Las minas abiertas de lignito como portadoras de esperanza

Un centro de investigación aspira a transformar la Cuenca Minera del Rin en un laboratorio de economía sostenible.

Lago renaturalizado en una antigua mina a cielo abierto.
Lago renaturalizado en una antigua mina a cielo abierto. picture alliance / blickwinkel/F. Sommariva

Jülich es una pequeña ciudad en el estado federado de Renania del Norte-Westfalia, en el noroeste de Alemania. Está situada en el centro de la Cuenca Minera del Rin, una región marcada durante décadas por la explotación de lignito a cielo abierto. Esa forma de energía representa casi todo lo que ya no se quiere en una economía circular y sostenible: altas emisiones de CO2, sobreexplotación de recursos no renovables, paisajes y biosistemas destruidos. En la Estrategia Nacional de Bioeconomía, el Gobierno alemán definió a principio de 2020 las directrices y objetivos de su política en esa área.

Laboratorios de innovación para la bioeconomía

“Del lignito a la bioeconomía”: tal el nombre de una iniciativa del Centro de Investigaciones Jülich, en la que también participan las universidades RWTH Aquisgrán y FH Aquisgrán, así como la institución alemana de investigación Fraunhofer-Gesellschaft. El objetivo es transformar la antigua cuenca de lignito en una región modelo para la actividad económica sostenible y con un uso eficiente de los recursos. Quince laboratorios de innovación en la intersección de la ciencia, la industria y la agricultura tienen la misión de facilitar la rápida transferencia de nuevos procesos de la ciencia a la industria.

Para el profesor Ulrich Schurr, jefe del Instituto de Ciencias Vegetales del Centro de Investigación Jülich y director del proyecto, es un paso lógico para abordar lo más eficazmente posible los desafíos que plantean las trasformaciones estructurales en la región. “Con los laboratorios de innovación implementamos medidas a gran escala, creando así buenas condiciones para conservar y crear empleos sostenibles e impulsar la creación de valor”.

Minirobots reconocen plantas

Jülich ofrece excelentes condiciones para la aplicación de la estrategia bioeconómica del Gobierno alemán también por otras razones: “Aquí tenemos un fuerte sector agrícola que trabaja en estrecha colaboración con la industria, por ejemplo, el procesamiento de remolacha azucarera. Hay muchas pequeñas y medianas empresas que ya se dedican a la actividad económica de base biológica y tenemos mercados de venta de sus productos en la región”, dijo Schurr. Igualmente importante es la industria química, que está fuertemente representada en la región y también tiene la intención de utilizar o procesar materiales biogénicos, y el compromiso de una sociedad que quiere que las transformaciones estructurales sean exitosas.  

Schurr describe en el semanario “Die Zeit” la posible contribución de la región a la investigación en bioeconomía. En el futuro, dice, se ensayarán variedades de plantas robustas en los suelos degradados de las minas a cielo abierto para contrarrestar la escasez de tierra y el calentamiento del clima. Los minirobots agrícolas llevarán adelante una agricultura ecológica de cultivos mixtos, ya que sus sensores pueden reconocer las plantas y cosecharlas de manera selectiva. Y biorefinerías especiales adaptarán los materiales básicos a las necesidades de las empresas farmacéuticas, alimentarias o químicas regionales.

© www.deutschland.de

¿Desea recibir regularmente información sobre Alemania? Suscríbase aquí a nuestro boletín.