Bonn, ciudad de la ONU: centro de la sostenibilidad

Bonn ha desarrollado un claro perfil como sede de la ONU y lugar para el diálogo mundial sobre el futuro. En el campus de la ONU, sus 20 instituciones se sienten como en casa.

El campus de la ONU en Bonn
El campus de la ONU en Bonn laif

Mirándolo desde abajo, el edificio “Langer Eugen” se ve aún más impresionante de lo que ya de por sí es: 115 metros de acero, vidrio y madera, un fuerte símbolo y una atracción arquitectónica a orillas del Rin, en el antiguo barrio del Bundestag en Bonn. Quienes han pasado los controles de seguridad y recorren el corto camino hacia el edificio de gran altura sienten de inmediato el especial encanto del lugar. Desde aquí partían antes señales para todo un país, cuando todavía albergaba a las oficinas de los diputados del Bundestag alemán. Veinte años después del traslado del Gobierno Federal a Berlín, son enviadas desde aquí señales para todo el mundo. En lugar de una sola nación, hoy están representadas (casi) todas las naciones, con la misión de construir un mundo mejor. En Bonn hay 20 oficinas de las Naciones Unidas, que conforman el corazón de una red sinérgica: rodeado de autoridades y ministerios federales, organizaciones internacionales gubernamentales y no gubernamentales, instituciones científicas y empresas globales, el personal de las Naciones Unidas hace todo lo posible para implementar los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) formulados en la Agenda 2030.

Bonn acogió la conferencia mundial sobre el clima COP23 en 2017
Bonn acogió la conferencia mundial sobre el clima COP23 en 2017

También a lograr esos objetivos dedican en Bonn sus esfuerzos las sedes centrales la Secretaría de la ONU de Lucha contra la Desertificación (CNULD), el Programa de Voluntarios de la ONU (VNU) y las oficinas de varios acuerdos de protección de especies. El Festival Global de Acción, que la Campaña de Acción pro ODS organiza anualmente en Bonn, transmite el dinamismo y el entusiasmo con que personas de todo el mundo abordan esa tarea. La Cumbre Mundial sobre el Clima de 2017, celebrada en la sede de la Secretaría del Clima de la ONU en Bonn (COP23), fue la mayor conferencia intergubernamental jamás celebrada en Alemania.

Bonn es el ­centro alemán de excelencia en política ­internacional y estrategias ­globales de ­sostenibilidad.

 

António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas

La Secretaría de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (“Convenio de Bonn”), fue la primera institución de la ONU que trasladó su sede a Bonn, en 1984. Una década más tarde, la “Ley Berlín/Bonn” definió el papel de la “ciudad federal” como centro de la política de desarrollo e instituciones internacionales. Desde entonces, Bonn se ha convertido en una ciudad de la ONU y en un actor global en materia de protección climática y sostenibilidad. La Secretaría de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático (CMNUCC, la mayor agencia de la ONU en Bonn, con unos 500 empleados), dirigida por la diplomática mexicana Patricia Espinosa tiene por objetivo promover la implementación mundial de la Convención de París.

En el Campus de la ONU trabajan actualmente unas mil personas y su número sigue en aumento. Junto al “Langer Eugen” se está construyendo para la ONU otro edificio de gran altura con 330 oficinas. “El lugar tiene mucho que ofrecer”, dice el austriaco Christian Hainzl, jefe de la Unidad de Servicios Comunes (VNU), encargado de los asuntos administrativos del Campus de la ONU. “Alemania es un país anfitrión muy generoso, incluso los políticos locales nos ayudan mucho. De todos modos, la ­población tiene una actitud abierta, de manera que la calidad de vida es alta”.

La búsqueda de respuestas globales

Bonn tiene mucho que ofrecer. Está ubicada a orillas del Rin, a unos 30 kilómetros al sur de Colonia, enmarcada, por un lado, por los montes Siebengebirge y, por el otro, por las estribaciones del macizo de Eifel. Con alrededor de 330.000 habitantes, la ciudad natal de Beethoven no es una metrópoli, pero sí lo suficientemente grande para tener una interesante vida cultural. Incluso una secretaría de la ONU, la CNULD, participa en esa área, apoyando desde 2017 el festival de música del mundo “Over the Border”. “Para nosotros, es una excelente oportunidad para llamar la atención sobre nuestra misión”, explica el español Marcos Montoiro, portavoz de la CNULD. “La desertificación, la sequía y la degradación de los suelos son problemas que no se limitan a las zonas desérticas de África”, agrega Montoiro. Por eso, subraya, “necesitamos una respuesta global y debemos luchar por ella en toda oportunidad que tengamos”. El festival “Over the Border” es solo un componente. “Por un lado, es una oportunidad para agradecer a la ciudad de Bonn por habernos recibido tan calurosamente. Por otro, la cooperación nos da la oportunidad de ganar el apoyo de grandes artistas para nuestra causa”.

En Bonn viven hoy seres humanos de casi 180 nacionalidades y se sienten a gusto en nuestra ciudad.

Ashok-Alexander Sridharan, primer alcalde de Bonn

Ese compromiso es apreciado y correspondido por la ciudad, que se promociona con el lema “Bonn sostenible”, fomenta a “embajadores del clima”, participa activamente en la red internacional “Fair Trade Town” y es uno de los cuatro “Sustainability Network Points” en Alemania. Ashok-Alexander Sridharan, el alcalde, es presidente de la red de ciudades ICLEI, con sede en Bonn. La ciudad aprovecha las ventajas que ofrecen, además de la ONU, la Oficina Federal para la Conservación de la Naturaleza y la Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ). Además, la Universidad de Bonn, una de las instituciones más importantes de la ciudad, con 34.000 estudiantes ofrece la carrera “Geografía del Riesgo Ambiental y la Seguridad Humana”, el primer título mundial máster junto con la UNU. Además, ambas han unido fuerzas con la Universidad de Ciencias Aplicadas Bonn-Rin-Sieg y otras instituciones de Bonn para formar la “Alianza de Bonn para la Investigación de la Sos­tenibilidad”.

Integrada en la vida de la ciudad

Un requisito para esas asociaciones es la creación de redes fiables que vayan más allá de las cuestiones técnicas. ¿Y qué podría unir mejor a la gente en Renania que el carnaval, ese tiempo de distendido esparcimiento, que aproxima a la gente entre sí? Ni siquiera la ONU se mantiene al margen: participa activamente desde 2017. El iniciador, Patrick van Weerelt, director del Centro de Conocimientos para el Desarrollo Sostenible de la Escuela Superior de Personal del Sistema de la ONU, ha fundado un grupo de carnaval propio de los empleados de la ONU. “En otros lugares he constatado qué poco contribuye la comunidad internacional a las tradiciones de las ciudades anfitrionas”, dice el holandés. “Cuando me invitaron por primera vez al carnaval, me pareció genial. La divertida atmósfera construye puentes”, agrega. La creación del grupo “UN-Funken” fue la lógica consecuencia. “Como resultado han aumentado las interacciones entre nosotros y la población de Bonn”, comenta entusiasmado van Weerelt. Y subraya que “también utilizamos el carnaval para promover la sostenibilidad: recogemos donaciones para compensar el balance de dióxido de carbono del desfile del lunes de carnaval en Bonn”. Para la ciudad es otra señal de que las Naciones Unidas han venido para quedarse.

Cultura variada y carnaval: ¡Siempre hay algo en Bonn!
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