El club techno Berghain de Berlín

El muy conocido club techno Berghain de Berlín adopta en 2015 un tinte más suave y abre sus puertas a los amantes de la música pop.

Pop-Kultur - Berghain

Un rayo de sol penetra en la penumbra del local y es celebrado frenéticamente por los crispantes cuerpos sudorosos. No es una escena de un oscuro pasado ni un arcaico rito de la Edad de Piedra. Nos encontramos en el año 2015 y son las cuatro y media de la tarde de un domingo. En el bar panorámico del club techno Berghain alguien abre las persianas enrollables simplemente por diversión. Y ninguno de los invitados que se encuentran allí desde el sábado por la noche se plantea la pregunta de si estará perdiendo tal vez alguna oportunidad afuera. Demasiado eufórico es para ello el ambiente cuando vuelve la penumbra y demasiado hipnotizante el ritmo que pinchan los selectos House-DJs. Una planta más abajo el sonido es aún más duro. Brutales temblores techno hacen vibrar a la multitud sobre la gran pista de baile.

Solo uno decide quién puede entrar

Una de las personalidades más peculiares de esta discoteca situada en la antigua central térmica es el muy tatuado (incluyendo la cara) portero Sven Marquardt. Amado y odiado entre los invitados por sus especiales criterios de selección, que nadie conoce salvo él mismo. Es lo que contribuye a la tan particular mezcla de público de Berghain, que va de homo a hétero, de 20 a 60 años, de Berlín a Tel Aviv.

A estos se añadirán pronto algunos jóvenes más, cuando del 26 al 28 de agosto se celebre el foro de la música pop "Pop-Kultur". Se espera crear así un nuevo atractivo evento como parte del festival "Music Week". Y no hubiera sido posible encontrar un socio mejor que Berghain para este proyecto. Durante tres días se muestran y analizan tendencias actuales de la escena pop a través de actuaciones en vivo, conciertos, coloquios y encuentros literarios. Pero no habrá días exclusivos para visitantes del sector. Una vez más más todos son iguales ante el Berghain. Pero esta vez, la compra de una entrada es suficiente para poder acceder con seguridad al recinto. Sven Marquardt se toma un descanso.

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