30 años: 1950 – 1980

Sería muy difícil hablar de una “historia de éxito de la República Federal” si no se hubiera producido el llamado Milagro económico.

Konrad Adenauer
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Los años cincuenta

Fin y nuevo comienzo: en mayo de 1945 capitula el Estado nazi. Doce años de dictadura nacionalsocialista empujaron a Europa al abismo, trajeron el desvarío racista y los más horrorosos crímenes, costándole la vida a casi 60 millones de seres humanos en la II Guerra Mundial y los campos de exterminio. Los vencedores dividieron a Alemania en cuatro zonas. Las potencias occidentales exigen la creación de una democracia parlamentaria. La Unión Soviética le allana el camino al socialismo. Comienza la Guerra Fría. Con la promulgación de la Ley Fundamental, el 23 de mayo de 1949, es fundada en occidente la República Federal de Alemania. El 14 de agosto tienen lugar las primeras elecciones para el Bundestag y Konrad Adenauer (CDU) es elegido primer Canciller Federal. El 7 de octubre se funda en la “Zona Este” la República Democrática Alemana. Con ello, Alemania queda dividida en dos partes, una oriental y otra occidental.

La joven República Federal desarrolla intensos vínculos con las democracias occidentales: en 1951 es uno de los Estados fundadores de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero; en 1957, uno de los seis países que firman en Roma el Tratado de Fundación de la Comunidad Económica Europea, la actual Unión ­Europea. La República Federal ingresa en 1955 a la OTAN. La estabilización económica y social hace grandes avances: la economía social de mercado trae, en combinación con la reforma monetaria de 1948 y el Plan Marshall estadounidense, un auge económico que pronto será bautizado “milagro económico”. Simultáneamente, la República Federal reconoce su responsabilidad ante las víctimas del Holocausto. En 1952, el Canciller Federal Konrad Adenauer y el Ministro de RR.EE. de Israel Sharett firman un Acuerdo de Reparaciones. Momentos culminantes en la sociedad: la victoria en el Mundial de Fútbol 1954 y al regreso de los últimos prisioneros de guerra de la Unión Soviética, en 1956.

Los años sesenta

La Guerra Fría se acerca a su momento más álgido: cada vez más fugitivos abandonan la RDA en dirección a Occidente. La “zona fronteriza” es acordonada y el 13 de agosto de 1961, el Gobierno de la RDA cierra el último cruce aún libre hacia Berlín Occidental. La RDA construye un muro a través de la ciudad y la frontera con la República Federal se transforma en una “franja de la muerte”: en los siguientes 28 años, muchos seres humanos pierden la vida al intentar salvarla. Estados Unidos garantiza la libertad de Berlín Occidental. El Presidente Kennedy lo subraya en su gran discurso de Berlín en 1963. Es un año pleno de sucesos: en enero es firmado el Tratado Germano-Francés de Amistad, el “Tratado del Elíseo”, como acto de reconciliación. En Fráncfort del Meno comienzan los “Procesos de Auschwitz”, que confrontan a los alemanes intensamente con su pasado nacionalsocialista. En el otoño, el Ministro de Economía Ludwig Erhard (CDU), el “padre del milagro económico”, se transforma en Canciller Federal, luego de la renuncia de Adenauer.

Tres años después, la República Federal es gobernada por primera vez por una “gran coalición” de los partidos políticos CDU/CSU y SPD: el Canciller Federal es Kurt Georg Kiesinger (CDU), el Vicecanciller y Ministro de Relaciones Exteriores, Willy Brandt (SPD). Hasta mediados de los años sesenta, la economía florece, más de dos millones de trabajadores son contratados en el sur de Europa. Muchos de esos “trabajadores invitados” se quedan en Alemania y traen a sus familias.

La segunda mitad de la década es marcada por el movimiento de protestas de estudiantes e intelectuales contra “estructuras osificadas” y un rígido orden de valores. Ese movimiento transforma sostenidamente la cultura política y la sociedad en Alemania Occidental: el feminismo, nuevas formas de vida, la educación antiautoritaria y la libertad sexual, cabellos largos, discusiones, manifestaciones, rebelión y una nueva liberalidad: la democracia prueba muchos caminos en la República Federal. Las trans­formaciones sociales de esa época tienen efectos ­hasta hoy. En octubre de 1969, por primera vez un político del SPD es elegido Canciller Federal: Willy Brandt lidera un Gobierno social-liberal, que lleva a cabo numerosas reformas, desde la ampliación de la seguridad social hasta el mejoramiento de la educación.

Los años setenta

Willy Brandt se arrodilla frente al monumento en memoria de las víctimas del Gueto de Varsovia. Es el 7 de diciembre de 1970 y la foto da la vuelta al mundo. Se transforma, 25 años después del fin de la II Guerra Mundial, en símbolo del deseo alemán de reconciliación. El mismo día, Brandt firma el Tratado Germano-Polaco. Como parte de los tratados con países de Europa Oriental, sienta la base de una nueva arquitectura de paz. A la exitosa orientación de Alemania hacia Occidente, impulsada por Adenauer, Brandt le agrega la apertura hacia Europa Oriental: “transformación a través de la aproximación”. En marzo de 1970 había tenido lugar ya en Erfurt, RDA, la primera cumbre germano-­germana, en la que se reunieron Brandt y el Presidente del Consejo de la RDA Willi Stoph. En 1971, Willy Brandt recibe el Nobel de la Paz, por su política de entendimiento con Europa Oriental. El mismo año, la URSS reconoce, a través del Acuerdo Cuatripartito sobre Berlín, la pertenencia fáctica de Berlín Occidental al orden económico, social y legal de la República Federal de Alemania. Ese acuerdo entra en vigor junto con los tratados con los Estados de Europa Oriental en 1972 y distiende la situación en la Berlín dividida. En 1973, la República Federal y la RDA acuerdan en el Tratado sobre las Bases de las Relaciones entre ambos Estados que “inician relaciones de buena vecindad” entre sí. También en 1973, ambos Estados alemanes se transforman en miembros de la ONU. En 1974, luego de descubrirse la existencia de un espía de la RDA en su entorno inmediato, Willy Brandt renuncia al cargo de Canciller Federal. Su sucesor es Helmut Schmidt (SPD). Económicamente, el país es marcado desde 1973 por la crisis del petróleo.

Los años setenta son una década de paz exterior, pero de agitación interior: la Fracción de Ejército Rojo (RAF), liderada por Andreas Baader, Gudrun Ensslin y Ulrike Meinhof, quiere conmocionar el Estado, la economía y la sociedad con atentados y secuestros. En 1977, el terror alcanza su apogeo. El final son los suicidios de los líderes terroristas en la cárcel.