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Retrato de Marina Weisband, sonriendo
Marina Weisband aboga por la participación democrática de los niños y los jóvenes. © picture alliance / Geisler-Fotopress

La democracia empieza en el aula

Marina Weisband lucha por una democracia que no se limite a dar lecciones a los niños y adolescentes, sino que los haga participar y les muestre desde pequeños que su voz cuenta.

15.07.2026Wolf ZinnWolf Zinn

La democracia no comienza en las cabinas electorales, los partidos, los parlamentos o los movimientos de protesta, sino en las familias y en las aulas. Para Marina Weisband, esta es una cuestión política clave: solo cuando los niños y los jóvenes sienten que se les escucha, reconocen el valor de los procesos democráticos. 

Weisband, nacida en 1987 en Kiev, creció en una familia judía y se mudó a Alemania con sus padres en 1994. Hoy en día, esta licenciada en Psicología vive con su familia en Münster, tiene la nacionalidad alemana y ucraniana y, además, trabaja como artista independiente. Se dio a conocer a nivel nacional primero como secretaria general del Partido Pirata y, más tarde, como invitada muy solicitada en programas de debate político, autora y ponente en diversos eventos. Desde la invasión de Ucrania por parte de Rusia se pronuncia con frecuencia en público sobre la guerra, como alguien cuya trayectoria vital se desarrolla entre ambos países. 

Democracia al alcance de la mano 

Su proyecto más importante se llama aula. Weisband ha elaborado este concepto de participación con apoyo digital para colegios y lo sigue desarrollando continuamente. Su objetivo es permitir que los niños y jóvenes participen en la toma de decisiones sobre su día a día: sobre los espacios, las normas, los recreos, las adquisiciones y los eventos. No se trata de un juego de simulación, sino de una experiencia real de responsabilidad. 

“Nunca tuve la sensación de ser importante o de tener una voz que marcara la diferencia”, ha dicho Weisband sobre su propia etapa escolar. De ahí surgió su propuesta alternativa. En aula se trata de “tomar en serio de forma radical” a las alumnas y los alumnos. Ni siquiera las propuestas absurdas se descartan, sino que se analizan: ¿Qué razones las avalan? ¿Cuánto cuesta? ¿Es compatible con las normas? Así se hace tangible la democracia: escuchar, argumentar, discutir, votar, llegar a compromisos, encontrar soluciones. 

Niños con smartphones
Los niños y las redes sociales: Marina Weisband es consciente de los peligros, pero quiere que los jóvenes participen más en la toma de decisiones. © iStock / Kerkez

Contra la impotencia 

También en el debate sobre los niños y las redes sociales, Weisband piensa sobre todo en la participación. Aunque ve peligros —mecanismos de adicción, odio, acoso, noticias falsas y radicalización—, considera que querer proteger a los jóvenes sin preguntarles ni involucrarlos es un error fundamental, “porque solo puede aprender a ser responsable quien asume responsabilidades”.  

En Buchenwald, un antiguo campo de concentración nazi situado cerca de Weimar, Weisband afirmó en 2025: “No basta con defender la democracia, ¡tenemos que fortalecerla!”. Ahí radica también su oposición al partido de extrema derecha AfD, que está ganando apoyo en Alemania. Para Weisband, rendirse no es una opción. En una entrevista, afirma: “Hay que quedarse y luchar contra los fascistas”.