Construir con residuos

En Alemania se generan cada año 220 millones de toneladas de residuos de demolición. Con ellos se pueden construir nuevos edificios.

Todos los materiales utilizados para la construcción de la casa reciclada pueden reutilizarse.
Todos los materiales utilizados para la construcción de la casa reciclada pueden picture alliance/dpa

Vivir en una casa de reciclaje

La primera casa de reciclaje de Alemania se construyó en Hannover en 2019. Para reutilizar el mayor número posible de materiales, los arquitectos desarrollaron creativas soluciones. Los radiadores, los peldaños de las escaleras y algunas paredes se hicieron con antiguas partes de saunas. El aislamiento de la fachada está hecho con sacos de yute reciclados, originalmente usados para empacar granos de cacao. Y las ventanas proceden de un antiguo centro para jóvenes.

La planificación del proyecto llevó tres años. Ello se debió principalmente a la larga búsqueda de materiales de construcción aprovechables y de empresas que pudieran montar el material reciclado. La casa reciclada no se fabricará en serie, pero sirve como ejemplo de cómo algunos materiales se pueden reutilizar en nuevos edificios.

Un “Impact Hub” de residuos

Recolectan cabinas de ducha, buzones y barandillas de escaleras: Alice Gedamu, Laurence Pagni y Simon Lee, de Berlín, quieren revolucionar el sector de la construcción. Con el proyecto de construcción CRCLR House muestran cómo funciona la economía circular en la construcción. En el emplazamiento de una antigua fábrica de cerveza, el equipo construyó una casa de varias plantas con residuos y paja. Para ello, utilizaron principalmente materiales de demolición y experimentaron con los materiales que se desechaban en otras obras. De ese modo, el trío mantuvo los costes de construcción bajos, también para que el futuro alquiler no fuera demasiado alto.

En 2021, Gedamu, Pagni y Simon entregaron la Casa CRCLR a "Impact Hub Berlín", una red que quiere completar el interior del edificio y mostrarlo como escaparate de sostenibilidad y diseño inclusivo.

Un rascacielos de aluminio reciclado

En teoría, el aluminio podría reciclarse un número infinito de veces. Casi ningún otro material tiene una vida útil tan larga. Pero dependiendo de cómo se produzca, se generan diferentes emisiones de CO2. China produce la mayor parte de su aluminio con energía de centrales carboeléctricas, liberando unos 20 kilos de CO2 por kilo de aluminio. En Europa, la mayoría de las empresas apuestan ahora por energías renovables: por cada kilo de aluminio, las emisiones de CO2 son de solo cuatro kilos.

La fachada de la Torre Senckenberg (derecha) es principalmente de aluminio reciclado.
La fachada de la Torre Senckenberg (derecha) es principalmente de aluminio reciclado.
picture alliance/dpa

Pero el aluminio puede ser producido aún más sosteniblemente. Una empresa noruega utiliza aluminio reciclado en sus edificios. Las emisiones son de solo 2,3 kilos de CO2 por kilo del metal. Recientemente, el material reciclado se utilizó en la construcción de la Torre Senckenberg, en Fráncfort del Meno. La fachada del edificio de oficinas de 106 metros de altura está fabricada en un 95 % de aluminio, del que al menos tres cuartas partes son material reciclado. Así se evitaron más de 2.600 toneladas de CO2 en comparación con la producción convencional.

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