Dos ideas que realmente nos permiten progresar

Edificar con raíces de hongos, almacenar electricidad con residuos de madera: Dos innovaciones de las que esperamos oír hablar mucho.

"Micotreto", árbol autoportante de micelio y bambú
"Micotreto", árbol autoportante de micelio y bambú Carlina Teteris

Alemania se toma en serio el cambio climático y la escasez de recursos, centrándose en una transición hacia una economía de base biológica. Dos innovaciones podrían permitirnos dar un gran salto adelante en este camino.

   1. Bloques de construcción hechos de raíces de hongos reemplazan el hormigón

El sector de la construcción es uno de los mayores consumidores de materias primas primarias y emisores de CO2. El uso de cemento causa más emisiones de CO2 que el tráfico aéreo. La arena, un importante componente del hormigón, ya escasea en algunas regiones del mundo. Y el enorme uso del hormigón armado hace que muchos países de escasos recursos naturales dependan cada vez más de las importaciones.

El profesor Dirk E. Hebel enseña construcción sostenible en KIT.
El profesor Dirk E. Hebel enseña construcción sostenible en KIT. KIT

En el Instituto de Tecnología de Karlsruhe (KIT), el profesor Dirk E. Hebel estudia soluciones radicalmente diferentes, a fin de reemplazar los materiales de construcción convencionales, como el hormigón, por materias primas renovables. Su receta: micelio como sustituto del cemento biológico. Micelio se denomina el sistema de filamentos de los hongos, en este caso el hongo "Ganoderma lucidum" (comúnmente llamado pipa). Para producir bloques de construcción a partir del micelio, Hebel mezcla esporas con astillas de madera o residuos vegetales. En pocos días, una sustancia esponjosa crece a partir de esta masa, con la que se pueden llenar diversos moldes, en los que el material se compacta aún más en pocos días. Finalmente, es secada para matar el hongo. Resultado: bloques de construcción muy aislantes y ligeros. Dirk E. Hebel y su equipo podrían comenzar pronto una producción piloto. Inicialmente, el material se utilizará como tablas o paneles de aislamiento.

   2. Un producto residual del procesamiento de la madera permite almacenar electricidad

Lo que dificulta el avance de la transición energética es, entre otras causas, el hecho de que desarrollo de las tecnologías de almacenamiento no progresa al mismo ritmo. Faltan elevadas capacidades de almacenamiento de energía regenerativa para los momentos en que no brilla el sol o no sopla el viento. Además, los sistemas de almacenamiento convencionales están asociados a riesgos considerables, ya que casi todas las baterías o pilas contienen compuestos metálicos como el litio, el plomo o el vanadio, que son materias primas caras y dañinas para el medio ambiente, o se obtienen en condiciones de trabajo cuestionables.

La empresa CMBlu Energy AG de Alzenau, en el norte de Baviera, considera que es una alternativa la lignina, uno de los tres principales componentes de la madera y producto residual de la producción de papel y celulosa. Esta materia prima natural no es ni inflamable ni explosiva y es ideal como material base para electrolitos orgánicos que pueden utilizarse en una batería de flujo orgánico. CMBlu Energy AG ha desarrollado una batería de flujo orgánico hasta su fase de comercialización. Se puede ampliar hasta el rango de gigavatios y es utilizable como medio estacionario de almacenamiento de energía. Podría utilizarse en todo el mundo en parques solares y eólicos, en la industria, en centrales eléctricas y zonas residenciales o en la red de carga rápida para la movilidad eléctrica. Se prevé que la producción comience a más tardar en 2022.

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