Numerosas crisis

Crisis del euro, conflicto en Ucrania, pandemia del coronavirus: Angela Merkel se vio confrontada con muchas crisis.

Angela Merkel en la Cumbre del G7 en 2018, en Canadá, con Donald Trump
Angela Merkel en la Cumbre del G7 en 2018, en Canadá, con Donald Trump picture alliance / Newscom

Angela Merkel gobernó Alemania en una era de grandes crisis políticas mundiales. El colapso de los mercados financieros, las turbulencias en torno al euro, el conflicto en Ucrania, el debate sobre los refugiados, la pandemia del coronavirus y la crisis del clima: cada uno de esos temas habría bastado para todo un periodo de gobierno.

A ello se agregó la creciente importancia del papel de Alemania en el mundo durante ese periodo. La creación de la moneda única europea ha reforzado la posición del país en Europa. La retirada de Estados Unidos de los asuntos europeos hizo que Berlín asumiera una posición clave en las relaciones Este-Oeste desde la crisis de Ucrania. Y tras la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, a Angela Merkel se le atribuyó un papel de líder de Occidente al que ella misma nunca había aspirado, y que Alemania por sí sola no podía cumplir en absoluto.

Siempre buscó el diálogo

Angela Merkel comenzó a gobernar como canciller federal del cambio y terminó como canciller que intentó conservar lo logrado. Ello se aplica no sólo a los asuntos internos de Alemania, sino especialmente a su política exterior. Cuando tomó las riendas del Gobierno, en 2005, inicialmente marcó un rumbo orientado a los valores. Enfadó a China al recibir al Dalai Lama en la sede del Gobierno federal, y adoptó un tono más duro con Rusia. Por otra parte, a diferencia de su predecesor Helmut Kohl, la profundización de la unificación europea no era inicialmente un asunto que le interesara mucho.

Sin embargo, cuanto más se tambaleaba la estabilidad del Occidente liberal, más optó Merkel por conservar lo logrado. Aunque siguió siendo crítica con la política rusa, que como antigua ciudadana de la RDA conocía mejor que los demás políticos occidentales de primera fila, también buscó el diálogo constante. En cuanto a China, admiró el dinamismo y el espíritu optimista del país. Creyó que Occidente no puede superar la competencia de los sistemas encerrándose en sí mismo, sino solo afirmándose en una competencia abierta: para ella, esa fue también la lección del colapso de la RDA.

El principio de sociedad abierta

Merkel aplicó también el principio de sociedad abierta al aceptar refugiados en otoño de 2015. No quería ser responsable de crear nuevas fronteras en Europa. En ese momento actuó con más decisión que en la crisis del euro, en la que la canciller había reaccionado inicialmente con muchas dudas, sobre todo por consideraciones de política interna. Pero rectificó ese rumbo en 2020, con el Fondo Europeo de Recuperación, que incluye un endeudamiento europeo conjunto.

Que en 2017 se presentara a su cuarto y más difícil mandato como canciller federal se debió principalmente a razones de política exterior: luego de la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, quiso evitar la impresión de que el último piloto medianamente fiable abandonaba la nave de la democracia liberal. En la agitación política mundial a partir de 2008, Angela Merkel representó una estabilidad que muchos añorarán seguramente en el futuro.

Ralph Bollmann es periodista y escritor. Acaba de publicar una completa biografía de Angela Merkel.

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