Defensores de los derechos humanos

Dieciséis mujeres y hombres fueron galardonados con el primer Premio Germano-Francés de Derechos Humanos y Estado de Derecho.

dpa/Maurizio Gambarini - Human rights

Demostraron tener coraje cívico y un extraordinario compromiso con los derechos humanos: dieciséis mujeres y hombres de Asia, África, Europa y América Latina han sido galardonadas con el primer Premio Germano-Francés de Derechos Humanos. Frank-Walter Steinmeier, el ministro alemán de Relaciones Exteriores, y Jean-Marc Ayrault, su homólogo francés, entregaron los premios el 1 de diciembre en la sala “Weltsaal” del Ministerio de Relaciones Exteriores en Berlín. Los Cascos Blancos sirios recibieron un premio especial. Esa organización de protección civil siria creada en 2013 es un grupo de unos 3.000 voluntarios que ayudan a víctimas civiles y a reconstruir la infraestructura local.

 “Exigir el respeto de los derechos humanos es una cosa, pero transformar las palabras en hechos, rebelarse contra la injusticia, para eso se necesita verdadera valentía, dijo Steinmeier en su discurso de agradecimiento. “Esa valentía demuestran tener mujeres y hombres comprometidos en todo el mundo, todos los días”, agregó. Los dieciséis premiados, que a menudo arriesgan su propia seguridad para ayudar a otros y denunciar la injusticia y la arbitrariedad, fueron propuestos para el premio mundial conjuntamente por los ministerios de Relaciones Exteriores de Alemania y Francia. El premio se concederá desde ahora todos los años. Durante su estadía en Berlín, los comprometidos defensores de los derechos humanos tuvieron también oportunidad de relatar sus experiencias y visitar el Bundestag Alemán y el Instituto Alemán de Derechos Humanos. Entrevistamos a tres de los premiados. 

 

Pietro Bartolo, Italien

Pietro Bartolo, Italia, ginecólogo, que desde hace 25 años aboga por la creación de una primera revisión médica para refugiados en Lampedusa, particularmente para mujeres y niños. 

Sr. Bartolo, ¿cómo surgió su compromiso con los refugiados?

Yo nací en Lampedusa. Cuando llegaron allí los primeros refugiados, pensé: mi obligación como ser humano es ayudarlos. Defiendo el derecho a la vida. Antes de ser médico, fui pescador. Un día casi me ahogo. Fue espantoso. Entiendo las penurias que pasan los refugiados. Mi trabajo en Lampedusa es duro, me atormenta. Pero lo seguiré haciendo, hasta mi muerte, si es necesario.

¿Qué significa este premio para usted?

Estoy muy feliz y orgulloso de haberlo recibido. Pero para mí sería un premio más grande aún que la situación actual de los refugiados no fuera tal como es. No obstante, el premio me alegra, porque puede crear conciencia sobre esta tragedia.

¿Qué espera ahora de Alemania y Francia, además de este premio?

Espero de ambos Gobiernos que obliguen al resto de la Unión Europea a acoger a refugiados. La solución debe venir de los políticos. Nosotros mismos no tenemos el poder para terminar con esta tragedia.

 

Maximilienne Ngo Mbe, Kamerun

Maximilienne Ngo MbeCamerún, miembro fundadora de la ONG Réseau des Défenseurs de Droits Humains en Afrique Centrale (REDHAC), que se trazó como objetivo interconectar en red a los defensores de los derechos humanos en África Central. 

¿Cómo reaccionó cuando supo que había sido propuesta para este premio?

Al comienzo, no lo creí. Y temí que, si lo acepto, los Gobiernos de África Central pudieran ver confirmada su opinión de que los países occidentales me han comprado. Pero luego pensé que un premio como este es un gran reconocimiento al trabajo que se realiza en varios países de África Central en el marco de REDHAC.

¿A quién dedica este premio?

A aquellos que junto conmigo luchan por los derechos humanos en África Central. Se lo dedico también a mis hijos, que viven en Francia y que debieron huir debido a las numerosas amenazas que hemos recibido yo y mi familia por el trabajo que hago.

¿Tiene algún deseo especial?

Estoy muy agradecida por este premio. Pero no deseo que termine en esto, sino que Alemania y Francia me sigan apoyando. Este premio debería hacer posible que permanezcamos en nuestros países y que no debamos huir a otro lado.

 

Sarah Belal, Pakistan

Sarah BelalPakistán, abogada, cofundadora y actual directora de la ONG “Justice Project Pakistan”, que desde 2009 trabaja contra la pena de muerte en su país.

¿Cómo se siente ahora, inmediatamente después de la entrega del premio?

Me siento honrada. Este tipo de premios pueden dirigir la atención de la opinión pública hacia nuestros problemas en Pakistán. Tengo la esperanza de que Alemania y Francia sigan trabajando juntas con Pakistán para que el país cumpla con sus obligaciones internacionales. Una de ellas es reactivar la moratoria contra la pena de muerte.

¿Cómo llegó a luchar contra la pena de muerte en Pakistán?

Crecí en Pakistán en los años 1980 y mis padres me sensibilizaron desde pequeña con respecto a la gran diferencia que existe en el país entre pobres y ricos. Por eso siempre quise realizar un aporte a la justicia social. Y por eso también estudié derecho. Durante mis estudios me impresionó mucho un abogado inglés que lucha en Estados Unidos contra la pena de muerte. Así comencé a interesarme por el tema. Más tarde fui cofundadora de la organización no gubernamental “Justice Project Pakistan” para luchar contra la pena de muerte y soy su directora hasta hoy.

¿Qué significa su trabajo para usted?

Con mi trabajo quiero salvar vidas, pero también mejorar la imagen de mi país en el exterior. Imagínese: Pakistán ocupa el tercer lugar en el mundo en lo que se refiere a ejecuciones. Y en Pakistán tenemos el mayor número documentado de condenados a los que aguarda la pena de muerte. Son entre 6.000 y 8.000 seres humanos. No quiero que Pakistán sea definido en el exterior solo por ese aspecto.

¡Felicitaciones por el premio!

Una lista con todos los ganadores

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