Modelo, empresaria, “greenfluencer”

La brasileña Domitila Barros ha viajado por muchos países. Ahora vive en Berlín. Su objetivo sigue siendo el mismo: hacer del mundo un lugar mejor.

Domitila Barros
Domitila Barros privat

Cuando Domitila Barros, a la edad de 15 años, se subió a un gran escenario frente a representantes de la ONU y les contó su vida, su confianza en sí misma “se disparó hasta Marte y volvió”. La UNESCO había seleccionado a la brasileña en el 2000 para el programa “Millennium Dreamers”. Barros voló a Florida y se encontró rodeada de 1.999 jóvenes de todo el mundo. Todos ellos presentaron en el congreso su compromiso social y sus deseos para el siglo XXI. Fue el momento en que Barros experimentó por primera vez el impacto que puede tener el activismo global.

Detener la extracción de oro con productos químicos tóxicos

Veintiún años después, la berlinesa por elección sigue inspirando a gente en todo el mundo con su perfil de ascenso social y educativo y con sus actividades de “greenfluencer”. Trabaja como consultora, empresaria social, modelo y actriz. Más de 90.000 personas siguen hoy en Instagram a esta mujer de 36 años. Barros tiene una misión: quiere hacer del mundo un lugar más justo y sostenible. Hace cuatro años fundó “She is from the jungle”, una marca de moda y joyería que evita el oro porque para su extracción se suelen utilizar productos químicos tóxicos. En su lugar, Barros confía en una materia prima sostenible: una planta brasileña con la que jugaba de niña: “capim dourado” (“hierba dorada”).

Para la empresa de joyería y moda con sede en Berlín trabajan madres solteras de una favela de Recife (Brasil). Barros ofrece a las mujeres condiciones de trabajo justas, reconocimiento, independencia y, a menudo, protección contra la violencia doméstica. Barros conoce las condiciones de vida, a menudo difíciles, de las empleadas. El barrio pobre “Linha do tiro” es su antiguo hogar. De niña estaba regularmente expuesta allí a la violencia.

Pero sus padres, que también crecieron en la favela y siguen viviendo allí, le dieron solidaridad, confianza y creatividad. Roberta y Ademilson Barros habían salido de la pobreza gracias a la educación. También enseñaron a su hija a hacer lo mismo. Siempre escuchó de su padre: “no te irás de casa antes de tener un título de grado”. Más tarde se licenció efectivamente en pedagogía social.

Un método pedagógico propio

Ya como escolar, Barros participó en el proyecto para niños de la calle CAMM, que sus padres fundaron en 1984 y siguen dirigiendo en la actualidad. Por aquel entonces, Roberta Barros solo se había propuesto dar clases particulares y cocinar para tres niños de la calle que habían llamado a su casa y pedido comida. Pero luego acudieron al hogar de la familia más y más niños necesitados. A los 13 años, Domitila Barros trabajaba ya en el CAMM, desarrollando incluso una forma divertida de enseñar a leer y escribir con teatro y danza. Sus jóvenes alumnos aprendían entusiasmados. Finalmente, el proyecto llegó a oídos de la UNESCO, que honró el compromiso de Barros nombrándola “millennium dreamer”.

Desde entonces, Barros ha logrado mucho más. Viajó por todo el mundo como modelo y realizó un máster en Ciencias Sociales y Políticas en la Universidad Libre de Berlín. Hoy dice retrospectivamente que siempre ha habido personas a su lado que la han dado apoyo, dado valor y proporcionado buenos consejos. Fortalecida de ese modo, se siente en casa en todo el mundo, de momento en Berlín.

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