La ciudad del futuro

Entrevista con el Prof. Dr. Armin Grunwald, físico, filósofo y director del Instituto de Evaluación de las Consecuencias de la Tecnología y Análisis de Sistemas (ITAS), en Karlsruhe

Profesor Grunwald, debido a la migración a las ciudades, el tema actual es la “ciudad del futuro”. ¿Cómo podría verse ese futuro?

Hay numerosos pronósticos y folletos a todo color acerca de cómo puede verse la ciudad del futuro, qué infraestructuras necesita y cómo nos trasladaremos de un lugar a otro. Pero existe el peligro de que sobreestimemos nuestros conocimientos sobre el futuro. En los años 1970, el “vaciamiento de las ciudades”, la huida de la ciudad 
a una casa en las afueras, fue un gran tema en Alemania. El temido desangramiento de las ciudades no fue una fantasmagoría, sino expresión de tendencias entonces reales. No obstante, la realidad que vino fue otra.

¿Cómo surge el futuro?

En primer lugar, prefiero hablar de futuros. De lo contrario, parece que el futuro ya estuviera predeterminado. Además es necesario subrayar que los futuros son obra de alguien. Todos los futuros tienen autores, investigadores, empresarios, incluso autores de ciencia ficción, que recurren a conocimientos actuales 
o al pasado. Pero una gran parte son suposiciones, es 
decir, falta de conocimientos. Eso significa, que no se sabe a ciencia cierta qué traerá el futuro.

¿Qué contornos de la ciudad del futuro pueden vislumbrarse ya?

La ciudad del futuro siempre existió, ya que toda ciudad se proyecta en el tiempo. Toda ciudad está compuesta por el pasado, el presente y el futuro. El pasado está representado, por ejemplo, por casas de paredes entramadas; el presente, por polígonos industriales y el futuro, por la creciente digitalización, que tampoco yo pongo 
en duda. La digitalización tiene aspectos muy positivos en forma de nuevos servicios y redes. Curioso es que 
la gente se muda a las ciudades por razones sociales y busca contactos, al tiempo que la privacidad cobra más valor. Los servicios digitales los pueden tener también 
en áreas rurales.

¿Qué papel desempeña el ser humano en la ciudad del futuro?

Es una buena pregunta. Porque constato dos procesos. Por un lado se dice que el ser humano está en el foco. Por otro, veo esbozos de la ciudad del futuro, técnicamente perfectos, pero que no prevén espacio alguno para el ser humano, con toda su creatividad, espontaneidad o también desorden. Puede temerse que los seres humanos se transformen en terminales de una infraestructura, como en el filme “Metrópolis”, de Fritz Lang, en el que la única función de los trabajadores es mantener la ciudad en funcionamiento.

¿Qué debe hacerse concretamente?

Lo esencial es el diseño y no la profecía. El diseño debe tener claros objetivos: ¿cómo debe verse la ciudad del 
futuro?, ¿cómo satisfacer las necesidades de movilidad? o ¿qué infraestructuras sociales deben desarrollarse? 
En la sociedad democrática, negociar objetivos en el 
desarrollo urbano es una tarea común, para incluir las perspectivas, los deseos y las preocupaciones de los seres humanos. ▪