¿Qué se espera de la Cumbre G20?

Corresponsales internacionales sobre las perspectivas de sus países durante la Presidencia alemana del G20 y la Cumbre del G20, en Hamburgo.

Araceli Viceconte: periodista freelance, Argentina

Para Argentina, el G20 y su propia Presidencia en 2018 son una posibilidad de presentarse en el escenario mundial de las políticas mundial y financiera con estructuras políticas y económicas completamente renovadas. En sus esperanzas de crecimiento, el Gobierno de Mauricio Macri apuesta, sobre todo, por inversiones externas, nuevos acuerdos comerciales y un aumento del intercambio comercial con todas las regiones del mundo. Argentina se ha propuesto priorizar, además de la educación, la justicia de género y la lucha contra la corrupción, particularmente las inversiones en infraestructura y empleo, para conectar así con la presidencia alemana del G20, que pone fuertes acentos 
políticos en ese sentido. Simultáneamente, Argentina espera de esa Presidencia también impulsos para iniciativas de libre comercio birregionales justas, por ejemplo, entre la UE y América Latina. Como Alemania, también el Gobierno de Mauricio Macri aboga en el G20 por estrategias inclusivas y sostenibles.

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Araceli Viceconte informa desde Alemania para diversos medios latinoamericanos, entre ellos, el periódico Clarín, de Buenos Aires, el diario de mayor circulación en la Argentina.

Shogo Akagawa: Nikkei, Japón

Angela Merkel, la canciller federal alemana, aboga por el libre comercio, pero, ¿quién puede ser el aliado de Alemania en ese 
empeño? Podría ser Asia. En relación con Estados Unidos, Asia –y particularmente Japón– se hallan, en una situación similar a la de Alemania. Con 
el eslogan “America first”, el Gobierno de Donald Trump ha puesto en tela de juicio importantes acuerdos comerciales multilaterales, por ejemplo, el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) y la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión, en fase de negociación entre los Estados Unidos y la Unión Europea (TTIP). Asia y Alemania deben intentar decididamente convencer a Estados Unidos de que es necesario pro­teger el libre comercio. Ahora es el momento para que el G7 y el G20, cuyas cumbres tienen lugar 
a fines de mayo y comienzos de julio en Europa, prueben su derecho a existir. Si Alemania busca fuera de Europa socios y aliados de peso para fomentar el comercio libre, solo quedan Japón y 
Canadá. En estos tiempos de creciente inseguridad, los grupos de los mayores países industrializados 
y emergentes deberían ser verdaderas anclas de estabilidad. La Cumbre del G20 en Hamburgo será la piedra de toque para comprobar si Alemania puede proteger el multilateralismo.

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Shogo Akagawa es corresponsal sénior del periódico económico japonés Nihon Keizai Shimbun (Nikkei), para Europa, el Próximo Oriente y África. El Nikkei tiene una tirada de tres 
millones de ejemplares.

Jack Ewing: The New York Times, EE. UU.

Los estadounidenses ven la Cumbre del G20 inevitablemente a partir de las posiciones del nuevo presidente. Quien tiene una opinión positiva de Trump, querrá que este alborote. Sus seguidores aplaudirán si habla mal del euro o provoca a los Gobierno europeos de alguna otra forma. 
Mejor aún, si el presidente difunde un par de controvertidos tuits desde Hamburgo. Quien tiene 
una opinión negativa de Trump, apostará porque Angela Merkel y otros jefes de Gobierno y Estado europeos hagan retornar al presidente al seno de la alianza transatlántica. Cuando, en la primavera 
boreal, los ministros de Finanzas y directores de bancos centrales del G20 se reunieron en Baden-Baden, quedó claro que Wolfgang Schäuble, el 
ministro de Finanzas alemán, y representantes de otros países intentaron explicar a la delegación 
estadounidense la complejidad de las relaciones internacionales. La disputa en relación con la acep­tación del libre comercio en el comunicado final demuestra que esos esfuerzos fueron coronados solo parcialmente por el éxito. Domesticar los impulsos del presidente estadounidense será mucho más 
difícil que domeñar los de su ministro de Finanzas, más dócil. Donald Trump, sin embargo, ya ha 
demostrado que es capaz de dar giros abruptos. Muchos estadounidenses tienen la esperanza de que 
la próxima Cumbre del G20 sea otro paso en la transformación del presidente de animador de 
televisión en algo así como un estadista.

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Jack Ewing es corresponsal económico del New York Times. Trabaja en 
Fráncfort del Meno, la 
metrópoli financiera 
de Alemania.

Hendrik Schott: Naspers, Sudáfrica

Como único representante de África en el G20, Sudáfrica tiene 
grandes expectativas en relación con la cumbre y saluda que también hayan sido invitadas la Unión Africana y la Nueva Alianza para 
el Desarrollo de África (NEPAD). Gran importancia tiene la Alianza con África. De ella se esperan muchas más inversiones, sobre todo en las infraestructuras y el abastecimiento energético. Como mayor potencia económica en el continente, Sudáfrica es un imán para inmigrantes y refugiados. La lucha contra las causas de la huida, cuestiones de salud global y 
un mejoramiento de la seguridad alimentaria revisten, por ello, particular importancia. En cuanto al comercio y el clima, Sudáfrica defiende posi­ciones no siempre idénticas a los intereses de los demás países africanos.

PERFIL

El Dr. Hendrik Schott 
es corresponsal del grupo mediático sudafricano 
Naspers para Alemania y 
la Unión Europea.

Cécile Calla: periodista freelance, Francia

Para Emmanuel Macron, el nuevo presidente francés, la protección 
de “las francesas y los franceses que se sienten olvidados por las profundas transformaciones que tienen lugar en el mundo” tiene abso­luta prioridad. Macron se muestra abierto a la globalización, pero quiere hacerla más justa y, sobre todo, impulsar resueltamente la regulación de los mercados financieros y la lucha contra la corrupción.

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Cécile Calla informa 
para medios alemanes sobre Francia y para medios franceses, sobre Alemania. Fue corresponsal de 
Le Figaro y Le Monde y 
redactora jefa de la 
revista ParisBerlin.