchos trabajadores cualificados se ven confrontados con una situación del mercado laboral en la que pueden elegir libremente entre varias ofertas de trabajo. Algunos de esos profesionales no solo decidirán para quién trabajan en función de la respectiva oferta salarial, sino que también tendrán en cuenta otros criterios a la hora de tomar su decisión, por ejemplo, aspectos tales como la protección del clima y la sostenibilidad. En ese sentido, las empresas que se toman en serio la cuestión de la protección del clima también pueden ganar puntos en el mercado laboral en competencia con otros empleadores.

Por último, una mirada a la bola de cristal: ¿cómo ve a la economía alemana en 2030?
Tengo muy claro que la situación de la economía alemana en 2030 dependerá decisivamente de qué hagamos los próximos meses y años. La protección del clima es un reto que puede hacernos crecer, y percibo una amplia voluntad de abordarlo ya. Al mismo tiempo, no debemos perder de vista los enormes retos que plantea el cambio demográfico, que se manifestará claramente en el mercado laboral a mediados de la década, como muy tarde. Si no hacemos nada, la evolución demográfica reducirá cada vez más nuestro potencial de crecimiento. Para hacer frente a eso, debemos dar buenas respuestas con el espíritu de la economía de mercado social-ecológica. Los planos acordados por la nueva coalición en el Gobierno muestran el camino correcto.

© www.deutschland.de

¿Desea recibir regularmente información sobre Alemania? Suscríbase aquí a nuestro boletín.