Un nuevo espíritu en el BCE

Christine Lagarde será la nueva presidenta del Banco Central Europeo, con sede en Fráncfort. Podría ser un golpe de suerte, porque Lagarde tiene cualidades especiales.

Christine Lagarde será la nueva presidenta del Banco Central Europeo.
Christine Lagarde será la nueva presidenta del Banco Central Europeo. picture alliance / ZUMAPRESS.com

En términos puramente atmosféricos, el Banco Central Europeo (BCE), con sede en Fráncfort del Meno, la metrópoli financiera de Alemania, experimentará un fuerte repunte en los próximos meses. Christine Lagarde es una jefa que sabe cómo entusiasmar a los empleados e inspirarlos en su trabajo. Por ello, muchos la echarán de menos en el Fondo Monetario Internacional (FMI). Kristalina Georgieva, la nueva directora del FMI, no es una mala elección. Sin embargo, la combinación de talentos de Lagarde –una ligera elegancia francesa y la sabiduría de mantener los pies sobre la tierra– con la que convence tanto a empleados como a jefes de Estado y de Gobierno para que trabajen juntos, es bastante singular.

Lagarde, de 63 años, naturalmente no se traslada de Washington a Fráncfort solo para propagar buen humor y crear un mejor ambiente en los pasillos después de la era del a veces monosilábico y retraído italiano Mario Draghi. Sin embargo, su cautivadora naturaleza es un verdadero golpe de suerte para los más de 3.500 empleados del Banco Central, y mucho más que un fenómeno periférico agradable. Pues, aunque la tarea más importante de Lagarde será, por supuesto, garantizar la política monetaria adecuada en Europa, al menos de igual importancia será explicar esa política a una población cada vez más escéptica, mejorar la imagen del BCE y reconciliar a las facciones divididas dentro de sus propias filas. En resumen, actuar como embajadora y defensora de su misión, tanto interna como externamente.

Abogada, ministra de Hacienda, directora del FMI

Visto así, también puede ignorarse la crítica de que Lagarde no es economista, nunca ha escrito ensayos sobre política monetaria y hasta ahora ha entrado en bancos centrales solo como visitante. Lagarde estudió derecho e hizo carrera en Estados Unidos como abogada antes de convertirse primero en ministra de Hacienda de Francia y luego en directora del FMI. Eso hace que su carrera sea realmente inusual para una directora de un Banco Central, pero no es un caso único: Jerome Powell, director de la Reserva Federal de Estados Unidos, también es abogado.

Christine Lagarde con Angela Merkel
Christine Lagarde con Angela Merkel picture alliance/dpa

El hecho de que Lagarde nunca haya asistido a seminarios de política monetaria no significa que no entienda del tema. Por el contrario, desde hace más de una década asiste regularmente a las reuniones de los ministros de Hacienda y directores de bancos centrales del G7 y el G20, se reúne con directores de bancos centrales, pronuncia discursos y da entrevistas sobre cuestiones de política monetaria. Además, ha demostrado que puede dirigir con éxito una institución grande y antes muy poco popular como el FMI y abrirla a nuevos temas. Entre estos se cuentan la promoción de las carreras profesionales de las mujeres, los impulsos a la política climática y la cuestión de la distribución del patrimonio, todos relevantes también para el BCE.

Experimentada en conciliar intereses divergentes

Antiguos colaboradores elogian, además, la naturaleza equilibrada de Lagarde, que le será muy útil en sus relaciones con los jefes de Gobierno de los países del euro, desde la reflexiva Angela Merkel hasta el impulsivo Emmanuel Macron. Como jefa del FMI, tuvo que tratar con 189 socios en lugar de los 19 del BCE: desde el presidente estadounidense Donald Trump hasta su contrincante venezolano Nicolás Maduro.

El autor es corresponsal del periódico Süddeutsche Zeitung en Nueva York.

© www.deutschland.de

¿Desea recibir regularmente información sobre Alemania? Suscríbase aquí al boletín informativo