Ayuda en casos de extrema necesidad

No conoce el miedo: la enfermera Fiona Bay ayuda en el Yemen para Médicos sin Fronteras. Aquí describe sus experiencias.

Fiona Bay trabaja en el Yemen para Médicos sin Fronteras
Fiona Bay trabaja en el Yemen para Médicos sin Fronteras 2018 Ärzte ohne Grenzen e.V.

Ataques aéreos, combates terrestres, infraestructura destruida, hospitales en precarias condiciones, epidemias, hambrunas: en el Yemen, la población civil sufre enormemente desde hace años a causa de la guerra. La ONU dice que se trata de la mayor catástrofe humanitaria actualmente en el mundo. Quien quiere ayudar allí necesita fuertes nervios y estar en condiciones de hacer frente a numerosos desafíos.

“Miedo no tengo”

La enfermera alemana Fiona Bay trabaja desde noviembre de 2018 para la organización de ayuda privada Médicos sin Fronteras (MsF) en el Yemen. Es coordinadora de equipos médicos en dos hospitales en Amran, al norte de Saná, la capital. “Miedo no tengo en mis misiones”, dice Bay, de 30 años. En Alemania trabaja en el servicio de urgencias de una clínica. Desde 2015 ha participado en varias misiones de MsF, en el sur de Sudán, en el noreste de Nigeria y en Irak. “Me alegro de tener las condiciones de salud y psicológicas necesarias para poder ayudar a los necesitados.” La seguridad es una de las principales prioridades de MsF. “En el Yemen, la gente nos conoce y aprecia”, agrega Bay.

La sección alemana de Médicos Sin Fronteras (fundada en Francia en 1971 como organización independiente de ayuda médica de emergencia) desarrolla actividades en Yemen desde 2007. Los equipos de MsF prestan ayuda actualmente en unos 70 países. Financiados con donaciones privadas, operan, ayudan en partos, tratan a personas desnutridas y llevan a cabo campañas de vacunación. MsF envía personal de diferentes profesiones, por ejemplo, farmacéuticos, personal técnico de logística, parteras, cirujanos y otros especialistas médicos.

Superar límites de esfuerzo para salvar vidas

Fiona Bay es uno de cinco colaboradores extranjeros y más de 300 nacionales de MsF. Ella misma no trata ya a pacientes. “La mayor parte de mi trabajo es ahora de oficina. Coordino las actividades entre los pabellones y las dos clínicas, soy la persona de contacto para el personal médico, me ocupo del abastecimiento de medicamentos y recopilo datos, por ejemplo, sobre nuevos casos de cólera".

Por supuesto, no siempre es fácil, dice Bay, “A veces me desespero por la distribución desigual de la calidad de vida en el mundo”. Lo que la motiva es el desafío: "cada día aprendo algo nuevo y supero mis límites, porque sé que es para salvar vidas humanas”.

© www.deutschland.de

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