“Me veo como alguien que abre puertas”

Aydan Özoğuz, delegada de Integración, es el primer miembro de origen turco de un Gobierno federal alemán. Una conversación sobre su papel personal y sus metas políticas

picture-alliance/dpa - Aydan Özoğuz
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El Gobierno alemán aprobó en abril de 2014 la doble ciudadanía. ¿Qué señal desea emitir con ello?  
Lo importante para mí es la realidad de vida de muchos jóvenes en Alemania. Los hijos de padres extranjeros que nacen y se crían en Alemania no deben decidirse más entre su origen y el de sus padres. Agradezco mucho a Joachim Gauck, el presidente federal, por haber dicho claramente en su discurso con ocasión de la aprobación de la Ley Fundamental, hace 65 años, que debemos aceptar esas polifacéticas identidades y no obligar a nadie a un purismo fuera de la realidad de vida. Hace poco me reuní en la Cancillería Federal con jóvenes adultos afectados aún por la obligatoriedad de decidirse. Me contaron de numerosos problemas que tienen debido a esa regulación. A todo aquel que tenga dudas le recomiendo escucharlos. Cuán absurda es la antigua regulación le quedará luego claro a todos.


Solo podrá conservar el pasaporte alemán además del pasaporte del país de origen de sus padres quien haya crecido también en Alemania. ¿Por qué no es eliminada por completo la obligatoriedad de decidirse?  abgeschafft?
Lamentablemente no pudimos ponernos de acuerdo sobre eso en las negociaciones de coalición. Créame que negociamos muy duro. Con lo logrado, la obligatoriedad de decidirse ha sido suprimida para la mayor parte de los jóvenes. Parto de que pronto se la eliminará por completo. Cuento también con que pronto lograremos que sea aceptada la doble ciudadanía para todos. Eso me alegra mucho, pero estimo importante convencer también a aquellos ciudadanos que aún temen que se con ello se pierdan la identificación y la identidad alemanas.  Parte de mi labor como  Delegada del Gobierno Federal para la Migración, los Refugiados y la Integración es asimismo convencerlos de que la nueva regulación es buena para Alemania y nuestra sociedad moderna y abierta.


Usted habla de un “cambio de paradigma” en la política de integración, no solo en relación con la ciudadanía múltiple. ¿Qué significa eso concretamente?
La exigencia de un cambio de paradigma en el derecho de ciudadanía es consecuencia de la constatación de que somos un país y una sociedad de inmigración. La OCDE nos clasificó recientemente como segundo país más atractivo para inmigrantes, después de Estados Unidos. Si sabemos  que seres humanos vienen para quedarse, debemos hacer todo lo posible para que esos hombres, mujeres y niños pasen a formar parte de nuestra sociedad. Por eso necesitamos regulaciones sensatas, que ayuden a encauzar la inmigración y posibiliten la participación. Grandes pasos adelante supusieron la Ley de Inmigración de 2005 y la modernización del derecho de nacionalización de 1999/2000. Muy positivas fueron asimismo claras señales, tales como la Cumbre de Integración de la canciller federal Angela Merkel, el Plan Nacional de Integración y la elevación de la  Delegada del Gobierno Federal al rango de Ministra Adjunta a la Canciller Federal. Todo eso va en la dirección correcta. Pero debemos continuar por esa senda.


¿Qué otros proyectos políticos revisten particular importancia para usted?
Al respecto tenemos todavía varios puntos en el acuerdo de coalición. Un punto importante es una mejor integración de los jóvenes con un trasfondo migratorio en los mercados de capacitación y laboral. Constatamos que de la tasa récord de ocupación en Alemania no todos se benefician. En el acuerdo de coalición tenemos aún muchos puntos sustanciales en relación con la política para refugiados. Pienso sobre todo en el derecho de estadía luego de determinado plazo para personas toleradas, independientemente de cuándo han ingresado a Alemania. Aún viven en Alemania demasiadas personas con un estatus de estadía inseguro. Esas personas temen a menudo durante años tener que abandonar el país porque legalmente pueden ser expulsados en cualquier momento. De una regulación de la estadía de ese tipo se podrían beneficiar hasta 80.000 personas, entre ellas muchos niños, nacidos en Alemania y que naturalmente van exitosamente a la escuela en el país.  

¿Cómo ve la cultura de la bienvenida en Alemania y cómo puede ser mejorada?  
En esa área se ha adelantado mucho, pero debe ser profundizado. Mi deseo es que se ayude más rápidamente a los inmigrantes que llegan a Alemania, por ejemplo en las oficinas de extranjería. En muchos municipios, la cultura de la bienvenida ya se manifiesta en el trabajo administrativo diario. Hay estructuras interconectadas y personal cualificado, que desarrolla ideas acerca de qué necesitan realmente las personas que llegan a Alemania. Llama la atención que en esos municipios, los responsables políticos se manifestaron antes claramente a favor de esas medidas. En mis visitas, lamentablemente también hallo municipios en los que rígidas formalidades y complicadas estructuras dificultan innecesariamente la integración de los inmigrantes.

Usted es el primer miembro del gabinete de un Gobierno federal cuyos padres inmigraron de Turquía. ¿Se ve a sí misma como una pionera o es el nombramiento simplemente una señal de normalidad?
Probablemente ambas cosas. La ola de atención que afortunadamente experimento sugiere que es algo extraordinario. Simultáneamente, cada vez más seres humanos en nuestro país tienen una historia de inmigración, también cada vez más diputados en los Parlamentos de los estados federados y en el Bundestag. Naturalmente, me veo a mí misma también como alguien que abre puertas y lo quiero ser. Si con un buen trabajo puedo demostrar que para ejercer una función política no tiene importancia ninguna de qué país han inmigrado los padres, los abuelos o una misma, entonces habremos dado otro paso adelante. Recuerdo que en el Parlamento del estado federado de Hamburgo fuimos al principio dos diputados con trasfondo migratorio. Ahora son un 300 por ciento más.  

El cargo que usted desempeña ha cobrado cada vez más importancia en los últimos años. ¿Tiene usted más posibilidades que sus antecesores?
Es positivo que tenga un lugar en la mesa del Gabinete. De esa forma participo directamente en todos los procesos legislativos que tienen que ver con mi materia. Con mi equipo de trabajo acompaño todos los proyectos de ley, que implementa particularmente el Ministerio del Interior, por lo general responsable también de los proyectos. Que eso no es siempre fácil se sobreentiende. Yo tomo mi tarea muy en serio y no le temo a las controversias. La cooperación con Thomas de Maizière, el ministro del Interior, es sumamente agradable. También ayuda seguramente que yo, como Delegada y Ministra Adjunta, tenga un claro mandato legal.  

Según la OCDE, Alemania realiza progresos en cuanto a la integración. No obstante, los niños de familias de inmigrantes poseen todavía menos posibilidades en la escuela y en la búsqueda de una plaza de capacitación. ¿Cómo planea abordar ese problema?
Lo alarmante es que incluso jóvenes con muy buenas calificaciones en el colegio tienen dificultades para conseguir una plaza de cualificación profesional si provienen de familias de inmigrantes. No quiero aceptar que esos jóvenes no pueden cualificarse y dependan a largo plazo de cursos de la Oficina de Trabajo. Por eso decidí transformar la capacitación en mi tema central este año. Uno de mis objetivos es hacer que más jóvenes tengan acceso a una plaza de cualificación profesional. Quiero que más empresas ofrezcan puestos de aprendizaje y que actuemos explícitamente contra la discriminación de jóvenes que llevan un nombre y apellido presuntamente extraños. Me alegro mucho de que Angela Merkel, la canciller federal, me apoye en ello. A fines de año dedicará su Cumbre de Integración también al tema de la capacitación profesional.

Entrevista: Helen Sibum

AYDAN ÖZOĞUZ
Aydan Özoğuz (SPD) es desde diciembre de 2013 Delegada del Gobierno Federal para la Migración, los Refugiados y la Integración en el rango de Ministra Adjunta a la Cancillería Federal. Desde 2009 es diputada del Bundestag. Anteriormente trabajó más de 15 años para la Fundación Körber y coordinó proyectos de integración. Aydan Özoğuz, de padres comerciantes, nació en 1967 en Hamburgo, donde vive también hoy con su familia.