Capital verde de Europa

Essen, en la Cuenca del Ruhr, lleva en 2017 el título de “Capital Verde Europea”, concedido por la Comisión Europea.

dietwalther/Fotolia - Panorama der Kokerei der Zeche Zollverein Essen NRW

¿Capital Verde Europea? Una aspiración muy ambiciosa. Quien sube a la plataforma para visitantes del Museo del Ruhr, en Essen, intuye por lo menos que el título no puede estar muy mal concedido a esta región. Desde allí arriba se ven las ciudades vecinas. La mirada pasa por sobre antiguas plantas industriales y nuevas urbanizaciones. Y entremedio: mucha, mucha naturaleza. Más del 54 por ciento de la superficie de Essen no está urbanizado, la ciudad en la Cuenca del Ruhr es la tercera más verde de Alemania.

Eso no siempre fue así. Bajo los pies de los visitantes en la plataforma panorámica se hallaba antes la “separadora de carbón” de la mina Zollverein, otrora la mayor mina de hulla del mundo y hoy sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO. En ese edificio se clasificaba el carbón según su calidad y se separaban las piedras inservibles. En otros lugares de la ciudad rechinaban simultáneamente las torres de extracción de numerosas otras minas y salía humo de incontables chimeneas: Essen estuvo marcada durante mucho tiempo por el carbón y el acero. Capital verde, ¿justamente aquí?

“Devolvemos el río a la gente”

Nadie lo defiende más apasionadamente que Simone Raskob. “Essen como Capital Verde Europea es una exposición de jardinería y una visión urbanística”, dice la jefa del departamento de Medio Ambiente de la ciudad y menciona dos proyectos con los que se identifica plenamente. En la exitosa postulación de Essen para el título concedido por la Comisión Europea no solo desempeñó un decisivo papel el color verde, sino también el azul. “Le devolvemos el río a la gente”, dice Raskob y se refiere al Emscher. Con la industrialización, el Emscher se transformó en una cloaca, lo que tuvo como consecuencia que durante mucho tiempo nadie quiso acercarse a sus riberas. Hoy es renaturalizado a un costo de cientos de millones de euros, siendo las aguas residuales canalizadas a través de tuberías subterráneas. Y en el cercano río Ruhr, la “arteria” de la Cuenca del Ruhr, la calidad de las aguas es hoy tan buena, que pronto la gente podrá bañarse en ellas.

Para que Essen fuera elegida Capital Verde Europea –después de Estocolmo, Hamburgo, Vitoria-Gasteiz, Nantes, Copenhague, Bristol y Liubliana– fue necesario naturalmente algo más: vastos planes para mejorar la calidad del aire, eficiencia energética, gestión de residuos y otros proyectos. También el transporte fue un tema central. Raskob menciona en ese contexto las viejas conexiones ferroviarias, que actualmente son transformadas en ciclovías. Así surge, entre otras, la “Ciclovía rápida Ruhr S1”, con un largo de unos 100 kilómetros y que interconecta varias ciudades de la Cuenca del Ruhr.

gruene-hauptstadt.essen.de

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