Por qué la democracia necesita movimiento
Malaika Mihambo ganó el oro olímpico y el título mundial. Por qué, más allá del deporte, está comprometida con la igualdad de oportunidades, la participación y la protección del medio ambiente.
“¡Allá vamos!”, exclama la campeona olímpica de salto de longitud Malaika Mihambo. Unos 40 alumnos de primaria corren con pasos cortos y rápidos, levantando las rodillas, por el suelo azul del gimnasio de la escuela Schillerschule, en Waghäusel, Baden-Wurtemberg. Es el primer día del campamento de vacaciones KILANA, de dos semanas de duración, organizado por la Federación de Atletismo de Baden, que Mihambo apoya como madrina del proyecto. Aquí se dan la mano el deporte y la educación medioambiental: En el juego “Memory humano”, los niños se familiarizan con los derechos de la infancia; en una carrera de relevos, aprenden a separar correctamente los residuos.
Mihambo, de 32 años, es campeona olímpica y doble campeona del mundo de salto de longitud. Además de su carrera como deportista de élite, estudia Ciencias Ambientales y está comprometida con la protección del medio ambiente. También aprovecha la atención que le reporta su éxito deportivo para tomar posición en cuestiones sociales. “Creo que toda acción es política. El silencio y la inacción tanto como el compromiso político”, declaró al periódico Tagesspiegel.
El éxito como responsabilidad
Esta visión también tiene que ver con la biografía de Mihambo. Como hija de madre alemana y padre tanzano, ha sufrido el racismo y, según sus propias palabras, desarrolló una conciencia política desde muy temprana edad. Considera que su posición privilegiada es una obligación para implicarse.
Esto también se refleja en su compromiso social. En 2020, Mihambo fundó la asociación sin ánimo de lucro “Malaikas Herzsprung”, cuyo objetivo es facilitar el acceso de los niños de primaria al deporte en clubes, independientemente de la situación económica de sus familias. Se subvenciona una afiliación de al menos un año en un club de atletismo. No se trata solo de hacer ejercicio: la asociación también quiere fomentar la igualdad de oportunidades, el juego limpio, la confianza en uno mismo y las relaciones sociales.
Así surge una idea de cómo puede funcionar la sociedad: competición sin menospreciar a los demás y participación en lugar de exclusión. En la revista “Migazin”, Mihambo describe esta idea refiriéndose al espíritu de los Juegos Olímpicos: “Ningún país, ningún lugar, ninguna persona vale más que otra. Todos estamos llamados a comprometernos”.