Discusión sobre religión y conflictos

Religión y conflictos en Alemania: cuatro personas en cuya vida la ­religión desempeña un importante papel, dos horas… y al final una ­prudente conclusión

Cuatro personas, cuatro aproximaciones a la ­religión
Cuatro personas, cuatro aproximaciones a la ­religión Gene Glover

Quien en Alemania quiere practicar una religión, tiene a la Constitución de su parte. Esta dice que la libertad de creencia es inviolable. Y que se garantiza el libre ejercicio del culto. Pero ¿qué significa eso en la vida cotidiana? Una y otra vez se registran conflictos, cuyo detonante –no necesariamente la causa– es la religión: la prohibición de hacer fiestas en Viernes Santo, el velo musulmán o el niño judío objeto de acoso en la escuela. La cuestión es siempre cómo seres humanos pertenecientes a diferentes religiones pueden convivir en forma pacífica y armónica. La respuesta, lamentablemente, aún falta. Pero puede intentarse hallar muchas pequeñas respuestas. Por eso, a fines del verano se reunieron en Berlín cuatro personas en cuyas vidas la religión desempeña un gran papel: un exsalafista, una musulmana, una representante del Foro Judío por la Democracia y contra el Antisemitismo y un científico que estudia las posibilidades y los límites del diálogo interreligioso. 

Una gran mesa, café, dos horas para hablar: no mucho para un tema sobre el que se polemiza desde hace milenios. Pero suficiente para intercambiar ideas. Los cuatro interlocutores se reúnen por primera vez. Se observan mutuamente con curiosidad, pero también reservadamente. 

Primero se trata de aclarar cómo se reconoce que un conflicto tiene un origen religioso. Porque cuando un cristiano y un musulmán o un judío y un budista riñen por algo cotidiano, la religión no desempeña, a menudo, papel alguno. Otra cosa es cuando la disputa es por cuestiones religiosas. En los últimos meses se registraron algunos desagradables incidentes en Alemania. En centros para refugiados, cristianos fueron golpeados por musulmanes solo porque eran cristianos. Cabezas de cerdo fueron depositadas donde se iba a construir una mezquita y en Berlín, turistas israelíes fueron objeto de insultos antisemitas. 

La única en la reunión que puede ser ­identificada como creyente de una religión es la musulmana Hawa Öruc, de 26 años, de familia kurda, que hace cuatro años decidió llevar el velo musulmán. ¿Tiene la impresión de que la gente reacciona al velo? Öruc dice: “Sí, siento masivamente la marginación, sobre todo, desde el surgimiento del movimiento Pegida y de que el partido AfD tiene representantes en 13 parlamentos regionales”. Los seguidores del movimiento islamófobo Pegida organizan desde 2014 manifestaciones en Dresde, el AfD es un partido político populista de derecha, fundado en 2013. 

Conflicto por el velo

Hace poco, al bajarse de un tren, Öruc fue empujada rudamente por un hombre. Öruc piensa que se sintió provocado por su velo. Nada así le había pasado antes, cuando aún no llevaba velo. Pero también siente la marginación en cómo se habla sobre el velo en la sociedad. “Algo con lo que defino mi identidad es visto como si fuera un uniforme”, dice. Pero en forma peyorativa. Y agrega: “Todo hincha que se identifica con un club de fútbol, puede manifestarlo, vociferar todos los fines de semana y decir: yo pertenezco a este club y llevo esta camiseta, porque me gusta. En ese caso no tiene esa connotación negativa”. Allí interviene Dominic Schmitz: “Eso es ­lógico. Nadie se vuela por los aires por ser hincha del FC Schalke 04”. Schmitz fue antes salafista, uno de aproximadamente 10.000 en Alemania. El FC Schalke 04 es un club de fútbol de su región que juega en la Bundesliga. En 2009, el club debió intervenir en una acalorada discusión en relación con su himno, que tiene una estrofa que dice: “Mahoma fue un profeta / que del fútbol nada entendía”. Un isla­mólogo llegó a la conclusión de que los versos no son islamófobos y recomendó “más humor y distensión”. Dominic Schmitz vivió ya conflictos ­religiosos desde diversas perspectivas y advierte hoy insistentemente de los peligros del islamismo. Durante muchos años desconfió de otros y los otros de él, por la forma como practicaba su religión. Hoy se describe así a sí mismo: “Dominic: un poco de cristiano, un poco de musulmán, filosofía, dudas”. 

Denostaciones en la escuela

Entre Schmitz y Öruc se desarrolla entonces una discusión que gira en torno al predicador islamista Sven Lau, el arte y la música y la libertad de expresión en el islam, por ejemplo, en relación con ­caricaturas. Caricaturas de Mahoma despiertan una y otra vez conflictos entre musulmanes y no musulmanes. Schmitz ve peligros en el islam, ­donde Öruc no ve ninguno. Ambos conversan en forma muy amable, pero se les nota que están interiormente inquietos. Ya aquí, en la mesa de café, queda claro que los conflictos religiosos son tan difíciles de limar, porque tienen que ver con la esencia de las creencias personales. No se trata de algo aislado, sino de un todo. Cuando Schmitz cita un verso del Corán que él considera problemático, pero Öruc nunca ha escuchado, la conversación se entrecorta. 

Tabea Adler, del Foro Judío por la Democracia y contra el Antisemitismo, ha escuchado hasta ahora en silencio. Pero también ella pueda decir mucho sobre conflictos religiosos. Adler estima que muchas disputas solo aparentemente ­tienen que ver con la religión. “Cuando alguien se dirige a un hombre que lleva kipá, a menudo no es que quiera preguntarle algo sobre religión, sino que ­tiene en mente una visión cultural”. A menudo ­sucede, agrega, “que los judíos son responsabilizados por la política que lleva adelante Israel”. Lo cual es para ella bastante irracional. 

Pero hay cosas peores. Entre los escolares, la palabra “judío” es usada cada vez más como ­denuesto. No se trata de dirigirse a un judío como tal, sino de denostar a alguien. En una encuesta entre maestros berlineses llevada a cabo por encargo del “American Jewish Committee” se constató que el uso de ese término en esa forma es algo de “todos los días” en los recreos. Muchos judíos en Alemania ven con aprensión ese fenómeno, que no se limita a las escuelas. “Conozco gente que querría llevar kipá, pero que no lo hace para evitar insultos”, dice Hawa Öruc. 

El científico, Kim David Amon, sabe mejor que muchos otros qué conflictos religiosos ­ocupan actualmente a los jóvenes. Amon analiza cómo se habla sobre ello en las clases de religión. En Hamburgo, donde trabaja, en algunas escuelas se dan clases de religión conjuntamente a escolares de diferentes confesiones. Amon relata que, en clases con mayoría musulmana, a menudo algunos pocos alumnos “que tienen un fuerte carácter ­asumen algo así como un liderazgo en la interpretación religiosa”. La diversidad de puntos de vista, “a menudo no está presente”, aunque, como demuestran entrevistas, efectivamente existe. 

Talleres y conferencias

Un tema sobre el que jóvenes de diferentes confesiones a menudo entran en conflicto es la homo­sexualidad. Dominic Schmitz dice que escolares ­musulmanes defienden frecuentemente el punto de vista de que la homosexualidad es algo muy malo y despreciable. Y que llegan a afirmar que si un hijo de ellos fuera homosexual, lo repudiarían. También Tabea Adler conoce esas opiniones. Adler realiza talleres en centros para refugiados. El principal grupo destinatario son jóvenes y adultos jóvenes de entre 14 y 18 años. Adler dice: “Sobre el tema de la homosexualidad, muchos afirman: entre nosotros, no existe. Luego entramos a conversar. Nosotros decimos: nunca has visto homosexuales, porque en tu país de origen la homosexualidad está prohibida. Pero eso no significa que no exista. Espero que eso los haga reflexionar”.

Pronto, los cuatro participantes en la discusión llegan a la cuestión de cómo pueden resolverse conflictos. Schmitz quiere impulsar a la ­reflexión también a los escolares. Les dice: “Tu fe es cosa tuya. Pero si tu hijo es homosexual, no lo hace para fastidiar a Alá. Ellos dicen: Es una prueba. Alá los prueba. Y yo contesto: Eso no es justo. Qué clase de Dios es, que lo ve y dice: fantástico, lo hace por mí, es un excelente creyente”. Schmitz espera que los jóvenes comiencen a reflexionar. Pero no cree que los pueda convencer de inmediato. 

Interesados en el diálogo

Amon es optimista y dice que los escolares están interesados en el diálogo. También Adler ­relata que los jóvenes con los que hablan no se cierran al intercambio de ideas. ¿Tiene problemas cuando, como representante del Foro Judío, habla con jóvenes musulmanes? “Nunca hemos experimentado una actitud básicamente negativa. Los reparos vienen más bien de parte del personal de los centros para refugiados. Algunos temen que nuestra presencia sea provocadora. Pero la mayoría de los jóvenes no me preguntan si soy judía. Lo hacen solamente muy pocos”. Agrega que la ­pregunta tampoco le molesta: “Pienso que es legítimo. Lo que me molesta es la gente que tiene dudas y temores, como si preguntar por ello fuera algo muy malo”. 

Amon subraya que no solo para los jóvenes musulmanes tiene importancia hablar sobre religión: “A muchos jóvenes que se identificarían con otra religión les faltan las palabras para hablar sobre religión o sobre lo que los preocupa en su interior”. Existe una barrera para dialogar sobre ello, agrega: “Hablar sobre religión es también una cuestión de costumbre. Quien no lo hace a menudo, calla, porque no quiere herir a nadie o porque teme quedar desubicado. Adler, Schmitz, Öruc y Amon tienen experiencia en ello. No se interrumpen entre sí, escuchan atentamente y explican detalladamente sus puntos de vista. 

La conversación termina y el fotógrafo ­sacas fotos. Los cuatro participantes continúan ­discutiendo entre sí. Algunos, hasta dos horas más. Parece que en algo hay consenso: hablar es positivo.

Kim David Amon
Kim David Amon Gene Glover

32 años, trabaja en la ­Academia de las Religiones del Mundo de la Universidad de Hamburgo. En el marco del proyecto “Religión y ­diálogo en las sociedades ­modernas”, del Ministerio ­Federal de Educación e Investigación (BMBF) investiga cómo seres humanos de ­diversas confesiones pueden entrar en contacto entre sí. Su foco de investigación es el intercambio entre jóvenes y docentes en las clases.
awr.uni-hamburg.de

A muchos les faltan las palabras para hablar sobre religión

Kim David Amon
Hawa Öruc
Hawa Öruc Gene Glover

26 años, participa, entre otras cosas, en el slam musulmán de poesía “i,Slam” y en la ­Iniciativa de Kreuzberg contra el Antisemitismo (KIGA), en Berlín. Además, estudia ­física y sistemas embebidos. Es de ascendencia kurda y siempre profesó la fe musulmana. Velo lleva, sin ­embargo, desde hace solo cuatro años.
kiga-berlin.org

Mi velo es visto ­como si fuera un ­uniforme

Hawa Öruc
Dominic Schmitz
Dominic Schmitz Gene Glover

29 años, exsalafista. Nació y creció en el estado federado de Renania del Norte-­Westfalia y se convirtió al ­islam a los 17 años. Colaboró con predicadores radicales, como Sven Lau, y realizó ­videos islamistas propagandísticos. Luego de seis años, logró abandonar el grupo. ­Escribió un libro sobre su vida en la escena radical y habla con escolares sobre sus ­experiencias. 
bit.ly/2eUwSZf

A los jóvenes les digo: sé tú… y tú puede ­serlo todo. Por ­favor, no odies a nadie porque es ­diferente

Dominic Schmitz
Tabea Adler
Tabea Adler Gene Glover

31 años, trabaja en el Foro ­Judío por la Democracia y contra el Antisemitismo. El Foro asesora y apoya a ­personas insultadas o atacadas con denostaciones ­antisemitas. Adler trabaja ­actualmente en un proyecto para refugiados y sus asesores, en cuyo marco se intenta capacitar a los refugiados a manejar situaciones de ­racismo y conflictos ­religiosos. Es de confesión evangélica.
jfda.de

Los jóvenes no me preguntan si soy judía

Tabea Adler