“El infarto de miocardio se detecta con menos frecuencia en las mujeres”
Sabine Oertelt-Prigione investiga sobre la medicina con perspectiva de género y explica por qué el “estándar masculino” en la medicina sigue teniendo consecuencias hasta hoy.
Sabine Oertelt-Prigione es internista y profesora de medicina con perspectiva de género en la Universidad de Bielefeld y en el Centro Médico de la Universidad Radboud de Nimega. Aboga por que los diagnósticos y las terapias tengan más en cuenta las diferencias entre los sexos.
Sra. Oertelt-Prigione, ¿por qué las personas pueden enfermar de forma diferente según su sexo?
Porque la biología y los factores sociales interactúan. Desde el punto de vista biológico, las hormonas, la genética y la anatomía, por ejemplo, influyen en la salud . Esto afecta, por ejemplo, a la forma en que reaccionan el sistema inmunológico o el sistema cardiovascular. Al mismo tiempo, los factores sociales influyen en la salud. La actividad física o los hábitos de riesgo, como el tabaquismo y el consumo de alcohol, siguen presentando diferencias entre ambos sexos en algunos casos; además, el estrés laboral, el entorno residencial o la calidad del aire también afectan al organismo. A esto se suman aspectos estructurales como las diferencias de ingresos, el riesgo de pobreza y las experiencias de discriminación y violencia, que influyen en la salud y en el acceso a la atención sanitaria.
¿Dónde se ve hoy más claramente que la medicina se ha orientado durante mucho tiempo hacia el “estándar masculino”?
Esto se ve muy claramente en lo que durante mucho tiempo se consideró “digno de investigación”. Hasta principios del siglo XX, en muchos lugares las mujeres no podían ejercer la medicina en absoluto, y quienes forman parte de los órganos de decisión influyen en las cuestiones que se plantean. Cuando falta la diversidad, ciertos temas ni siquiera llegan a la agenda. Una de las consecuencias es que algunas enfermedades y etapas de la vida apenas se han investigado durante años, como la endometriosis, los síntomas relacionados con la menopausia o el lipedema, un trastorno doloroso de la distribución de la grasa que afecta casi exclusivamente a las mujeres.
Si los criterios de diagnóstico y los síntomas “típicos” se basan en el cuadro clínico estándar, todas las personas que no se ajustan a ese cuadro corren un riesgo.
¿Qué consecuencias concretas tiene esto para las y los pacientes?
Si los criterios de diagnóstico y los síntomas “típicos” se basan en el cuadro clínico estándar, todas las personas que no se ajustan a ese cuadro corren un riesgo. El ejemplo clásico es el infarto de miocardio, que durante mucho tiempo se asoció con el género masculino, lo que tuvo como consecuencia que se diagnosticara con menos frecuencia en las mujeres. Por el contrario, también hay enfermedades que se consideran “femeninas”: la depresión se atribuye con mayor frecuencia a las mujeres, mientras que en los hombres se subestima y se diagnostica con menos frecuencia.
¿En qué punto se encuentra Alemania en este tema?
Actualmente hay muchos centros en Alemania que se ocupan de diferentes temas relacionados con la medicina con perspectiva de género. Gracias a las ayudas a la investigación que están proporcionando los responsables políticos, veo avances positivos, sobre todo en el ámbito de la salud de la mujer. Será decisivo que el enfoque político se mantenga a largo plazo, ya que los programas a corto plazo, de solo unos pocos años, pueden limitar en gran medida el desarrollo de un campo tan joven. Si el apoyo se mantiene, Alemania podría incluso asumir un papel pionero en el futuro.