Mujeres emprendedoras

¿Crean las mujeres principalmente start-ups de cosméticos y moda? Te presentamos dos exitosas empresarias que van por caminos completamente diferentes.

Imparten conocimientos financieros: Denise Haverkamp y Teresa Wirth
Imparten conocimientos financieros: Denise Haverkamp y Teresa Wirth finance, baby!

La proporción de mujeres fundadoras de start-ups no llega al doce por ciento. En el sector de las tecnologías de la información, solo representan el seis por ciento. En consonancia con los roles de género clásicos, su participación es mucho mayor en la fundación de empresas de productos cosméticos y de moda. Sin embargo, cada vez son más las mujeres que eligen diversas alternativas. Presentamos dos start-ups que se centran en otros temas.

Capacitar para las finanzas

El tema de Denise Haverkamp y Teresa Wirth son las finanzas, un tema al que muchas mujeres dedican muy poco tiempo. Una cifra en particular escandalizó a las emprendedoras de Stuttgart: “Una de cada cinco mujeres tiene que arreglárselas con menos de 900 euros al mes de jubilación”. Teniendo en cuenta los precios en Alemania, no es mucho dinero. Y las dos jóvenes, que ahora tienen 26 años, se dieron cuenta de que no sabían mucho sobre inversiones o planificación de la jubilación. “No encontramos una oferta que nos explicara todo el mundo de las finanzas de una forma accesible y comprensible”". Así que se les ocurrió la idea de resolver el problema ellas mismas. Su aplicación “Finance, baby!” enseña a las mujeres todo lo relacionado con las finanzas y les da consejos. "La utilizamos para animar a las mujeres a tomar su futuro financiero en sus propias manos", dicen.

Sensibilizar sobre la inclusión

Inclusión con libros animados: Laura Mohn y Maria Möller
Inclusión con libros animados: Laura Mohn y Maria Möller talking hands

La idea de Laura Mohn y Maria Möller también surgió de una experiencia personal. Jami, la hermana de Mohn, tiene trisomía 21, por lo que Laura entró en contacto con el lenguaje de señas a una edad temprana. Para su tesis de licenciatura en comunicación, diseñó libros animados que incluso los niños pequeños pueden utilizar para aprender el lenguaje de señas. Los libros animados de su start-up "Talking hands" están ahora disponibles en muchas guarderías. El camino no fue fácil. "Nos dijeron que debíamos crear una asociación o una fundación. En cuanto se va en dirección a lo social, se duda de que se tenga éxito", señala Möller. Eso tiene que cambiar, dice, "de lo contrario, muchas personas con talento nunca empezarían a ocuparse de los problemas sociales". Los jardines de infantes pueden inscribirse en "Talking hands" para recibir libros animados donados. "Lo que siempre se desprende de los comentarios: todos los niños disfrutan del lenguaje de señas, tanto si dependen de él o no".

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