El arte como protesta

Contra la gentrificación, el cambio climático y el racismo: aquí presentamos tres proyectos artísticos que abordan temas conflictivos.

Barbara Dombrowski colgó en un iceberg retratos de habitantes de Groenlandia y la Amazonia.
Barbara Dombrowski

El “penthouse” parasitario: la “ocupación” de un edificio como protesta contra la gentrificación

“Máxima libertad” promete un vídeo con el que se anuncia un “penthouse à la parasit” en un portal inmobiliario. Tiene una superficie de 3,6 metros cuadrados y se ofrece a un precio de 34.150 euros. La oferta no es en serio. Los artistas Jakob Wirth y Alexander Zakharov instalaron el “penthouse” a comienzos de octubre como proyecto artístico sobre el techo de un edificio en el barrio de Mitte, en Berlín. Pocos días después debieron desmontarlo, para salvarlo de una posible “demolición” anunciada por el propietario del edificio. Ahora, los artistas buscan un nuevo “hospedador”.

El proyecto es una protesta: contra los alquileres cada vez más altos, que expulsan a los inquilinos socialmente más débiles a la periferia. El “penthouse” hace visibles los techos como último espacio libre en una ciudad densamente poblada. Como un parásito, se asienta sobre una casa… sin pedir permiso. Y por ello, la vida minimalista puede terminar en cualquier momento, cuando alguien llama a la policía.

#Art-4-Future: con instalaciones fotográficas contra el cambio climático

La fotógrafa Barbara Dombrowski, de Hamburgo, comenzó a ocuparse del cambio climático cuando se convirtió en madre. Empezó haciendo retratos de miembros de pueblos autóctonos del este de Groenlandia y de la selva amazónica. Más tarde añadió el desierto de Gobi, Tanzania y las Islas Kiribati. Cinco lugares que representan a los cinco continentes y donde las consecuencias del cambio climático son particularmente drásticas.

Por ello, Dombrowski llama a su arte #Art-4-Futuro. “El arte puede llenar un vacío entre la ciencia y la gente”, dice la fotógrafa. Deliberadamente no fotografía catástrofes, sino paisajes bellos y extensos y los combina con retratos de personas hermosas y orgullosas.

Hacer visible lo subliminal: pintar contra el racismo cotidiano

“¿Hablas africano?”: es solo una de las muchas preguntas que Joséphine Sagna ya ha debido escuchar. Para una exposición, Sagna, artista hamburguesa de 30 años, ha pintado en una pared una colección de declaraciones racistas. “A veces, solo reír ayuda”, dice, pero inmediatamente se pone seria de nuevo. Sus expresivas pinturas al óleo y al acrílico, combinadas con frases de este tipo, tienen como objetivo llamar la atención sobre el "racismo estructural y subliminal".

Sagna nació en el sur de Alemania, pero como su padre es senegalés, su tez es más oscura y su pelo más rizado que el de muchos otros alemanes. La confrontación con su identidad de mujer negra es el núcleo de su trabajo artístico. Sagna pinta con colores brillantes a mujeres fuertes en poses que transmiten seguridad en sí mismas.

Joséphine Sagna https://www.instagram.com/p/BlBagekBm94/?utm_source=ig_embed&utm_campaign=dlfix

Josephine Sagna
Josephine Sagna Sebastian Heemann

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