El mar como recurso

El objetivo de la biotecnología marina es el uso sostenible de los océanos. Estos proyectos alemanes tienen un prometedor futuro.

La planta piloto de algas de la Universidad Técnica de Múnich
La planta piloto de algas de la Universidad Técnica de Múnich TU München

Los mares y océanos cubren el 72 por ciento de la superficie terrestre. Son el hábitat de una enorme diversidad de criaturas con beneficios potencialmente enormes para el ser humano. Esta fuente de materias primas, en gran parte inexplorada, es el tema de la bioeconomía marina, también conocida como “tecnología azul”. Su objetivo es explorar los recursos biológicos de los océanos y desarrollar nuevas técnicas de aprovechamiento. 

El alimento del futuro

El Centro Leibniz de Investigación Marina Tropical (ZMT), en Bremen, es una de las instituciones alemanas de investigación más renombradas en el campo de la bioeconomía marina. En el proyecto “Alimentos para el futuro” (F4F), los científicos investigan nuevas fuentes de proteínas del mar –incluidas las medusas– en cooperación con varios institutos Leibniz y socios del sector privado. La acuicultura marina contribuye actualmente a la oferta mundial de proteínas principalmente mediante la crianza de peces y crustáceos. En esas crianzas se usan productos de la pesca como alimento y no son, por lo tanto, sostenibles. La extracción de proteínas de medusas de acuicultura no requiere de un alimento a base de pescado y es, consecuentemente, mucho más eficiente.

Cosméticos marinos

El Centro GEOMAR Helmholtz para la Investigación Oceánica, en Kiel, es también uno de los principales institutos en el área de la investigación marina. Entre otras cosas, investiga el uso sostenible de los recursos marinos para la medicina, la producción de alimentos y los cosméticos. El proyecto de la Alianza de Biotecnología Azul del Báltico (ALLIANCE) promueve el desarrollo de productos de la bioeconomía marina. Por ejemplo, la empresa estonia Furcella OÜ, de Tallin, lanzó, con el apoyo de GEOMAR, una crema facial a base de furcelarán, una sustancia extraída del alga roja del Báltico Furcellaria lumbricalis. “Los productos son el resultado de una fructífera cooperación interdisciplinaria entre los asociados de la región del Mar Báltico y una empresa de nueva creación de Estonia, cuyo objetivo es transferir los conocimientos tradicionales a la cosmética natural”, dice la profesora Deniz Tasdemir, directora de la unidad de investigación Química de Productos Naturales Marinos/GEOMAR-Biotech en el Centro GEOMAR.

Combustible de algas

La Universidad Técnica de Múnich (TUM) y el Grupo Airbus han construido una planta piloto de cultivo de algas única en el mundo. Allí son estudiados los procesos necesarios para la producción de bioqueroseno y sustancias químicas a partir de algas. “Las algas crecen mucho más rápido que la soja o el maíz. No necesitan suelo fértil ni pesticidas y tienen un rendimiento diez veces mayor por hectárea y año”, dice el profesor Thomas Brück, jefe del Departamento de Biocatálisis Industrial de la TUM. Los investigadores de Múnich han hecho grandes progresos en uno de los mayores desafíos para el cultivo de algas: la simulación de la luz solar. Junto con FUTURELED, fabricante de ledes con sede en Berlín, han desarrollado un método con el que pueden simular una amplia variedad de situaciones de luz.

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