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Dresden
La brecha económica entre el este y el oeste de Alemania se ha estrechado notablemente en las últimas décadas. La imagen muestra Dresde, la capital de Sajonia. © Shutterstock/Mistervlad

Alemania del Este: entre la percepción y la realidad

Muchos alemanes del este se sienten discriminados. Los datos económicos, sin embargo, reflejan un enorme avance desde la reunificación. 

09.09.2026Wolf ZinnWolf Zinn

¿Cómo valoran los alemanes del Este su posición en la sociedad frente a los del Oeste?

Muchos sienten que todavía no están en igualdad de condiciones. En una encuesta de Allensbach de 2024, casi uno de cada tres habitantes del este de Alemania afirmó sentirse un “ciudadano de segunda”. El 59 % creía que la mayoría de los habitantes del este se sentían ciudadanos de segunda. 

En el Deutschland-Monitor 2025, el 37 % de los habitantes del este de Alemania consideraba que, en conjunto, la reunificación de 1990 había perjudicado más que beneficiado al este del país. Sin embargo, hay un dato que llama la atención: a nivel personal, la valoración es mucho más positiva. El 73 % afirmó que, en su caso, las ventajas de la reunificación habían sido mayores que los inconvenientes. En los casos más extremos, el descontento llega hasta la nostalgia por la República Democrática Alemana (RDA), la dictadura socialista que gobernó Alemania Oriental hasta 1990.  

Según diversos estudios, la AfD, considerada de extrema derecha en parte, se beneficia del descontento de muchos alemanes del este por sentirse discriminados. Así, un estudio del Instituto ifo de Dresde de 2024 concluyó que el apoyo a AfD y BSW en Alemania Oriental responde sobre todo a una sensación de agravio, más que a una situación económica regional objetivamente desfavorable. 

¿Qué dicen los datos económicos? 

Los datos muestran una realidad mucho más favorable. En 1991, la productividad —es decir, lo que generaba cada trabajador— en el este apenas llegaba a la mitad de la media alemana. En 2024, según el Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW), ya rozaba el 90 %. 

La brecha se reduce aún más al comparar regiones de características similares. En las regiones rurales del este y el oeste con características similares, la brecha de productividad prácticamente ha desaparecido. De hecho, algunas regiones del este incluso salen mejor paradas. La brecha económica se abre hoy sobre todo entre las grandes ciudades más dinámicas y las zonas rurales, más que entre el este y el oeste. 

¿Qué diferencias hay en los ingresos? 

Según la Oficina Federal de Estadística, en 2024 la renta disponible, ajustada al tamaño del hogar, en el este ya rozaba el 92 % de la del oeste. Además, desde 2008, los ingresos han aumentado a un ritmo mucho mayor en el este que en el oeste. 

En el caso de los jubilados, la brecha es aún menor. En 2025, los hogares de jubilados del este, incluido Berlín, disponían de una renta neta apenas un 3 % inferior a la de los del oeste. 

¿Cómo ha evolucionado Alemania Oriental desde la reunificación de 1990? 

La economía ha recuperado muchísimo terreno. La productividad y los ingresos han aumentado notablemente, las ciudades y las vías de comunicación se han modernizado y la inversión pública ha impulsado una profunda mejora de las infraestructuras.  

A día de hoy, se siguen equilibrando las diferencias de recursos entre los estados federados. En 2024, los cinco estados federados del este recibieron unos 10.000 millones de euros a través del sistema de compensación financiera federal. Esto supuso más de la mitad de todos los fondos redistribuidos. Estas ayudas también benefician a los estados federados del oeste con menor capacidad económica. 

¿Han desaparecido todas las diferencias entre el este y el oeste? 

No. La brecha sigue siendo especialmente grande en el patrimonio de los hogares. Según el Bundesbank, en 2023 el patrimonio neto medio de un hogar del este era de 35.900 euros, frente a 143.200 euros en el oeste. También es menos habitual tener una vivienda en propiedad en el este. 

Otro problema tiene que ver con la evolución demográfica. A partir de 1990, muchos jóvenes dejaron el este para buscar oportunidades en el oeste. Como consecuencia, algunas zonas del este están hoy más despobladas y tienen una población más envejecida. Esto lastra la economía y agrava la escasez de mano de obra.