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Museo Alemán de la Emigración, en Bremerhaven

Por las características de la exposición, sensible y fundada a la vez, el Museo de la Emigración impresiona a visitantes y expertos.

18.02.2016
© picture-alliance/chromorange - German Emigration Center

Es una taza de café moka común y corriente, si bien con una fina terminación: porcelana pintada de rojo con borde dorado, producida por la empresa Beyer & Bock, probablemente en los años 1920. Poco espectacular. Para Renate Hills, sin embargo, de apellido de soltera Dewosch, esa taza era algo muy especial. El café que bebía de esa taza sabía a terruño, un terruño muy lejano.

Renate Dewosch emigró cuando tenía 15 años con sus padres de la Berlín de posguerra a los Estados Unidos. La familia subió a bordo del barco “SS Homeland” el 7 de febrero de 1952 en el puerto de Cuxhaven con destino a Nueva York. En el equipaje, Renate llevaba también la taza de moka, regalo de su tía Martha. Siempre que la visitaba en el barrio berlinés de Tempelhof, la tía le servía café en esa taza, que conservó como recuerdo durante décadas.

La anécdota de Renate Dewosch es solo una de innumerables historias que cuenta el Museo Alemán de la Emigración, en Bremerhaven. Y la taza de moka, uno de muchos objetos expuestos que hacen experimentables esas historias. El Museo existe ya desde hace diez años. La Fundación Museo de la Emigración, que apoya al museo, celebró en enero de 2016 su décimo aniversario.

7,2 millones de emigrantes subieron aquí a bordo de navíos

Bremerhaven fue elegida como sede del museo no por casualidad. Allí subieron a bordo de barcos entre 1830 y 1974 unos 7,2 millones de alemanes con destino al “Nuevo Mundo”. En el Museo de la Emigración, dotado con la más moderna técnica, los visitantes se sumergen en historias de familias de emigrantes, reciben información sobre el trasfondo histórico y en el cine “Roxy”, propio del museo, pueden ver cortometrajes sobre el tema del refugio y las migraciones. El Museo de la Emigración es interesante también desde el punto de vista arquitectónico: elementos sobresalientes de hormigón insinúan pañuelos como con los que en Bremerhaven se saludó innumerables veces a quienes partían.

Por las características de la exposición, sensible y fundada a la vez, impresiona a visitantes y expertos: en 2007, el Museo de la Emigración fue galardonado con el  “Premio Museo Europeo del Año”, con el que fueron distinguidos ya también museos como el Guggenheim de Bilbao y el Museo de Victoria y Alberto de Londres.

www.dah-bremerhaven.de

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