Ayudar en lugar de pagar alquiler

Los estudiantes tienen poco dinero y no pueden pagar alquileres caros. Personas mayores viven a menudo solas en grandes viviendas. La idea “Vivienda a cambio de ayuda” soluciona ambos problemas. 

“Vivienda a cambio de Ayuda” une a estudiantes y personas mayores.
“Vivienda a cambio de Ayuda” une a estudiantes y personas mayores. dpa

Alemania. En su “piso compartido”, la diferencia de edades es de 55 años: la estudiante Hanna (23) se alegra de disponer de un cuarto cerca de la universidad, la pensionista Marlene (78) se alegra de vivir acompañada y de ser ayudada en las tareas de la casa y el jardín. Debido a que ayuda, Hanna no necesita pagar alquiler.

Tan barato no consigo una vivienda en ningún lugar. Y el trabajo me gusta.

En las ciudades universitarias alemanas, viviendas pagables para estudiantes escasean. En Múnich, un cuarto de 30 metros cuadrados cuesta por mes en promedio 634 euros de alquiler. A comienzos de semestre, obtener un cuarto en un hogar estudiantil o un piso compartido estudiantil es cuestión de suerte. Por otra parte, hay mucho espacio habitable no utilizado: en Alemania, una de cada tres personas mayores de 65 vive sola.

“Vivienda a cambio de ayuda” en 30 ciudades

¿Qué mejor que pisos compartidos entre jóvenes y mayores? Iniciativas de ese tipo existen en más de 30 ciudades, organizadas en la “Comunidad Federal de Trabajo Vivienda a Cambio de Ayuda”. Los estudiantes pueden solicitar información al respecto a la Unión de Estudiantes (Studentenwerk). La iniciativa se ha incluso expandido: ahora, también familias, madres o padres solos y minusválidos ofrecen cuartos a cambio de ayuda.

Por metro cuadrado, una hora de ayuda.

Ayuda en el hogar, pero no cuidados personales

La regla básica es: por cada metro cuadrado de espacio habitable puesto a disposición, los estudiantes trabajan una hora por mes. No obstante, no viven gratis, pues deben abonar costos variables, tales como los de corriente eléctrica, calefacción y agua. 

El tipo de ayuda se orienta por las necesidades del propietario de la vivienda: ir de compras, limpiar, cocinar, realizar trabajos de jardinería, acompañar en paseos o jugar a los naipes. Excluidos están los cuidados personales y de enfermos. Ambas partes definen juntas las tareas y las fijan por escrito en un contrato.

Los temperamentos deben armonizar

En la teoría, todo suena bien. En la práctica, a veces surgen problemas, como en todo piso compartido, solo que, en este caso, la diferencia de edades puede desempeñar un importante papel. Sin franqueza y respeto mutuo, es imposible. Por eso, experimentados intermediarios eligen potenciales partes de un piso compartido y ayudan a redactar el contrato. Las experiencias son mayormente positivas. La mayoría de los estudiantes y personas mayores dice que vivir juntos es una experiencia enriquecedora.

Panorama En estas ciudades existen Viviendas a cambio de Ayuda

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